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  • El plan de Suzano para crecer en 2026: Argentina volvió a ser un mercado estratégico

    » La Nacion

    Fecha: 23/04/2026 12:59

    El plan de Suzano para crecer en 2026: Argentina volvió a ser un mercado estratégico La productora de celulosa unificó su marca en el país y busca ganar escala con foco en eficiencia y sustentabilidad; Iván Espósito, gerente general de la firma, analiza el nuevo escenario, la competencia china y el rol del mercado argentino - 6 minutos de lectura' La Argentina volvió a posicionarse como un mercado estratégico. Con esa definición, Iván Espósito, gerente general de la filial argentina de Suzano, describió el clima de negocios y enmarcó un punto de inflexión para la empresa papelera. Desde el 1º de abril, la operación conocida históricamente como Stenfar Suzano pasó a denominarse Suzano Argentina, oficializando su integración a la multinacional brasileña y marcando el inicio de una nueva etapa de crecimiento y posicionamiento en el país. Catalogada como una de las principales productoras de celulosa y papel, con más de 100 años de vida en Brasil, Suzano había ingresado a la Argentina en 1994 con la compra de la empresa local Stenfar. En el país, la firma abastece a industrias alimenticias, farmacéuticas, gráficas y de packaging. Con un equipo local de más de 100 personas, operación logística propia, planta de corte y áreas integradas de finanzas, sistemas y recursos humanos, cerró 2025 con aproximadamente 42.000 toneladas de papel comercializadas. A nivel global, Suzano tiene operaciones industriales y comerciales en América, Europa y Asia. Suzano emplea a más de 40.000 personas y cotiza en las bolsas de Brasil y Estados Unidos. La empresa cuenta con un modelo basado en recursos 100% renovables, la plantación de aproximadamente 1,2 millones de árboles de eucalipto por día, y una política de conservación que destina cerca del 40% de los bosques a preservación ambiental. El rebranding responde a una decisión estratégica orientada a potenciar la expansión de soluciones basadas en fibra renovable y alinear la identidad local con la marca global, señaló Espósito. En diálogo con LA NACION, Iván Espósito analiza el nuevo escenario para la industria, el impacto de la apertura económica, la presión competitiva de China y los planes de crecimiento de la compañía en el país. -¿Cuál es el plan de crecimiento para Suzano? -Suzano es una empresa que, a nivel global, hace 15 años era la mitad de lo que es hoy. Mediante crecimiento genuino y orgánico, sumado a adquisiciones, más que duplicó su volumen de facturación. Hasta 2023, en la Argentina -como en la mayoría de las industrias- proyectar más allá de dos o tres meses era prácticamente imposible. A partir de la apertura de la economía, eso empezó a cambiar. Desde afuera, la Argentina se ve mejor de lo que muchas veces percibimos internamente. Si bien hoy se valora cierta estabilidad macroeconómica -con matices y críticas-, el país volvió a posicionarse como un mercado estratégico. -¿Qué lugar ocupa la Argentina? -En la región, la Argentina es el tercer mercado, detrás de Brasil y México. Más allá del contexto actual, sigue siendo un país con fuerte presencia industrial. Para una compañía como Suzano, con foco mayormente B2B, eso es clave: abastecemos a laboratorios, empresas alimenticias y múltiples industrias. De alguna manera, todos tienen en su casa productos vinculados a nuestro papel, ya sea en packaging de alimentos o de otros bienes. Además, muchos de nuestros clientes son regionales: compran en Brasil, la Argentina, Colombia o México. Poder ofrecer el mismo producto y condiciones similares en distintos países simplifica mucho la operación para esas empresas. Hoy la Argentina muestra buenos indicadores. El desafío es la continuidad. No necesariamente que todo siga igual, pero sí evitar los cambios pendulares que históricamente afectaron al país. -¿Qué desafíos presenta hoy la industria de la celulosa en el país? -El primer desafío es el mismo que enfrenta gran parte de la industria: competitividad impositiva e infraestructura, especialmente en transporte. Luego, en el caso específico de la celulosa, se suma la falta de incentivos para proyectos de gran escala. Son inversiones de largo plazo que requieren mucha paciencia. Un árbol tarda al menos siete años en madurar, aunque en comparación con los países escandinavos -donde pueden ser 10 o 12- seguimos teniendo ventaja. Una vez que el ciclo está en marcha, es un negocio estable. En ese sentido, la Argentina aún presenta dificultades para proyectos cuyo retorno se ve a ocho, nueve o diez años. Iniciativas como el RIGI pueden ayudar, pero no todas las inversiones son de miles de millones: también hay proyectos de US$50, US$70 u US$80 millones que hoy cuestan financiar. A nivel financiero, hay otro punto clave: las tasas. Hoy en la Argentina, las tasas en dólares siguen siendo de dos dígitos, mientras que en Brasil se financian a tasas del 6% o 7%. En proyectos de largo plazo, esa diferencia cambia completamente la ecuación. -¿Qué sectores están traccionando el crecimiento? -En los eslabones siguientes de la cadena, como la industria gráfica, también hay transformaciones. El segmento de impresión y escritura viene en retirada, mientras que el packaging crece, impulsado por el comercio electrónico. Muchas papeleras están reconvirtiendo su producción hacia esos usos. El papel es un material renovable y amigable con el ambiente: seguirá evolucionando hacia nuevos usos. Pero esa transición requiere inversiones importantes en tecnología y procesos. -¿Qué inversiones o ampliaciones proyectan en la Argentina? -En el corto plazo, estamos enfocados en inversiones de eficiencia interna. No son proyectos grandes, sino iniciativas para incorporar tecnología, mejorar procesos y avanzar en sostenibilidad, como la instalación de un parque solar. También estamos invirtiendo en automatización para optimizar la operación. Más adelante, si las condiciones acompañan, evaluaremos proyectos de mayor escala. Hoy, el foco de todas las industrias es cómo ser más eficientes. La apertura implica más competencia, pero también es positiva: obliga a mejorar. Es como en el deporte, si no competís, perdés ritmo. -Con la mayor apertura del mercado, ¿identifica una mayor competencia en el sector? -Sin duda. Desde la apertura en 2024, hubo un ingreso fuerte de productos, especialmente desde China, con buena calidad. También hay competencia regional, con jugadores en Brasil y Chile. Esto genera un efecto positivo: mejores productos, más competitivos y de mayor calidad para el consumidor final. Es un proceso sano. Hay que adaptarse y aprender a competir en este nuevo contexto. -¿Qué se importa desde China y qué peso tiene? -Principalmente, se importa cartulina, utilizada en packaging de alimentos, medicamentos y otros productos. También el papel de tipo offset, pero en menor medida. El problema es que no competimos contra las empresas chinas, sino contra el país, porque cuentan con apoyo estatal. Por eso, productos tan voluminosos cruzan el océano y llegan a precios competitivos. Además, hubo un reacomodamiento global: tras restricciones en Estados Unidos, parte de la producción china se redirigió a otros mercados, como el nuestro. De todos modos, soy optimista. China todavía tiene un amplio uso de plásticos en packaging. Si avanza en regulaciones ambientales, la demanda de cartulina podría crecer de forma significativa. Hoy puede haber un exceso de oferta coyuntural, pero es parte de un ciclo. En ese contexto, Suzano tiene ventajas competitivas por su escala, integración y localización. Países como Brasil y la Argentina tienen condiciones naturales favorables para la forestación, lo que nos permite competir bien a nivel global.

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