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  • Según un estudio internacional 7 de cada 10 jóvenes argentinos mantienen vínculos cercanos con su familia

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    Fecha: 25/04/2026 05:46

    La Argentina volvió a ser foco global, pero esta vez por el peso de los lazos familiares. Según el estudio del Global Mind Project 2025, que realizó un análisis en más de 80 países, nuestro país se ubica entre los lugares con mayor cercanía familiar, especialmente entre personas de 18 a 34 años. Alrededor de 7 de cada 10 jóvenes aseguran tener una relación cercana con su familia, por encima del promedio global, que ronda el 61%. En un contexto de cambios culturales, hiperconectividad y hábitos cada vez más individuales, los vínculos familiares siguen siendo un un pilar importante para la salud mental. Una tendencia latinoamericana América Latina lidera los niveles de cercanía familiar en el mundo. En ese mapa, la Argentina aparece como uno de los países donde esos vínculos siguen siendo fuertes incluso en las generaciones más jóvenes. República Dominicana y Argentina son quienes encabezan las estadísticas y marcan una diferencia respecto de otras regiones. A nivel global, los 80 países analizados mantienen un promedio del 61% en cercanía familiar, y en la mayoría de los casos los adultos mayores tienden a tener relaciones más estrechas que los jóvenes. Esa brecha generacional es una constante en gran parte del mundo. Sin embargo, en países como la Argentina, esa diferencia se achica y la cercanía se mantiene más estable entre generaciones, lo que refuerza la idea de que los vínculos familiares siguen ocupando un lugar central en la vida cotidiana. Entre la tradición y los cambios actuales La cercanía familiar en la Argentina no es un fenómeno aislado ni reciente. Responde a prácticas que se repiten y se transmiten de generación en generación, y que encuentran en los rituales cotidianos su principal sostén. En el país, las reuniones como los asados, los cumpleaños o cualquier excusa para encontrarse, funcionan como espacios donde no solo se comparte, sino que se construye identidad. Siempre se encuentra un motivo para celebrar, porque dentro de esa celebración que hace a la cercanía y unión va de la mano con el sentido de pertenecía, explicó la especialista y psicóloga, Florencia Campo. Ese sentido de formar parte no se limita a la familia directa. También se extiende a otros ámbitos de la vida social, como el barrio o incluso el fútbol. En esa lógica, el vínculo se amplía y deja de ser exclusivamente sanguíneo para volverse también afectivo. Al mismo tiempo, la familia funciona como un espacio clave en la construcción de identidad. Los valores, los códigos y las formas de ver el mundo se transmiten dentro de ese núcleo y moldean al individuo. La idea de compartir ciertos códigos reflejan cómo ese legado sigue operando en la vida social. Leé también: Arthur Brooks, experto en bienestar: La familia es un vínculo y, si no está, vas a tener problemas Sin embargo, esa cercanía también convive con dinámicas más complejas. En muchos casos, la familia actúa como red de sostén económico o emocional frente a situaciones de dificultad. La familia aparece como red cuando alguien no puede sostenerse, advirtió Florencia. Esto puede derivar en vínculos atravesados por la obligación, con roles difusos dentro del núcleo familiar. Además, el vínculo puede pensarse como una estructura necesaria. Es lo que le da identidad a la persona, sintetizó la especialista. En ese equilibrio entre tradición, cercanía y tensiones actuales, la familia sigue ocupando un lugar central en la vida argentina, incluso en un contexto de cambios culturales y sociales. Por qué importa: el impacto en la salud mental El dato no es solo cultural, también es clave para entender el bienestar. El informe global detectó que los vínculos familiares son uno de los cuatro factores más influyentes en la salud mental. Los vínculos positivos durante la adolescencia reducen significativamente los síntomas depresivos a lo largo de la vida. Además, un mal vínculo familiar puede tener un impacto negativo, ya que son casi cuatro veces más propensos a registrar niveles de malestar emocional (como tristeza, aislamiento o pensamientos negativos) en comparación con quienes mantienen vínculos cercanos. En ese sentido, la familia funciona como una red de contención emocional. A pesar de estos datos, el mismo informe advierte sobre una tensión creciente. Las nuevas generaciones están atravesadas por factores que afectan su bienestar, como el uso intensivo de smartphones, el consumo de alimentos ultraprocesados y una menor conexión con aspectos culturales como la espiritualidad. En ese contexto, los lazos familiares aparecen como un contrapeso. Leé también: Crisis en las familias, nuevos vínculos y más individualismo: por qué crecieron los hogares unipersonales En ese escenario, y en un mundo donde la salud mental de los jóvenes muestra señales de deterioro, los países con mayores niveles de cercanía familiar registran mejores indicadores de bienestar. Allí, Argentina mantiene una ventaja relativa, sostenida en vínculos que todavía funcionan como red de contención y referencia cotidiana. La pregunta es si podrá sostenerla frente a las transformaciones sociales, tecnológicas y culturales que atraviesan a las nuevas generaciones, y cómo esos cambios impactarán en la forma de construir, mantener los vínculos familiares. Redacción: Candela Mascetti

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