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  • Por qué cinco minutos de juego pueden mejorar la relación con tu perro

    Buenos Aires » Infobae

    Fecha: 22/04/2026 11:05

    Dedicar unos minutos extra al juego con el perro puede cambiar la relación entre humanos y animales. Así lo mostró una investigación en Suecia que reveló que el lazo emocional se fortalece solo cuando se prioriza el juego por encima del entrenamiento. El estudio, dirigido por los investigadores Per Jensen, Caisa Persson-Werme y Lina Roth, de la Universidad de Linköping en Suecia. Fue publicado en la revista Royal Society Open Science. Compartir tiempo: la clave que une corazones El juego entre perros y personas está presente durante toda la vida del animal. Algunos estudios habían asociado el juego con bienestar, pero no se sabía si realmente fortalece el vínculo emocional. Los científicos observaron que, a diferencia de otras especies, los perros disfrutan jugar con humanos tanto de cachorros como de adultos. Quisieron averiguar si aumentar el tiempo de juego podía generar una mejora directa y medible en la relación entre perro y dueño. También buscaron comparar el efecto del juego con el del entrenamiento, para entender si ambas actividades aportan lo mismo al lazo emocional. Muchos perros llegan a nuevos hogares cuando son adultos y se pierde la oportunidad de socializar desde pequeños. La doctora Roth, quien convive con su perra Hedda y lideró el estudio, señaló: Esto significa que se pierde la llamada ventana de socialización al principio de la vida del cachorro, que es importante para la construcción de la relación. Entonces el juego puede ser una muy buena manera de construir una nueva buena relación incluso con perros adultos. Midiendo sonrisas y colas que se agitan El primer paso fue una encuesta a casi tres mil personas que conviven con perros. Respondieron sobre su vínculo, la frecuencia de juego y entrenamiento, la edad y raza del perro y la composición del hogar. Se usó la escala Monash DogOwner Relationship Scale (MDORS) para medir interacción, cercanía emocional y costos percibidos. Luego, 1.667 voluntarios se dividieron en tres grupos. Un grupo debía jugar al menos cinco minutos más cada día con su perro, otro incrementó el entrenamiento con premios, y el tercero mantuvo su rutina habitual. Las actividades de juego incluyeron tira y afloja, persecución, juegos bruscos y escondidas. A cada grupo se le dieron instrucciones precisas. El grupo de entrenamiento realizó ejercicios de obediencia solo con recompensas de comida. Los participantes completaron encuestas semanales y, al final del mes, repitieron la escala MDORS. El lazo invisible que el juego fortalece Al analizar los resultados, solo el grupo que jugó más tiempo con su perro mostró una mejora significativa en la cercanía emocional. El entrenamiento adicional no produjo cambios, ni en la percepción de cercanía ni en otros aspectos evaluados. La edad o el origen del perro, el género del dueño o la cantidad de perros en casa no modificaron los resultados. En el grupo de juego, cerca del ochenta por ciento reportó mejoras en la relación, en comparación con solo el veinte por ciento del grupo de control. Los juegos favoritos variaron, pero el tira y afloja, las escondidas y los juegos de persecución se destacaron. Las personas notaron que sus perros proponían más juegos y parecían más contentos tras unas semanas de juego extra. Pequeños rituales para convivir mejor cada día Los investigadores recomendaron sumar al menos cinco minutos diarios de juego compartido y prestar atención a lo que más disfruta el perro. Señalaron que incluso breves sesiones diarias de juego pueden fortalecer el vínculo emocional entre perros y sus responsables, con posibles beneficios para el bienestar humano y animal. Reconocieron que el estudio se basó en la percepción de los responsables de los animales y no en mediciones directas del estado emocional canino. Además, la participación voluntaria puede haber influido en los resultados. Los investigadores concluyeron que el juego cotidiano es una herramienta simple, efectiva y al alcance de todos para mejorar la relación entre personas y perros, incluso cuando se trata de animales adultos o rescatados. Es decir, unos minutos de diversión juntos pueden cambiar por completo el día y fortalecer un lazo único.

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