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  • Ganan menos de media canasta básica, pero el 65% quiere seguir: la realidad del trabajo en apps en Argentina

    Concordia » Hora Digital

    Fecha: 23/04/2026 22:55

    Un reciente estudio federal realizado en Argentina reveló que la mayoría de las personas que trabajan para plataformas digitales como Uber, Workana o Zolvers perciben ingresos inferiores a la mitad de la canasta básica total. Sin embargo, el 65% de ellas desea continuar en este tipo de empleo. La investigación, basada en una encuesta a 1.095 trabajadores de cinco sectores distintos, expone una paradoja central del mercado laboral actual: bajos salarios, extensas jornadas laborales y condiciones precarias conviven con una alta aceptación del modelo de trabajo en plataformas. El informe, titulado Radiografía del trabajo mediado por plataformas en Argentina, fue elaborado por equipos de seis universidades y analizó sectores como transporte, servicio doméstico, diseño, enseñanza e informática durante 2024. Según explicó la investigadora Carina Borrastero, una de las autoras del estudio, la mayoría de las personas no trabaja exclusivamente en plataformas: alrededor del 75% las usa como complemento de otros ingresos. Esto refleja que el trabajo en plataformas no suele ser la única fuente de ingresos para la mayoría. El crecimiento de este mercado se intensificó tras la pandemia, cuando muchas personas recurrieron a estas plataformas como un refugio laboral ante la pérdida de poder adquisitivo. En el sector transporte, por ejemplo, casi el 70% de los conductores comenzó a trabajar en plataformas después de 2022. Además, el estudio muestra una fuerte concentración en pocas empresas: cerca del 60% de los conductores trabaja principalmente con Uber, alrededor del 25% con Didi y poco más del 10% con Cabify, lo que indica una estructura dominada por unas pocas plataformas que controlan el acceso al trabajo. Lejos de ser un empleo estable y principal, el trabajo en plataformas suele formar parte de un esquema fragmentado. Encontramos situaciones de pluriempleo muy marcadas: personas que combinan trabajo en plataformas, empleo formal y otras changas. Eso deriva en jornadas laborales muy largas, señaló Borrastero. En promedio, muchos de los encuestados trabajan más de 20 horas semanales solo en plataformas, sumando otras ocupaciones. El 74,5% tiene más de una fuente de ingreso, mientras que solo el 25,5% depende exclusivamente de las plataformas. Además, el 29,5% trabaja más de 40 horas semanales en estas aplicaciones, y en transporte el 70% trabaja entre cinco y siete días por semana, con más del 80% activo incluso durante los fines de semana. Uno de los datos más críticos del estudio es el nivel de ingresos. Para una proporción significativa, el dinero generado en plataformas no alcanza ni para cubrir la mitad de la canasta básica total. Estamos hablando de ingresos muy bajos. Incluso hay muchos casos donde ese ingreso es el principal del hogar, advirtió Borrastero. Cerca del 50% de los trabajadores se considera el principal sostén económico de su casa. En términos concretos, solo el 30% de los trabajadores logra superar la mitad de una canasta básica total con los ingresos obtenidos en plataformas. En sectores como el servicio doméstico, la precariedad es aún mayor: el 79,4% percibe menos de un cuarto de la canasta básica como ingreso principal. Otro hallazgo relevante es el nivel educativo de los trabajadores. Casi un tercio tiene estudios superiores completos, incluso en sectores tradicionalmente de baja calificación como transporte o servicio doméstico. Para Borrastero, esto refleja un fenómeno más amplio: Hay una sobrecalificación. Personas con formación profesional que no encuentran inserción o ingresos suficientes en su campo y terminan recurriendo a plataformas. Por ejemplo, en la enseñanza informal, el 95,9% de los trabajadores tiene estudios terciarios o universitarios, mientras que en transporte el 24% cuenta con formación superior completa. Incluso en el servicio doméstico, donde predomina el nivel secundario (41%), hay trayectorias educativas que superan lo requerido para las tareas realizadas. A pesar de los bajos salarios, el 65% de las personas que trabajan en aplicaciones quiere seguir en ellas. El aspecto más valorado es la autonomía: poder decidir cuándo y cómo trabajar, explicó Borrastero. Esa flexibilidad aparece como una ventaja frente a empleos más rígidos. Valoran la autonomía, pero no significa que no quieran derechos. De hecho, muchos consideran importante que exista algún tipo de organización que los represente, agregó. El estudio también muestra una fuerte segmentación por género: el servicio doméstico continúa altamente feminizado, con más del 90% de mujeres, mientras que sectores como informática mantienen una predominancia masculina. Un aspecto central del informe es cómo los propios trabajadores se perciben. Contrario al discurso de las plataformas que los presentan como emprendedores o sus propios jefes, la mayoría no se identifica así. Esta idea de que sos tu propio jefe no aparece tan claramente. Hay una dependencia de la plataforma, aunque no haya una relación laboral formal, señaló Borrastero. Esa dependencia se manifiesta en la gestión algorítmica, donde sistemas asignan tareas, fijan tarifas y evalúan desempeño sin transparencia. El estudio advierte además sobre la falta de regulación específica. El trabajo en plataformas crece en un vacío normativo que deja a los trabajadores sin protección. Para Borrastero, estos datos deben entenderse en un contexto más amplio: Esto no es solo una elección individual. Está vinculado a dinámicas más amplias de precarización del empleo.

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