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» TN
Fecha: 22/04/2026 10:12
Lavarse el pelo parece un gesto automático, casi mecánico. Pero la rutina que funciona a los 25 años no necesariamente sirve a los 55 o a los 70. Con el paso del tiempo, cambian el cuero cabelludo, la textura del pelo y hasta la tolerancia a ciertos productos. Y eso obliga a revisar hábitos que muchas personas mantienen durante décadas sin volver a pensarlos. El punto no es menor. A medida que pasan los años, baja la producción de sebo, el aceite natural que protege tanto al cuero cabelludo como la fibra capilar. Esa disminución hace que la piel de la cabeza se vuelva más seca, más sensible y menos resistente a productos agresivos, fricción o calor. Con el paso de los años, el cuero cabelludo y el pelo atraviesan cambios biológicos fundamentales, advirtió Alan Bauman, médico estadounidense especialista en restauración capilar. Y resumió el error más común con una frase clara: Sostener la misma rutina durante décadas es uno de los errores más frecuentes y, a la vez, más subestimados. Por qué el pelo cambia con la edad En la adultez temprana, el cuero cabelludo suele producir más grasa, por eso los lavados más frecuentes pueden resultar útiles. Pero esa ecuación cambia con los años. La dermatóloga estadounidense Sharleen St. Surin-Lord explicó que la producción de sebo alcanza su pico en la adolescencia tardía y en los veinte, y después empieza a caer de forma sostenida. Como consecuencia, el cuero cabelludo se vuelve más seco y más reactivo. Ese aceite natural no solo engrasa. También ayuda a cuidar la barrera cutánea, sostiene el microbioma y protege frente a la pérdida de agua. Cuando disminuye, la piel tarda más en recuperarse de una irritación. El pelo también cambia. Los especialistas señalan que, con la edad, las fibras se vuelven más finas, más frágiles y más propensas al quiebre. La cutícula, que es la capa externa protectora, pierde resistencia. Eso explica por qué el lavado agresivo, los secadores muy calientes o ciertos productos que antes parecían inofensivos pueden empezar a dañar más. Cada cuánto conviene lavarlo No hay una frecuencia universal. La Academia Americana de Dermatología recomienda ajustar el lavado según el tipo de pelo y qué tan rápido se ensucia o engrasa. En personas con pelo lacio y cuero cabelludo graso, puede hacer falta shampoo diario. En cabellos secos, gruesos, con rulos o textura más áspera, la frecuencia suele ser menor. Ahora bien, cuando el cuero cabelludo envejece, la tendencia general es espaciar un poco más los lavados. St. Surin-Lord lo planteó con un ejemplo concreto: mientras que en una persona de 25 años el lavado diario puede ser razonable, en alguien de 55 años usar shampoo todos los días con fórmulas convencionales puede generar una alteración persistente de la barrera cutánea. En la misma línea, Bauman sostuvo que, en cueros cabelludos maduros, suele funcionar mejor lavar cada dos o tres días, o incluso menos, según el tipo de pelo y el estilo de vida. Pero tampoco conviene irse al otro extremo. La dermatóloga estadounidense Kimberly Salkey, de VCU Health, recordó que el cuero cabelludo es piel y necesita higiene regular. Según su criterio, para la mayoría de las personas no conviene pasar más de siete a diez días sin lavado. Menopausia, hormonas y otros factores En las mujeres, los cambios hormonales de la perimenopausia y la menopausia pueden complicar todavía más el panorama. La caída de estrógenos y progesterona puede favorecer afinamiento y caída. Un estudio sobre mujeres posmenopáusicas encontró que la prevalencia de alopecia de patrón femenino fue del 52,2 %. El estilista estadounidense Jay Small señaló que la caída del estrógeno puede volver a los folículos más sensibles a la DHT, una hormona asociada al adelgazamiento del pelo. Y St. Surin-Lord advirtió que tratar el cuero cabelludo sin mirar posibles causas sistémicas es una visión incompleta: trastornos tiroideos, déficit de hierro o enfermedades autoinmunes también pueden influir. Por eso, si aparece caída marcada, picazón persistente, dolor o cambios notorios en la densidad, conviene consultar. No todo se resuelve cambiando de shampoo. Qué revisar en la rutina Sostener prácticas de hace años solo porque siempre funcionaron puede ser parte del problema. Salkey contó que ve con frecuencia pacientes con quiebre asociado a permanentes, peinados tirantes, cardados o abuso de fijadores. Leé también: Ni alisados ni cremas caras: el truco para evitar el frizz cada vez que salís de la ducha A esta altura, el objetivo deja de ser domar el pelo y pasa a ser preservarlo. Por eso, los especialistas sugieren fórmulas suaves, preferentemente sin sulfatos fuertes, que limpien sin dejar tirantez ni picazón. También recomiendan aplicar el shampoo en el cuero cabelludo y no arrastrarlo con fuerza por todo el largo, usar acondicionador después del lavado y reducir el calor excesivo. En definitiva, no se trata de lavar menos por sistema ni de seguir reglas rígidas. Se trata de entender que el pelo cambia y que la rutina también debería hacerlo. Lo que antes ayudaba a controlar la oleosidad, con los años puede terminar resecando, irritando y debilitando.
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