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  • Menos consultas y más espera: la salud también entra en ajuste

    Parana » AIM Digital

    Fecha: 23/04/2026 09:34

    Cada vez más argentinos postergan controles médicos, reducen consultas y resignan tratamientos. En medio de la crisis económica, el acceso a la salud comienza a mostrar señales de deterioro que ya impactan en la vida cotidiana y en el sistema sanitario. El aumento de los costos en servicios médicos y la pérdida de poder adquisitivo están modificando los hábitos de atención. Según pudo saber AIM, muchas familias comenzaron a espaciar consultas, suspender chequeos preventivos o directamente abandonar coberturas privadas ante la imposibilidad de sostenerlas. Este cambio no solo se explica por el encarecimiento de las cuotas, sino también por la necesidad de priorizar gastos básicos. Informaron a AIM que en numerosos hogares la salud dejó de ser un gasto fijo para convertirse en una variable que se ajusta según el ingreso disponible. En paralelo, el sistema público enfrenta una mayor demanda. Fuentes consultadas por este medio señalaron que el corrimiento de pacientes desde el sector privado genera presión sobre hospitales y centros de atención, que deben responder con recursos limitados y mayor volumen de consultas. El fenómeno no es aislado. Según pudo saber AIM, el aumento sostenido de los costos en salud privada y la pérdida de poder adquisitivo están modificando los hábitos de atención. Entre diciembre de 2023 y febrero de 2026, las cuotas de medicina prepaga acumularon subas del 312 por ciento, muy por encima de la inflación general del período, que fue del 200 por ciento, según datos del Indec y la Superintendencia de Servicios de Salud. Este desfasaje impacta directamente en los hogares. Informaron a AIM que el gasto en cobertura médica ya representa cerca del 18,5 por ciento del ingreso en familias con empleo registrado, lo que obliga a recortar otros consumos o directamente abandonar prestaciones. El ajuste en salud adopta formas silenciosas. Controles de rutina que se postergan, tratamientos que se interrumpen y consultas que se evitan forman parte de una dinámica cada vez más extendida. Esta situación impacta especialmente en la prevención, ya que muchas enfermedades requieren detección temprana para evitar complicaciones. Según constató AIM, incluso prácticas básicas como controles clínicos, estudios de laboratorio u odontología empiezan a ser consideradas prescindibles frente a la urgencia económica. El resultado es un deterioro progresivo que no siempre se percibe de inmediato, pero que puede tener consecuencias a mediano plazo. En un contexto de ingresos en retroceso y costos en alza, la crisis ya no solo se refleja en el consumo o el empleo. También alcanza a la salud, uno de los aspectos más sensibles de la vida cotidiana, donde el ajuste comienza a sentirse de manera cada vez más profunda.

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