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  • El precio de la hacienda ya cayó 10 por ciento desde su pico: ¿bajará el valor de la carne en el mostrador?

    » Clarin

    Fecha: 22/04/2026 17:11

    En las últimas semanas, la mentada escasez de oferta de animales no fue lo suficientemente aguda como para contrarrestar la crisis del consumo de carne bovina -que cayó a 47,3 kg por persona al año, el nivel más bajo en dos décadas- y los precios de la hacienda gorda entraron en una fase de reacomodamiento que, hasta el momento, se tradujo en bajas del orden del 10%. La pregunta ahora es si esa caída se trasladará a las pizarras de las carnicerías. Johnny Perkins, operador del mercado, afirma en diálogo con Clarín Rural que a partir de abril se empezaron a calmar los precios. Fue producto de la suba fuerte que hubo en febrero y marzo. Después de eso, la comercialización de carne en la calle empezó a mostrar una fuerte resistencia a los aumentos y, como era de prever, eso repercutió en el mercado. Los precios comenzaron a bajar. Te diría que tuvimos una caída de entre un 8% y un 10% desde ese momento hasta hoy, y el panorama no parece que vaya a cambiar por ahora, describe. En efecto, a mediados de marzo el INMAG (Índice Novillo Mercado Agroganadero), indicador de referencia para el mercado de hacienda en Argentina, se ubicaba en 4.492 pesos. En la última semana, en cambio, se posicionó en 4.166 pesos. Un informe reciente del Rosgan detalla que si se observan los valores de la hacienda gorda en el MAG desde la segunda mitad del año pasado hasta la actualidad, el cambio de tendencia es evidente. "En términos constantes, entre octubre de 2025 y febrero de este año cuando se alcanzaron máximos históricos los novillos subieron un 28%, mientras que novillitos y vaquillonas lo hicieron un 32% y 33%, respectivamente. Desde ese pico, en marzo y durante los primeros veinte días de abril, los precios comenzaron a corregir: los novillos retrocedieron un 9% y novillitos y vaquillonas un 6%", indica. La entidad explica que históricamente, marzo y abril suelen concentrar las mayores subas de precio de la hacienda gorda, dada la mayor fluidez de demanda que se traslada desde los mostradores. "Sin embargo, en esta campaña el ajuste se anticipó a febrero y en una magnitud que el consumo no logra absorber completamente", advierte. Desde el mostrador, el diagnóstico es similar. Durante mucho tiempo la carne estuvo muy cara y eso hizo que mucha gente se volcara al pollo o al cerdo. Hoy, por ejemplo, comer asado o vacío se volvió casi un lujo. Se venden más algunos cortes puntuales, pero no hay una salida generalizada. Hay clientes que siguen comprando sin mirar demasiado el precio, pero también muchos que vienen, preguntan y terminan llevando otras carnes porque la vacuna les resulta cara, señala Romina Uz, carnicera en los barrios porteños de Belgrano y Saavedra. Para Ariel Morales Anton, presidente de la Cámara de Matarifes y Abastecedores (CAMyA), la baja reciente en el precio de la hacienda podría trasladarse en parte a los mostradores, aunque no de manera automática ni en igual proporción. Esto se debe a que dentro de la cadena hay costos como logística, energía y salarios que no han disminuido y siguen presionando sobre el precio final. Además, el consumo se mantiene débil, lo que genera cautela en los distintos eslabones al momento de ajustar valores, explica. En este contexto, Morales Anton considera que cualquier corrección en el precio al público será parcial y gradual. Si la tendencia a la baja en la hacienda se consolida, podría empezar a reflejarse con mayor claridad en los precios al consumidor en las próximas semanas, agrega. Perkins coincide en que el repunte del consumo no será inmediato. La comercialización sigue trabada: Doña Rosa no tiene plata para gastar y, además, hay una fuerte competencia de otras carnes como el pollo y el cerdo, con precios muy competitivos. El panorama es poco alentador por ahora; habrá que esperar a que la economía en general se acomode un poco más, advierte. Uz, por su parte, suma la mirada cotidiana del negocio: Para nosotros como comerciantes la situación es complicada. Cuando suben los precios, no lo hace solo la carne: también aumentan el pollo, el cerdo, los alquileres y otros costos. Entonces uno tiene que adaptarse a todo eso, no solo a la demanda. Lo que veo es un consumo más cauteloso y muy condicionado por los precios. Sobre la firma Newsletter Clarín

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