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» Clarin
Fecha: 23/04/2026 06:27
Federico Mejuto tiene 30 años y vive en Buenos Aires. De noche trabaja en el restaurante familiar; de día, pinta. Su sello distintivo es tan original como llamativo: usa billetes de 1 dólar como lienzo para dibujar autos de Fórmula 1. Fanático del automovilismo y, en el último lustro, de Franco Colapinto, decidió llevar su hobby por el arte un paso más allá: empezó a trabajar en una obra de gran formato, de dos metros de largo por 50 centímetros de alto, en la que retrata el Alpine número 43 con el sueño de exhibirla en el evento que el piloto argentino protagonizará este domingo en Palermo. La historia empezó en 2022, cuando Colapinto dio sus primeros pasos en la Fórmula 3, la menor de las categorías teloneras de la Fórmula 1, con el número 10 en el equipo MP Motorsport. A Mejuto se le ocurrió intervenir un billete de 10 pesos y dibujar ese auto, con la ilusión de algún día entregárselo al piloto de Pilar. El proyecto tomó otra dimensión cuando logró contactarse con Aníbal Colapinto, el padre del corredor, quien le propuso un desafío especial: encontrar un billete cuya numeración terminara en 43, el número que siempre le gustó a Franco y que luego llevaría a la F1. Después de buscar durante un tiempo, lo consiguió. Lo intervino con un nivel de detalle minucioso y el 4 de octubre de 2023 cerró el círculo: invitado por Aníbal al Automóvil Club Argentino, donde 300 personas esperaban bajo la lluvia a un joven de 20 años que ya integraba la Academia Williams, pudo entregarle la obra. "Que de la mano de Colapinto..." El Mejor del Resto (@elmejordelresto) October 3, 2023 Mira la gente que hay! Mejor país del mundo #FranColapintoaF2 pic.twitter.com/Ie5OczDi9I Qué lindo, pero la cagada es que ahora te lo voy a arruinar con mi firma, le dijo Colapinto al verlo. Pero la idea no era que lo autografiara, sino que se lo quedara. Se puso re contento, no se lo esperaba. Le gustó mucho también el detalle del 43. Haber llegado a ese momento, hablar con él y con su papá fue lo más especial que me pasó, recuerda Mejuto desde el garage de su casa. Allí el artista amplió su escala de trabajo y dejó momentáneamente los billetes para enfocarse en el cuadro de gran formato. El billete tiene algo bueno: lo termino más rápido y soy bastante ansioso. Este cuadro lleva más tiempo, pero también me da más libertad. Son experiencias distintas, explica. La obra comenzó a tomar forma hace un mes, aunque la idea venía gestándose desde antes. El objetivo es claro: que el cuadro llegue a la exhibición de Colapinto en el circuito callejero montado sobre las avenidas Del Libertador y Sarmiento. No había conseguido entrada y, cuando se habilitó un nuevo sector, pude sacar, pero tampoco quiero dejarlo donde van a estar todos porque va a ser un quilombo y me lo van a hacer pelota. Estoy tratando de contactarme con algún sponsor para ver si puedo dejar el cuadro en un lugar seguro durante el evento y después lo recupero, cuenta. Aun así, aclara que no es una obsesión: No quiero molestar a nadie. Si se puede, se puede. Si no, no importa, lo tengo yo. En algún momento también se venderá o lo que sea. ¿Qué pasa si lo quiere Franco? Podemos hacer algún trueque, unos guantes, un casco, no hay problema. El Alpine A526 número 43 que pintó tiene un detalle especial: en el espejo retrovisor aparece Colapinto en sus inicios en el karting. Es una mirada al pasado, al punto de partida, explica. Y agrega que ya exploró ese recurso antes: Hice un cuadro más chico de Williams con el detalle de una de sus primeras entrevistas, donde decía que soñaba con llegar a la Fórmula 1. Ese lo vendí a un coleccionista. Ese mercado, inesperadamente, se convirtió en una fuente extra de ingresos para quien trabaja en el restaurante de su familia (De noche soy gastronómico y de día pinto, se define). A diferencia de aquel primer auto de Colapinto en un billete de 10 pesos, empezó a hacerlo en "los dólares de la suerte". Es gente muy apasionada por los autos. Les encanta tener una obra de su propio vehículo. Muchos vuelven a pedir porque tienen más de uno, señala. El fenómeno Colapinto también impulsa la demanda. La gente está fanatizada. Imaginate que hace 20 años que no teníamos alguien de la Fórmula 1 y encima él es muy carismático y todos lo quieren. Entonces ese nicho también está bueno. Por eso también me gusta pintar estas cosas: primero porque a mí me encanta, soy fanático de Fran, y después también a la gente le gusta, cuenta. Sin embargo, su ambición va más allá: Me gustaría exponer en un Gran Premio, quizás en México o Brasil, que es el más cercano que tenemos. Armar algo especial, no sólo de Franco sino también de otros pilotos, incluso de distintas épocas. Quizás argentinos en la Fórmula 1, hacer algo con Reutemann o Fangio y llevarlo al paddock. -¿Y si te piden pintar billetes de los otros 21 pilotos actuales? -Si me dicen que lo puedo exponer, lo hago. Serán dos meses de trabajo pero no hay problema: no duermo. Sobre la firma Newsletter Clarín
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