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Parana » Entremediosweb
Fecha: 24/04/2026 10:59
Una centella mató 33 terneros y generó pérdidas millonarias en un establecimiento rural ubicado en la localidad de Líbano, partido bonaerense de General La Madrid, durante una tormenta eléctrica registrada el último martes. La descarga impactó sobre un alambrado y fulminó a los animales, provocando un perjuicio económico superior a los 40 millones de pesos. El hecho ocurrió en el campo La Delia, propiedad de Ricardo Hoffmann, quien relató que el fenómeno se dio en el marco de una tormenta seca, sin precipitaciones al momento del impacto. Cómo ocurrió el fenómeno Según explicó el productor, el comportamiento del rodeo ante la tormenta fue determinante en el desenlace. El animal, naturalmente ante la tormenta, quiere escapar y se va en grupo contra los alambres. Donde llega al alambre se quedan amontonados, detalló. En ese contexto, la descarga eléctrica cayó sobre el cerco perimetral y la corriente se propagó a través del metal, alcanzando a los animales que se encontraban agrupados en ese sector. El lote afectado formaba parte de un total de aproximadamente 100 terneros de raza Aberdeen Angus, con un peso estimado de 200 kilos cada uno. Se trataba de animales en etapa de desarrollo, destinados a continuar su proceso productivo. Estos son terneros que siguen un sistema productivo, que van a engordar, se venden gordos en un año más, pero no van a estar el año que viene, explicó Hoffmann. Impacto económico y productivo En términos económicos, el productor estimó que la pérdida directa supera los 40 millones de pesos. No obstante, consideró que el impacto, aunque significativo, puede ser revertido con el tiempo. Esto después se recupera con trabajo, con mayor producción, con mejorar los índices productivos del campo, sostuvo. Además, remarcó que se trata de un riesgo propio de la actividad agropecuaria. Es una pérdida importante, pero también es un riesgo que tenemos todos los productores. No son normales, pero sabés que pueden suceder, indicó. El establecimiento pertenece a una familia con tradición en el sector y combina producción ganadera con actividad agrícola en menor escala. Más allá del daño económico, Hoffmann hizo referencia al impacto emocional que generó el episodio en el entorno laboral. Es una situación triste para uno y para los empleados que están ahí, que lo sufren y lo ven, expresó. En ese sentido, destacó que el hecho no dejó personas afectadas. También hay que pensar desde el punto de vista de que no le pasó a ninguna persona tampoco, que están trabajando allí en el campo y que también corren ese riesgo los días de tormenta eléctrica, señaló. Finalmente, el productor diferenció este tipo de eventos de otros problemas del sector. Nosotros podemos renegar desde el campo de muchos aspectos, de cuestiones que tienen que ver con el estado de los caminos rurales, con los mercados, con los precios, con cosas que se pueden solucionar. Pero estas son situaciones que nadie las puede manejar, afirmó. No es culpa de nadie, es culpa de la naturaleza. Los alambres están puestos y, al estar los alambres, también está el riesgo. Esta vez le tocó a uno, concluyó.
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