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  • Descubren en Marte una concentración récord de metales: el hallazgo clave en un cráter

    Buenos Aires » Infobae

    Fecha: 23/04/2026 16:24

    Un reciente estudio internacional, liderado por el equipo del Laboratorio Nacional de Los Álamos, reveló la presencia de un depósito de metales en Marte. El hallazgo se produjo gracias a los datos recogidos por el rover Curiosity de la NASA en el cráter Gale, donde una delgada franja de roca, denominada Amapari Marker Band, exhibe concentraciones excepcionales de hierro, manganeso y zinc. Las implicancias de este descubrimiento apuntan no solo a la existencia de un antiguo lago poco profundo, sino también a condiciones químicas que, en la Tierra, suelen asociarse a ambientes aptos para la vida microbiana. Un depósito de metales sin precedentes en Marte En una capa rocosa de apenas 50 centímetros de espesor, los instrumentos ChemCam y APXS de Curiosity detectaron valores récord: hasta 47% de óxido de hierro, 1,5% de óxido de manganeso y 2,2% de zinc. Estos niveles superan ampliamente lo registrado en otros lugares de Marte y rivalizan con ambientes terrestres donde la presencia de vida microbiana es habitual. El análisis, señala que la banda Amapari contiene las mayores concentraciones de metales sensibles a los cambios químicos, conocidos como metales redox, que se hayan estudiado fuera de la Tierra. La presencia de estas concentraciones de metales y la morfología de la roca apuntan a que, hace millones de años, en el cráter Gale existió un lago poco profundo. Las ondulaciones fosilizadas, conocidas como ripples, solo pueden formarse en aguas libres de hielo y bajo la acción del viento, lo que indica que el lago tuvo fases de agua líquida en la superficie. Al principio, el lago tenía menos de dos metros de profundidad, pero con el tiempo el nivel del agua fue aumentando y se depositaron capas de sedimentos más gruesas y nodulares. Según las estimaciones, el lago llegó a extenderse lateralmente por unos 80 kilómetros bajo el monte Sharp y, en ciertos puntos, alcanzó profundidades de hasta 1,5 kilómetros. Uno de los aspectos más destacados del hallazgo es la relevancia de los metales detectados. El hierro y el manganeso, en particular, son elementos fundamentales para diversas formas de vida en la Tierra, ya que participan en procesos de obtención de energía. El enriquecimiento simultáneo de estos metales sugiere la existencia de gradientes químicos importantes, como variaciones en la acidez y zonas con diferentes niveles de oxígeno y electrones, que en nuestro planeta suelen estar asociados a actividad microbiana. Sin embargo, el análisis realizado por el equipo de Patrick Gasda muestra que, aunque las condiciones eran favorables, no se encontraron otros elementos típicos de depósitos biogénicos, como fósforo, cobre o plomo. Esto refuerza la hipótesis de que la acumulación de metales en Marte se debió principalmente a procesos químicos y no directamente a la acción de microorganismos. El papel del agua subterránea y la química marciana Los modelos geoquímicos elaborados por el equipo científico sugieren que el hierro pudo disolverse en aguas subterráneas ácidas y pobres en oxígeno, para luego precipitarse al mezclarse con el lago superficial. El depósito se habría formado en parte por el ascenso de aguas profundas ricas en metales, que al llegar a la superficie reaccionaron y dejaron los minerales en el sedimento. Además, el cambio en la composición de las capas indica que el ambiente fue evolucionando, con fases de mayor profundidad y variaciones en el pH, favorecidas por el ingreso de dióxido de carbono de la atmósfera. Se detectó la presencia de minerales como la siderita en los niveles superiores, lo que confirma la existencia de condiciones químicas cambiantes a lo largo del tiempo. En la Tierra, los depósitos de hierro y manganeso de este tipo suelen estar asociados a la vida microbiana, pero también pueden originarse por procesos abióticos. Comparaciones con formaciones terrestres similares, como las lateritas o los depósitos ricos en manganeso y zinc, muestran que las condiciones químicas pueden ser parecidas, aunque la magnitud del enriquecimiento marciano no tiene equivalentes fuera de entornos hidrotérmicos o lagos con mucha circulación de agua subterránea. El hecho de que los metales estén separados en diferentes capas dentro de la banda Amapari sugiere una evolución compleja del lago y de las aguas subterráneas, lo que aporta información valiosa sobre la historia ambiental de Marte. Implicancias para la exploración y la búsqueda de vida en Marte El descubrimiento en el cráter Gale es importante para la astrobiología, ya que demuestra que, incluso en una etapa en la que Marte ya se estaba volviendo seco y frío, existían reservorios de agua líquida capaces de mantener gradientes químicos y potenciales nichos habitables. La banda Amapari se convierte, así, en una prioridad para futuros análisis, tanto para el propio Curiosity como para misiones que en el futuro puedan traer muestras a la Tierra. Comprender la dinámica de estos depósitos ayudará a redefinir las estrategias de búsqueda de rastros de vida pasada y a seleccionar los sitios más prometedores para la exploración marciana. Según Patrick Gasda, la presencia de estos metales es la mejor evidencia que tenemos de la existencia de un lago en el cráter Gale, en una etapa en la que Marte comenzaba a secarse. Para la comunidad científica, este hallazgo obliga a reconsiderar cuánto tiempo y bajo qué condiciones se mantuvieron los ambientes habitables en Marte, y abre nuevas perspectivas para la investigación y la exploración del planeta rojo en los próximos años.

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