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  • Irán considera que Donald Trump cedió primero al extender el alto al fuego

    » TN

    Fecha: 22/04/2026 20:13

    En los días anteriores a las conversaciones propuestas para terminar con la guerra entre sus países, el presidente Donald Trump y los dirigentes iraníes intercambiaron una serie de amenazas e insultos, un juego de alto riesgo para ver quién amedrentaba primero. Al final, al menos desde la perspectiva iraní, fue Trump. El martes por la noche, los mediadores iraníes y estadounidenses no habían viajado a Pakistán para una segunda ronda de conversaciones de paz, y Trump anunció un alto al fuego indefinido con Irán. Dijo que era para dar tiempo a los dirigentes iraníes para que presentaran una respuesta a las exigencias estadounidenses y que duraría hasta que concluyan las conversaciones, en un sentido o en otro. Para los dirigentes iraníes, lo más probable es que ese resultado valide su convicción de que están más dispuestos que Trump a soportar las repercusiones de la guerra. A pesar de la enorme destrucción causada por los ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel contra su país, creen que pueden resistir el bloqueo estadounidense, cada vez más costoso, de los puertos iraníes más tiempo del que Trump está dispuesto a tolerar el cierre efectivo de Irán al vital estrecho de Ormuz. Los iraníes miden el plazo en meses para ellos, y en semanas para el gobierno de Trump y la economía mundial, dijo Ali Vaez, director del proyecto sobre Irán del International Crisis Group. Creen que Trump no puede tolerar que el estrecho permanezca cerrado otras tres semanas. Desde que comenzó la guerra, Irán ha bloqueado la mayor parte del tráfico marítimo que antes movía alrededor de una quinta parte del petróleo mundial y una cantidad sustancial de suministros de gas natural por el estrecho. El impacto se ha sentido en todo el mundo, no solo en el aumento de los precios del petróleo, sino en la escasez de fertilizantes y gas. El aumento de los precios del gas en Estados Unidos también crea un problema interno para Trump en un año crucial de elecciones intermedias. Después de que una primera ronda de conversaciones entre negociadores iraníes y estadounidenses en Islamabad, Pakistán, concluyera sin resultados, Trump impuso un bloqueo naval estadounidense en represalia para tratar de impedir que los buques se dirigieran a Irán o salieran de ese país, con lo que bloqueó la capacidad de Teherán para continuar con las exportaciones de petróleo que sustentan su economía. Las razones del fracaso de las conversaciones siguen sin estar claras. Trump ha culpado a una clase dirigente iraní gravemente fracturada, incapaz de ponerse de acuerdo sobre su postura antes de las negociaciones. Funcionarios iraníes argumentan que se debe a que Trump se había negado a levantar el bloqueo estadounidense antes de las conversaciones, y a que las fuerzas de Estados Unidos se apoderaron de un barco con bandera iraní durante el fin de semana. Bloquear los puertos iraníes es un acto de guerra y, por tanto, una violación del alto al fuego, escribió el ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, en las redes sociales el martes por la noche, cuando se hizo evidente que nadie se dirigía a Islamabad. Atacar un buque comercial y tomar como rehén a su tripulación es una violación aún mayor, continuó. Irán sabe cómo neutralizar las restricciones, cómo defender sus intereses y cómo resistirse a la intimidación. Con la prórroga del alto al fuego, podría estar aumentando el apetito de Irán por una escalada de confrontación con Washington. El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica anunció que se había apoderado de dos buques portacontenedores cerca del estrecho de Ormuz el miércoles, según los medios de comunicación estatales. Ojo por ojo, petrolero por petrolero, escribió en las redes sociales Ebrahim Rezaei, portavoz de la Comisión de Seguridad Nacional y Política Exterior del Parlamento iraní, poco después de ese anuncio. Leé también: Irán atacó tres buques en el estrecho de Ormuz y condiciona las negociaciones con Estados Unidos A lo largo de la guerra, Irán ha utilizado memes y videos burlones para tratar de transmitir superioridad e indiferencia ante las amenazas de Trump. Después de que Trump dijera que se prorrogaría el alto al fuego, muchos sitios de noticias semioficiales iraníes publicaron el mismo video de burla de un Trump enfadado que amenazaba con bombardear Irán, y de sus mediadores estadounidenses sentados en una sala de negociaciones vacía. Los interlocutores iraníes, que nunca llegan, entregan en su lugar un trozo de papel en el que se lee: Trump, cállate. Abdolrasool Divsallar, experto en Irán de la Universidad Católica de Milán, dijo que el principal impedimento para que se reanuden las negociaciones era el mismo que antes de que comenzaran: ambos países creen que tienen ventaja y que pueden dictar las condiciones. La parte iraní considera una victoria su capacidad para impedir que la operación estadounidense alcance sus objetivos, dijo. Asumen que el gobierno de Trump puede no tener otras buenas alternativas y que el tiempo les favorecerá si se mantienen en este statu quo. Pero el gobierno de Trump ve su posición de forma similar, y es posible que crea que puede encontrar un camino intermedio al evitar un nuevo ataque militar mientras continúa el bloqueo naval. Ambas partes pueden señalar signos de las repercusiones que están causando. La compañía aérea alemana Lufthansa dijo que suprimiría 20.000 vuelos, el ejemplo más reciente de cómo la escasez de combustible está afectando al comercio mundial. Scott Bessent, secretario del Tesoro de Estados Unidos, escribió después del anuncio de la prórroga del alto al fuego que el bloqueo estadounidense pronto se cobraría un alto precio en los yacimientos de petróleo de Irán. Dado que las exportaciones se encuentran prácticamente bloqueadas, Irán podría quedarse sin espacio de almacenamiento para su petróleo, señaló. Eso podría limitar su capacidad para extraer más combustible de sus pozos, lo que podría causar daños duraderos a los yacimientos petrolíferos. Pero tanto si los dirigentes iraníes pueden sobrevivir al enfrentamiento con Washington como si no, su economía no podrá hacerlo, advierten los analistas. La economía ya estaba sumida en una profunda crisis antes de la guerra. Aunque los dirigentes iraníes logren superar las dificultades económicas, tendrán un enorme costo para su pueblo. En las redes sociales, los iraníes publican a diario sobre los numerosos despidos y sobre el temor a la escasez de medicamentos y productos petroquímicos tras los ataques estadounidense-israelíes contra infraestructuras críticas. Mahdi Ghodsi, economista del Centro para el Medio Oriente y el Orden Global, una organización de investigación, dijo que los daños sufridos por Irán en la guerra --unos 270.000 millones de dólares, según su banco central-- podrían provocar un descenso del 15 por ciento en la capacidad productiva del país. Se calcula que unos dos millones de iraníes ya han perdido su empleo durante la guerra, entre el 7 y el 8 por ciento de la cifra de empleo oficial, dijo. Ghodsi dijo que los políticos iraníes que, desafiantes, se encogen de hombros ante la destrucción como algo que pueden reconstruir más tarde, ignoran el hecho de que, a falta de un nuevo acuerdo con Washington, Irán seguirá siendo un país sometido a fuertes sanciones, y es poco probable que encuentre muchos donantes dispuestos a apoyar la reconstrucción. No tienen dinero ni crédito para ello, dijo. No pueden imprimir más dinero para financiar sus infraestructuras o campos petrolíferos. Ghodsi prevé una mayor depreciación de la moneda iraní, que ha estado en caída libre desde el año pasado. Esa crisis desencadenó el enorme movimiento de protesta a nivel nacional en diciembre y enero, que el régimen aplastó posteriormente en una represión mortal. El rápido deterioro de la situación económica estaba en la mente de casi todos los iraníes entrevistados por The New York Times el miércoles mientras pasaban por el paso fronterizo de Kapikoy, en la frontera turco-iraní. Moji, de 38 años, quien regresaba de Europa para reunirse con su familia en la ciudad de Urmia, en el noroeste de Irán, dijo que estaba desolada por la destrucción de las fábricas de su ciudad natal. Dijo que tenía amigos allí que apenas podían permitirse comer, ya que el trabajo era muy escaso. Al igual que muchos otros iraníes, pidió que solo se le identificara por su nombre de pila por motivos de seguridad. Todo el mundo quiere que pase algo mejor, dijo. Pero desafortunadamente el camino que se abre para nuestro pueblo no es el correcto, y al final lo que debería ocurrir, no ocurre. La gente solo sufre más anímicamente y tiene que recortar gastos. Sin embargo, la mayoría de los expertos siguen pensando que ninguna de estas penurias cambiará el rumbo actual del gobierno iraní. Al régimen iraní solo le importa su supervivencia, no que su pueblo sufra, y sigue viendo esto como una batalla existencial contra Estados Unidos, dijo Vaez, del International Crisis Group. Y por eso no se echará para atrás, independientemente de cuánto sufra el pueblo iraní. *Yeganeh Torbati y Sanam Mahoozi colaboraron con reportería.

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