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» La Nacion
Fecha: 23/04/2026 23:26
Luque contraataca y responde frente al tribunal cada vez que es mencionado por un testigo El neurocirujano criticó a Gianinna y afirmó que esta no quería que Verónica Ojeda visite al excapitán del seleccionado argentino de fútbol - 5 minutos de lectura' El neurocirujano Leopoldo Luque volvió a declarar en el juicio oral que lo tiene como uno de los siete imputados por su presunta responsabilidad en el homicidio de Diego Maradona y cuestionó Gianinna y Jana, dos de las hijas del excapitán del seleccionado argentino de fútbol. Maradona no era fácil de lidiar y sus familiares tampoco. Pido disculpas por los comentarios peyorativos, pero descarto que haya habido una manipulación en beneficio de una persona que no sea Diego Maradona, expresó Luque. Durante la segunda declaración indagatoria, Luque presentó mensajes de WhatsApp con los que fundó sus dichos y expuso el contexto y la relación con los familiares de Maradona a partir que el exfutbolista fue trasladado desde la Clínica Olivos a la casa del barrio privado San Andrés, donde falleció en noviembre de 2020. Se descartó la posibilidad de judicializar al paciente porque estaba orientado en tiempo y espacio. Diego se negaba a ir a una clínica psiquiátrica, sostuvo Luque. Con los mensajes, Luque, además, puso en evidencia que Gianinna no quería que Verónica Ojeda visite a Maradona. En sus intervenciones, Luque dejó en claro que la estrategia de su defensa para este nuevo debate oral implica la respuesta directa a cada mención en su contra realizada frente al tribunal. Así lo hizo en las dos audiencias anteriores. Gianinna Maradona había apuntado contra el neurocirujano en su declaración del martes pasado: La manipulación fue absoluta y horrible. En esta audiencia, Luque contraatacó. El nuevo debate, que comenzó el martes de la semana pasada, está a cargo del Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) N°7 de San Isidro, integrado por los jueces Alberto Gaig, Pablo Rolón y Alberto Ortolani. La acusación pública la encabezan Patricio Ferrari y Cosme Iribarren, fiscales generales adjuntos de San Isidro. Más allá de los dichos de Luque, uno de los principales acusados del delito de homicidio simple con dolo eventual, uno de los testigos protagonizó durante la tarde el momento más dramático y angustioso en el juicio en el que se debaten las eventuales responsabilidades penales de siete imputados en la muerte de Diego Armando Maradona. Juan Carlos Pinto, el médico emergentólogo que arribó el 25 de noviembre de 2020 al barrio privado San Andrés, de Benavídez, para atender un código rojo y se encontró con el ídolo máximo de la historia del fútbol acostado en una cama, sin signos vitales y con principios de livideces cadavéricas, brindó un impactante testimonio. Era como un globo, dijo al describir el tamaño del abdomen de Maradona, producto, interpretó, tanto de la obesidad como de la difusión de líquido, un proceso que lleva días de formación y que es evidente para cualquier observador con una mínima formación. Eso no debió haber ocurrido en un caso de una internación domiciliaria, que supone un monitoreo y asistencia las 24 horas del día. Por el contrario, el médico Pinto afirmó que en el lugar donde estaba Maradona no había ningún elemento que permitiera afirmar que estaba en una condición de internación hogareña. La exposición de Pinto fue acompañada por la exhibición de fotos y toda la situación provocó fuerte conmoción a Gianinna Maradona, la única familiar que pudo presenciar la audiencia dado que sus hermanas y Verónica Ojeda, madre de Diego Fernando, el hijo menor del astro, aún no declararon, que lloró ante los detalles de las infructuosas maniobras de reanimación de su padre y evitó ver las imágenes finales del Diez, según revelaron quienes estuvieron en la sala de juicio. Pinto explicó que cuando entró, Maradona estaba en la habitación, sobre una cama de dos plazas. Le estaban haciendo RCP entre dos personas: un hombre le hacía respiración boca a boca y una mujer hacía las compresiones torácicas para intentar volver a hacer funcionar el corazón del astro. Un vecino médico que había sido convocado por los vigiladores luego de que los asistentes de Maradona llamaran a la guardia ante la emergencia se cruzó con Pinto y le hizo señas de que no había nada que hacer, señaló el testigo. No obstante, intentaron tomar el control de las maniobras de reanimación, aunque casi con la certeza de que era imposible revertir el cuadro. El paciente ya estaba muerto, no tenía pulso ni latidos del corazón. Estaba muy edematizado, con la cara muy hinchada, los miembros edematizados, abdomen globuloso. Era como un globo. No respiraba. También tenía livideces cadavéricas, que aparecen entre dos y cinco horas después de la muerte, dijo. Con respecto al tamaño del abdomen de Maradona, evidenciado en múltiples testimonios y visto por los asistentes al juicio en las imágenes que ilustraban la declaración de Pinto, el médico emergentólogo explicó que estaba muy hinchado, producto tanto de la gran cantidad de grasa como de líquido suelto. En este caso eran las dos cosas: un paciente obeso con ascitis, precisó. Dijo que lo había comprobado cuando le comprimió el abdomen y afirmó: Esa formación de líquido en el abdomen no es inmediata, puede provocarse en varios días y se puede advertir. El emergentólogo aseguró que Maradona no reaccionó en absoluto a las maniobras de reanimación realizadas, y describió que en la casa donde se desarrollaba el drama no había desfibrilador, equipo de respiración autónoma o tanque de oxígeno, elementos esenciales. Dentro de la habitación no había elementos para decir que el paciente estaba en una internación domiciliaria, no había nada, afirmó. Finalmente, Pinto contó que la familia de Maradona le pedía que continuara con las maniobras de animación, a pesar de que no había nada más por hacer. Yo les dije que sí, pero no lo hice. Ya estaba muerto. Últimas Noticias Ahora para comentar debés tener Acceso Digital. Iniciar sesión o suscribite
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