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Paraná » 9digital
Fecha: 24/04/2026 08:58
Una toalla, un camisón, un par de medias A mamá le quedó larga la soga. Los broches de la ropa se hamacan con el viento, las mariposas se revuelcan en el pasto. Crecen todas las flores que plantó desde semillas. El romero despunta lenguas lilas. El cemento del patio también cede. En las grietas aparecen pedacitos verdes de hierba tierna que encapsula sus raíces entre piedras y oscuridad. Como su cuerpo fértil que parió cinco hijos, la tierra del fondo deja crecer lo que se apoye. Bajan todos los bichos y pican las cortezas sueltas, trituran viruta que desparraman entre los bancos. El sillón de azulejos partidos, la mesa de granito, las sillas con caños como costillas sueltas conforman un paisaje antiguo que conserva sus colores. Como si el tiempo se resistiera a partir. Como si el óxido no hincara sus dientes. Mamá tiende su ropa en el alambre. Antes todos los metros del patio se extendían en hileras parejas llenas de sábanas, jeans, guardapolvos y trapos. Ahora tres cosas se secan con el sol. Como si el cuerpo que usa mi madre para dormir pudiera sostenerse con el pico de gorriones. Una toalla, un camisón y un par de medias. De fondo mis hijos ríen y mueven las estacas del ténder. La ropa baila suelta atada a ellos como un cometa. Si mi madre fuera de algodón, estos niños serían de música. Reunirían en su centro los cantos de todos los pájaros. Aullarían como pequeños lobos suaves en la trama de las fibras. Nos invitarían a acariciar las pezuñas lisas de su bosque, podríamos dormir en un eco hecho de nubes. Pero estamos bien junto a ella, entre sus pocas cosas que son tantas. Y volvemos a tomar el ruedo de sus faldas para pensarnos aún libres en la infancia.
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