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  • Soñaba con jugar en Primera y murió en una operación de ligamentos cruzados de rodilla: "A 10 meses todavía no sé qué pasó con mi hijo"

    » Clarin

    Fecha: 23/04/2026 06:27

    En la fría mañana del miércoles 25 de junio de 2025, Camilo estaba tranquilo, hacía chistes con sus padres y abuelos, a los que procuraba "distraerlos" y pasar el viaje de San Antonio de Padua hasta Adrogué charlando de lo que vendría en el horizonte cercano: la posibilidad de llegar a Primera. Las charlas muy futboleras, terapéuticas por cierto, dominaban la antesala del quirófano. A Camilo lo esperaba una cirugía de ligamentos cruzados de su pierna derecha. En el pasillo de la clínica Espora, de Adrogué, aguardaban Camilo padre, su mamá Anabella y los abuelos paternos. Los médicos les habían dicho "unas dos horas", con lo cual pasadas las 9 de la mañana de ese día debía haber novedades, y buenas, ya que se trata de "una cirugía de rutina, con muy bajo porcentaje de riesgo. En los minutos previos, Camilo estuvo con su papá, que fue el último en despedir y abrazar al hijo "que lucía muy tranquilo". Todo parecía transcurrir con normalidad hasta que alrededor de las 8.30, el papá advirtió movimientos raros, como que algo pasaba, ya que "vio a dos personas entrando apuradas al quirófano". Suspira y cierra unos instantes los ojos Anabella Bianucci (46), la mamá de Camilo Nuin, jugador de San Telmo, de 18 años, que se lesionó el 12 de marzo de 2025, tres meses antes de la operación. Mantiene los ojos cerrados un instante, como quien desea estar en una pesadilla pero de la que sabe que va a despertar. "Es increíble, el día que se lastimó, solo, en un entrenamiento, el técnico de la reserva, Chiqui Arias, le había dicho a Camilito que iba a ser promovido a primera, que el DT de San Telmo lo venía siguiendo y lo quería tener en el primer equipo", le cuenta a Clarín con una sonrisa que mezcla orgullo y dolor. Aquellas corridas en el quirófano habían alertado a la familia que, ansiosa, esperaba noticias. Anabella intentaba serenar a todos, no quería engancharse en el runrun. Tenía sus motivos: "Era una cirugía de rodilla, no había que sacar un tumor de la cabeza, o hacer una operación a corazón abierto. ¿Qué podía pasar, qué podía salir mal?", se preguntaba la mamá del joven futbolista intentando darse ánimo. Camilo padre estaba en lo cierto. Ese alboroto que había advertido tuvo su inesperado correlato. "A las nueve y cinco una enfermera nos llamó y salió el cirujano Javier de Franco, quien de una, dijo: 'Algo se complicó. Camilo entró en paro'. Mi primera reacción fue descompensarme. Me llevaron a sentarme y un rato después, habrán pasado unos diez minutos, apareció el anestesiólogo Horacio Martínez Cerana, que me miró y me dijo: 'Murió'. Movió la cabeza y se fue... En ese momento recuerdo que grité con desesperación '¿Qué le hiciste a mi hijo?'. Y se me apagó la luz, era todo oscuridad a mi alrededor". Después de rogar poder ver a su hijo, Anabella pudo ingresar al quirófano donde yacía Camilo sin vida. "Lo pude besar, abrazar y llorar. Pedí estar unos minutos más y le terminé agradeciendo a estos desgraciados para que me dejaran estar con mi hijo, como si me estuvieran haciendo un favor... No se puede creer, después de que me lo mataron, yo tuve que rogarles estar con mi chiquito". Pasaron casi diez meses de la muerte de Camilo Nuin y la mamá, en representación de su familia, exige algo tan básico como querer saber qué pasó dentro del quirófano de la clínica Espora de Adrogué, adonde llegó su hijo para la operación a través del club San Telmo. "A veces es insoportable el día a día, imaginate que pasaron casi 300 días y no se sabe nada, casi estoy como al principio", desliza indignada. "La Justicia no avanza, el fiscal Carlos Pérsico había empezado bien y ahora no sé qué pensar -mastica bronca-, porque se estancó todo... La verdad es que no confío en nadie, mucho más después de la Junta Pericial que se hizo en Lomas de Zamora el 17 de marzo. ¿Sabés qué se determinó? Que mi hijo murió por un paro cardiorrespiratorio. ¿Es joda? Todo el mundo muere así". Anabella está como particular damnificada, con lo cual es parte de la causa. "Entiendo que los tiempos de la Justicia son lentos, pero estamos en foja cero", expresa con desconsuelo la también madre de Juana (16). Al cuerpo de Camilo se le hizo una autopsia el 26 de junio y "aún estamos esperando el resultado del análisis toxicológico" "Que lo injusto no nos sea indiferente", exclama el Instagram @JusticiaxCamiloNuin, donde se pide que "la lucha sea colectiva y que sumar voces también es Justicia". Entre las voces que exigen saber qué sucedió están las del profesor y preparador físico Fernando Signorini, el periodista Germán Paoloski y el comunicador Damián Di Pace. "¿Hubo mala praxis? ¿Es impericia profesional, la anestesia no era la indicada? ¿Quiénes son los responsables de su fallecimiento?", se preguntan. Motorizada por Anabella, la familia Nuin organizó una marcha que se realizará este viernes. Primero se encontrarán a las 10, en Adrogué, en la clínica Espora, donde falleció Camilo, y luego, a las 12, se trasladarán a la Fiscalía de Lomas de Zamora. "Esperemos que la gente nos acompañe y así poder quebrar la indiferencia que sentimos por parte de la Justicia. No quiero, no queremos que haya más Camilos. No queremos que ese cirujano y ese anestesiólogo sigan ejerciendo". La clínica Espora pertenece a Alejandro Poli, "un intocable, una persona que está metida en la política y trabaja para ser intendente", define Anabella, sobre el dueño que además es el Secretario General del Sindicato Único de Trabajadores de Remises y Autos al Instante (SURyA) de la Provincia de Buenos Aires. "Nunca apareció para decir nada, tampoco el intendente de Almirante Brown, Mariano Cascallares. Nada de nada". Por otra parte, afirma la madre de Camilo que "tanto el cirujano Javier de Francos como el anestesiólogo Horacio Martínez Cerana siguen operando pacientes en las clínicas Espora y en IMA. ¡En manos de quiénes estamos! ¿Somos conscientes? No los voy a dejar en paz hasta que no digan qué fue lo que pasó ahí dentro. Soy la mamá de Camilo Nuin y merezco una respuesta, tengo el derecho". Cuenta Anabella parte de la declaración judicial que hizo el cirujano De Francos: "Hasta el mismo se sorprendió y reconoció que durante la cirugía notó movimientos raros donde estaba trabajando Martínez Cerana y señaló que Camilo no estaba conectado al electrocardiograma, ni fue pesado para saber qué dosis de anestesia le correspondía. ¿Entendés la cantidad de errores que hubo?", se indigna la madre que es acompañante terapéutica y da talleres para adultos mayores. Hay un ratito más de tiempo, porque son muchos los frentes que debe atender Anabella, y prefiere recordar a su hijo con una sonrisa. "Teníamos mucho vínculo, un ida y vuelta constante, teniendo en cuenta que él tenía 18 años y a veces me fletaba. Pero yo estaba orgullosa de mi número cinco y capitán. ¿Sabés? Me celaba mucho, era muy guardabosques conmigo, a veces lo llevaba a entrenar y me decía agachate, que no te vean. Era muy cuida", repasa con ternura. Dice Anabella que eran muy "pegotes" y que tuvo que trabajar en el desapego pese a que ella era sobreprotectora. "¿Como era como pibe? Un tipazo, respetuoso, responsable, nada salidor ni bolichero, estaba abocado a su carrera deportiva y quería hacer la licenciatura de educación física...Era muy querido por sus compañeros, pero muy... Más de 300 personas fueron a su velatorio. ¿Algo quería decir, no?". MG Sobre la firma Newsletter Clarín

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