Contacto

×
  • +54 343 4178845

  • bcuadra@examedia.com.ar

  • Entre Ríos, Argentina

  • Un niño se forma a partir de un otro: miradas que van desde discursos de infancia respetada hasta las ausencias

    Chajari » Chajari al dia

    Fecha: 23/04/2026 20:09

    Niños terribles fue el título de un conversatorio que tuvo lugar días atrás en Santa Ana, organizado por el área de la Niñez y Mujer. El encuentro estuvo a cargo del licenciado en Psicología, Emanuel Díaz Baitch, de la corriente del psicoanálisis lacaniano (Jacques Lacan), miembro de la Escuela de la Orientación Lacaniana y de la Asociación Mundial de Psicoanálisis. Claro está que el nombre del encuentro fue provocativo, lo que derivó en una charla con CHAJARI AL DIA para abordar el lugar del niño en los tiempos que corren. El niño necesita de un otro El psicólogo consideró que terribles es una calificación sancionada por otro, lo que da cuenta de cierta desregulación de cómo se presentan hoy los niños: que no puede quedar quietos, que se dispersan, que hay dificultad en el lazo con los otros. El niño siempre habla de un otro. Necesita de un otro. Un niño se forma a partir de un otro, que le da un significante y él se toma de eso y de ahí arma una posición, agregó. En este sentido, consideró que el niño hoy tiene un lugar de objeto como privilegio, para la lógica del mercado, del marketing y hasta de la farmacéutica (). Mientras en la modernidad los padres tomaban la delantera () hoy es la revés, son los padres que van detrás de los niños, enfatizó el psicólogo. Los discursos Otro punto interesante abordado por Díaz Baitch está en la posición del niño frente a los discursos de la época. Está habilitado por el discurso jurídico para elegir su género y sexo, pero a la vez son niños que quedan solos, en los tiempos lógicos de constitución, donde no están preparados, no tiene recursos para elegir, sin la garantía que está puesta en el otro, señaló. También mencionó discursos de colecho, la infancia libre, la infancia respetada siendo el otro extremo de la disciplina más rígida, de padres más severos al libertinaje. La época encuentra a un niño que no cuenta con los recursos necesarios para armar lazos, respetar normas, poder atender, poder aprender, queda librado por lo pulsional. Queda gobernado por eso, lo que le viene de ganas y con padres que se ponen al servicio de los niños. También sobrevuela en las instituciones esto de no se puede tocar al niño, no se puede retar, hay que dejarlo pasar, acotó. Las pantallas y las ausencias El profesional de la Psicología plantea la soledad del niño frente a la ausencia del rol de otro. Entendió, además, que se encuentran con padres que están muy ausentes, muy ocupados o también distraídos con el celular, en las redes. Hay como una ausencia y resaltó la importancia de esos adultos, padres, como mediadores entre el niño y el dispositivo. Que haya otro que pueda decodificar, dar sentido, significado a lo que está viendo. Necesitan los niños que un otro le ayude a armar ficciones sobre cuál es el valor de la vida, que lo ayude a construir un proyecto, qué se puede esperar, qué se puede soñar. Al estar solo, arman las ficciones con lo que ven en las redes sociales, que son gestadas, que son de otros. Necesita hacerlo con el entorno que conoce, que le devuelva algo de su singularidad, explicó. Al respecto, manifestó que hay algo de la lengua materna que está perdido, desvalorizado, ausente, los niños hablan en neutro. Hay una ausencia del otro para la constitución misma del niño. Sobre la imagen de los chicos en un mismo espacio físico pero sin lazos o conectados con sus dispositivos. Es estar juntos pero en soledad, remarcó. Ese punto está vinculado, además, al empobrecimiento simbólico: el encuentro, la palabra, está empobrecido, Todo es acto, el niño mata, pega, no puede dormir, no queda quieto, no puede aprender. En ese orden, habló de la la caída de la figura paterna, de las autoridades, la caída de los ideales del amor, de la amistad. Hoy el ideal es el consumo, en relación al gozo, tener y gozar. Hay segregación, porque cada uno está con su goce. Cada uno va con su lógica, es algo global y que viene por el discurso de las ciencias, esgrimió. La escuela En la extensa charla, abordó el rol de los docentes y de las escuelas, desde las que también lo convocan para hablar de estos temas. La Escuela hoy es un lugar de alojo, dijo, reconociendo que muchas veces queda de lado lo meramente académico. Un niño que está gobernado por sus pulsiones es difícil que tenga lugar para aprender, aseguró, insistiendo en que para que tenga interés en aprender, tiene que creer en el otro. Los docentes tienen el saber y cómo hacer cuando esos niños vienen de familias donde no hay autoridad. Reconoció que hay docentes con vocación y familias que están revisando las cuestiones aquí planteadas. Hay que reinventarse y ver de qué manera tomar la delantera con respecto a las infancias, invitó. Patologizar A raíz de su función tanto en salud pública -ya que trabaja en el hospital Santa Rosa- como en el sector privado, el profesional comentó que han aumentado los casos de consulta con relación a los niños. También puso en debate la patologización y el diagnóstico frente a determinadas situaciones. Hoy se tiende a patologizar, otro costado de la lógica del mercado, afirmó, entendiendo que hay cuestiones que son propias de la vida humana, de la estructura del sujeto humano, como la angustia, el desencuentro, el no ver sentido en la vida. La vida en sí no tiene sentido, es uno el que tiene que construirlo. Por ello consideró importante hablar de lo que le pasa al niño, darle la responsabilidad, eso hace el psicoanálisis, no es una víctima a tratar con medicamentos, concluyó.

    Ver noticia original

    También te puede interesar

  • Examedia © 2024

    Desarrollado por