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  • La nueva prohibición para comprar tabaco en Gran Bretaña abre un debate sobre salud pública y mercado ilegal

    » TN

    Fecha: 22/04/2026 15:32

    Gran Bretaña dio un paso inédito en su política sanitaria al aprobar una ley que prohíbe de por vida la venta de cigarrillos a las personas nacidas desde el 1 de enero de 2009. En los hechos, eso significa que quienes hoy tienen 17 años o menos nunca podrán comprar tabaco de manera legal, aun cuando alcancen la adultez. La edad mínima para acceder a estos productos irá subiendo año tras año, con el objetivo de reducir el consumo de forma progresiva hasta volverlo residual. La iniciativa forma parte de una estrategia más amplia contra el tabaquismo que también endurece el control sobre vapeadores y otros productos con nicotina, incluidos sus sabores, envases y condiciones de venta. El gobierno británico presenta la medida como un cambio de largo plazo destinado a proteger a una futura generación libre de humo y a bajar el peso del tabaco sobre la salud pública. Quiénes quedarán alcanzados A diferencia de otras normas que fijan una edad mínima estable, esta legislación crea una barrera móvil. Es decir, no establece que se podrá comprar tabaco a partir de cierta edad, sino que bloquea para siempre a un grupo definido por su año de nacimiento. Así, la prohibición acompañará a esa generación durante toda su vida. La lógica detrás de la medida es preventiva: evitar que millones de jóvenes entren al consumo y, con eso, reducir a futuro enfermedades, muertes y costos asociados al tabaquismo. Según los datos difundidos junto con el debate legislativo, en el Reino Unido todavía hay más de 5,3 millones de adultos fumadores, cerca de 64.000 muertes anuales vinculadas al tabaco y un impacto económico enorme para el sistema sanitario y la productividad. También se advirtió que unas 500.000 familias viven en la pobreza por gastos relacionados con este hábito. El foco en la reducción de daños Para el octor Diego Verrastro (M.N. 90.514), médico portavoz y cofundador de RELDAT, la Red Latinoamericana para la Reducción de Daños Asociados al Tabaco, la medida debe leerse dentro de una estrategia internacional más amplia. Esta es una de las diversas medidas integradas en la estrategia denominada endgame, explica. Y agrega que está alineada con las políticas restrictivas del Convenio Marco de la OMS para el Control del Tabaco. Sin embargo, el especialista advierte que el éxito de una norma así no depende solo de su dureza. El principal riesgo radica en el posible fomento de un mercado informal, señala. A eso suma otro punto sensible: Su control y aplicación efectiva presentan desafíos considerables. El debate no termina ahí. Verrastro pone el foco en un aspecto que considera central en la política británica: el enfoque de reducción de daños. Las estrategias de control del tabaquismo deben centrarse en el paciente, sostiene. Y remarca que una de las particularidades del Reino Unido es que desde hace años combina restricciones con alternativas para fumadores adultos que no logran dejar el cigarrillo por las vías convencionales. Una ley dura, pero con matices Lo destacable de la política sanitaria del Reino Unido es que es un modelo de enfoque de reducción de daños, afirma Verrastro. Según explica, hace casi una década ese plan incluye opciones como el vapeo, al que se considera menos dañino que fumar combustible. Esto se explica por la ausencia de combustión, que es lo que genera las enfermedades derivadas de fumar, detalla. En esa misma línea, agrega que el programa británico se revisa año a año y mantiene una idea de fondo: Las alternativas sin combustión, como el cigarrillo electrónico, el tabaco calentado o las bolsas de nicotina, cumplen un rol importante para alejar a las personas del cigarrillo. Lee también: Cada vez más adolescentes consumen tabaco en vapeadores y hay preocupación en los expertos Ese punto abre una discusión incómoda, pero cada vez más presente en salud pública: cómo combinar la prevención del inicio en jóvenes con políticas realistas para los fumadores adultos que ya tienen una adicción instalada. La nueva ley británica endurece el acceso al tabaco, pero también deja claro que el debate sobre el futuro del consumo de nicotina no se agota en la prohibición. En definitiva, Gran Bretaña eligió avanzar con una medida histórica. La apuesta es ambiciosa: que una generación directamente no empiece a fumar. Pero el verdadero alcance de la norma se jugará en otro terreno: el de los controles, el mercado ilegal y la capacidad de ofrecer salidas eficaces a quienes todavía siguen atados al cigarrillo.

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