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Fecha: 24/04/2026 09:44
La zona de los ojos suele ser una de las primeras en mostrar el paso del tiempo. La piel de los párpados es más fina, el tejido pierde sostén y pueden aparecer exceso de piel, bolsas o una sensación de mirada cansada que no siempre responde solo a una cuestión estética. En algunos casos, incluso, el párpado superior cae tanto que empieza a afectar el campo visual. Frente a ese cuadro, la blefaroplastia sigue siendo uno de los procedimientos más consultados. Pero hoy ya no se piensa solo como una cirugía clásica. La incorporación de tecnología híbrida, que combina un láser de CO para trabajar en profundidad con otro no ablativo que actúa con menor agresión sobre la superficie, permite abordar la zona de manera más precisa y personalizada. La Dra. Mercedes Da Silva (M.N. 107.612), médica oftalmóloga, especialista en oculoplastia y medicina estética, explica que el objetivo no pasa únicamente por estirar la zona, sino por acompañar los cambios anatómicos que se producen con la edad y buscar resultados más naturales. Según plantea, cuando hay exceso de piel en los párpados superiores o bolsas marcadas en los inferiores, la indicación debe evaluarse en función de la anatomía, del estado general del paciente y de si el problema es solo estético o también funcional. Cuándo la blefaroplastia deja de ser solo estética Muchas personas consultan porque sienten que la mirada se ve cansada o pesada. Otras llegan después de notar que el párpado superior empezó a caer sobre el ojo. Ahí aparece una diferencia importante: no siempre se trata solo de un cambio de apariencia. El objetivo actual no es solo rejuvenecer, sino lograr resultados naturales. Con el paso del tiempo, la piel de los párpados se vuelve más fina y tiende a acumular grasa, y eso no solo afecta la estética facial, sino que también puede interferir en la visión, señala Da Silva. La especialista explica que la blefaroplastia permite tratar párpados superiores e inferiores, con objetivos que pueden ser distintos según cada caso. En el párpado superior, el exceso de piel puede dar una sensación de pesadez y exigir más esfuerzo muscular para mantener la mirada abierta. En el inferior, en cambio, el motivo de consulta suele estar más vinculado con las bolsas y con el aspecto de cansancio facial. Entre las situaciones en las que suele evaluarse este procedimiento están: - exceso de piel en párpados superiores - bolsas grasas en párpados inferiores - pesadez palpebral - interferencia visual por caída del párpado - búsqueda de una mirada más descansada Qué aporta la tecnología híbrida Cuando se habla de láser en este contexto, Da Silva aclara que se trata de tecnología híbrida. Esto significa combinar dos formas de acción en un mismo tratamiento: una ablativa, que trabaja vaporizando microcolumnas de tejido y estimula una regeneración intensa, y otra no ablativa, que penetra más profundo sin dañar de la misma manera la superficie y favorece la remodelación dérmica con una recuperación más rápida. La combinación permite trabajar en diferentes profundidades de la piel en una misma sesión, resume la oftalmóloga del Centro de Ojos Quilmes. Esa posibilidad es una de las grandes ventajas del abordaje actual, porque permite adaptar la intensidad del tratamiento según el tipo de piel, la calidad del tejido y el problema que se busca corregir. Según Da Silva, esta tecnología puede aportar: - mejora de la textura cutánea - reducción de arrugas finas - atenuación de manchas y daño solar - mejoría de cicatrices - estímulo de colágeno a corto y largo plazo - menor recuperación que un CO puro En el marco de una blefaroplastia, además, la precisión del láser híbrido permite realizar incisiones muy controladas, con menos sangrado, menos inflamación y una recuperación más ágil. También puede sumarse un resurfacing de la piel en la misma intervención para potenciar el resultado rejuvenecedor alrededor de los ojos. Los párpados, además de proteger nuestros ojos, son una estructura compleja y delicada La ventaja es que se puede combinar la corrección quirúrgica con un trabajo sobre la superficie de la piel, para mejorar arrugas finas, manchas o deterioro cutáneo en la misma zona, explica Da Silva. Cirugía o tratamiento no quirúrgico No todas las personas necesitan lo mismo. Cuando hay exceso real de piel, bolsas marcadas o compromiso funcional, la cirugía puede ser la opción más efectiva. Pero cuando la flacidez es leve o moderada, o el objetivo es tensar la piel y suavizar arrugas del contorno ocular sin pasar por quirófano, también existen alternativas no quirúrgicas con tiempos de recuperación más cortos. Da Silva subraya que la evaluación previa es fundamental. No se trata de realizar simples realces estéticos, sino de reconstruir los cambios anatómicos que ocurren con los años para obtener resultados más naturales, plantea. Esa mirada resulta clave en una zona tan visible como la periocular, donde un exceso de corrección puede endurecer la expresión. Leé también: Diabetes: cómo prevenir la pérdida de visión En la blefaroplastia quirúrgica, el proceso incluye una evaluación preoperatoria personalizada, anestesia según el caso, incisiones en zonas discretas, extracción controlada de piel, grasa o músculo y cierre fino. Los resultados empiezan a notarse en pocas semanas, aunque la evolución sigue mejorando durante los meses siguientes. La mayoría de los pacientes puede retomar sus actividades cotidianas en aproximadamente una o dos semanas, indica la especialista. Y añade que, en general, las cicatrices quedan muy poco visibles porque se ubican en pliegues naturales del párpado o en zonas estratégicas. En definitiva, más que una intervención pensada solo para verse mejor, el rejuvenecimiento de los párpados hoy se apoya en una idea más amplia: mejorar la expresión, aliviar la sensación de cansancio y, cuando hace falta, recuperar también función visual. Con la tecnología híbrida, ese abordaje puede volverse más preciso, personalizado y respetuoso de la anatomía de cada paciente.
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