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» Clarin
Fecha: 24/04/2026 17:00
La terminal de micros de Retiro no luce las multitudes de temporada este viernes de abril, el día en el que se conoció la intención del Gobierno nacional de concesionarla por 30 años para renovarla, tras 3 décadas casi sin cambios que exponen que, en muchos sentidos está obsoleta. La falta de más accesos y servicios como escaleras mecánicas y ascensores, y algunos hechos de inseguridad como arrebatos y robos, están entre los comentarios de los usuarios entrevistados por Clarín. Más allá de la temporada, hay momentos en los que mejoran la limpieza y las frecuencias, pero también se siente el descenso en la compra de pasajes, baja frecuencia de micros y reducción de personal. Todo con el mismo escenario de pisos rojos e infraestructura antigua, bien de los 90. Para poder entrar hay únicamente dos accesos: el puente 3, el único lugar para acceder desde autos particulares o remises, y la rampa ubicada sobre la avenida José Ramos Mejía, que suele estar abarrotada de vendedores ambulantes, gente en situación de calle o usuarios próximos a viajar con su equipaje. Está proyectado habilitar una nueva entrada para mejorar el flujo de personas. Grover (50) es parte de un servicio de remises que arrancó después de la pandemia. A pesar de que haya un solo acceso para autos, considera que es más práctico. "Para mí es por un tema de seguridad, no había tanto control antes en cuanto a quién entraba y quién salía", reflexiona el remisero. El reloj marca las 10, la fila de dársenas se estira como un pasillo infinito. Son varios los pasajeros que aguardan la salida de su ómnibus. Mochilas apoyadas en el piso, bolsos apretados entre las piernas y gente que se mueve de un lado a otro para hacer más llevadera la espera. Lucía tiene 36 años y viaja dos veces al mes con su hija Samira (13), con Síndrome de Down, para realizar controles en el Hospital Garrahan. El traslado de Comodoro Rivadavia hasta Buenos Aires se volvió moneda corriente cuando la pequeña tuvo que ser operada de una cardiopatía a sus 8 meses. Reconoce que con el paso del tiempo ve la estación en mejores condiciones. Antes era muy feo, había mucha gente de la calle o que venía de la villa. Ahora hay más seguridad, me siento más cómoda, destaca la joven chubutense. Avelina (67) también viaja a Capital por cuestiones de salud. Junto a su esposo, vienen desde Santa Rosa, La Pampa, para atenderse en el Hospital Alemán y más adelante deben volver para una cirugía. Para mayor organización, sacan siempre los pasajes online, les gusta llegar temprano a todos lados. Hacía mucho que no visitábamos Buenos Aires, somos jubilados y tenemos que cuidar la plata, cuenta la señora, y agrega: Tenemos cinco horas de espera porque salimos a las 15.15 en Chevallier, hasta el momento no tuvimos ningún inconveniente y el servicio es excelente. Lamenta la falta de lockers en la estación para dejar el equipaje, así están más tranquilos. Adentro de la terminal, una pantalla ubicada en lo alto anuncia los destinos por salir mientras que una voz replica la información de las pantallas. Hay una torre de control donde los micros avisan cuando llegan y eso se muestra todo en la pantalla y los altavoces, describe un personal de la terminal que está hace más de un año. Para Roberto y Susana, pareja jubilada que frecuenta casi todas las semanas la terminal, lo viejo funcionaba, ahora "falta vida". El señor, de unos 70 años, trabajaba en una de las pocas farmacias que había en el lugar. Atendió a los clientes durante casi 20 años. Comparado a lo que era antes bajó mucho el movimiento, antes ni podías caminar, explica el señor al recordar épocas pasadas. Los sábados y domingos no son la excepción, es un completo desierto. Las únicas fechas donde repunta la circulación son: enero, febrero y la época de fiestas. Para Susana, todavía quedan muchas cosas por mejorar, sobre todo en la seguridad. Cuando salimos a las 21, te da miedo caminar y no te sentís seguro, no hay suficientes policías. En el día a día vemos muchos arrebatos también, narra la mujer. En los últimos años también se registraron episodios de inseguridad en la salida de micros y autos particulares desde el estacionamiento, sobre la parte trasera de la estación. Norma y Claudia recorren de punta a punta el piso de arriba donde están ubicadas las boleterías. Llevan en la mano dos carry on rosas, bien combinadas. Quieren conseguir un pasaje para viajar hoy temprano a Mar del Plata. "Estamos medio perdidas", confiesa una de ellas, que hace mucho no venían a la terminal. "Es muy engorroso ir de un lado a otro con las valijas, no hay nada señalizado y para la gente mayor no hay ni un ascensor", se queja la otra amiga. Con el correr del tiempo, la terminal sigue funcionando, pero a otro ritmo. Menos gente, menos frecuencias, un poco más de controles y nuevas dinámicas que redefinen la experiencia de viajar. Entre mejoras y reclamos, y la noticia del llamado a licitación, Retiro intenta adaptarse a una realidad distinta, con menos movimiento y a la espera de las trompadas y los feriados, cuando se llena de gente y vuelve a exponer parte de sus problemas históricos. *Maestria Clarín/Universidad de San Andrés SC Sobre la firma Newsletter Clarín
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