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» La Nacion
Fecha: 22/04/2026 04:47
Rodrigo De Paul, de intocable a discutido: el impacto de la MLS y por qué puede costarle el lugar en la selección Durante años, su lugar no admitió discusión. Es el jugador con más presencias en la era de Lionel Scaloni. Desde su debut en la selección argentina, en octubre de 2018, en la segunda convocatoria del entrenador, disputó 66 partidos nueve más que Lautaro Martínez y 12 por encima de Lionel Messi, Emiliano Martínez y Leandro Paredes, de los cuales fue titular en el 85%. Fue parte de la columna vertebral en los cuatro títulos del ciclo Copa América 2021 y 2024, Finalissima y Mundial 2022, y también sostuvo ese rol a lo largo de las eliminatorias rumbo a Norteamérica 2026. Su despliegue, su capacidad física para abarcar amplios sectores del campo y su aporte en ambas fases del juego, junto con su versatilidad en el mediocampo, le valieron el apodo de Motorcito, instalado tras la consagración en Brasil por el arquero y rápidamente adoptado por el público argentino. Sin embargo, a 51 días del inicio de un nuevo Mundial y 56 del debut ante Argelia, Rodrigo De Paul empieza a ver cuestionado su rótulo de intocable dentro de la estructura del equipo. En especial, a partir de su llegada a Inter Miami, donde el volante aterrizó a mediados de 2025 y, aunque sostuvo un nivel correcto, compite en un contexto de menor exigencia, con menos roce y una intensidad distinta. Este miércoles será titular ante Real Salt Lake, por la novena fecha de la MLS, y tendrá por delante seis partidos más para volver a convencer al cuerpo técnico de que puede sostener su posición, con una alternativa en alza como Leandro Paredes que lo obliga a competir como no lo hacía desde hace años. Con su llegada a la franquicia de David Beckham, en julio de 2025, a cambio de 15 millones de euros, De Paul asumió que su decisión de dejar Europa para jugar en el fútbol de Estados Unidos, acaso motivada por la oferta económica y por la posibilidad de compartir plantel con Lionel Messi en el tramo final de la carrera del rosarino, podía condicionarlo al momento de conservar su lugar en la selección. El salto implicó pasar de una de las ligas top del Viejo Continente, donde compiten siete de los 30 convocados por Scaloni en la última fecha FIFA, a un torneo de menor relieve, que, más allá de su crecimiento reciente, aún se ubica por debajo de las principales competencias del mundo. Desde que De Paul firmó su contrato por cuatro temporadas con Inter Miami hasta sus 35 años, la selección disputó apenas siete partidos. Dos fueron por las eliminatorias, frente a Venezuela y Ecuador, y los cinco restantes, amistosos: otra vez la Vinotinto, Puerto Rico, Angola, Mauritania y Zambia. En ese lapso, el ex Valencia y Udinese fue titular en cuatro; ingresó desde el banco en el amistoso ante Venezuela en Miami, en el que Scaloni buscó darles rodaje a Giovani Lo Celso y Nicolás Paz, y también sumó minutos en los segundos tiempos frente a Mauritania y Zambia. Esos dos partidos marcaron un quiebre: por primera vez, pese a estar en condiciones físicas, no fue incluido en el equipo titular. En ese sentido, el propio DT contó que su elección se debió a una situación estrictamente futbolística. Si bien De Paul había sido preservado en los dos partidos anteriores de Inter Miami por una contusión muscular en la pierna izquierda, y durante los entrenamientos en Ezeiza se lo había visto con esa zona aún afectada, el volante trabajó a la par del grupo, pero comenzó esos encuentros en el banco. Rodrigo había tenido un golpe, pero no es que no haya jugado por eso. Son decisiones que hemos tomado, contó Scaloni luego del triunfo sobre Mauritania, en el que el técnico probó algunas variantes y De Paul ingresó en el entretiempo. Luego, ante Zambia, el entrenador volvió a apostar por su once ideal, con Lionel Messi incluido, pero el 7 sumó 37 minutos desde el banco y en su lugar apareció Paredes, de muy buen nivel en Boca. Todos tienen posibilidades de ser titulares. Sobre De Paul, vamos viendo y pensando lo mejor para el equipo. Hoy optamos por que no jugara y que todos pudieran rendir. Deseo que los jugadores lleguen bien y después resolveremos quién va a jugar, remarcó Scaloni. En estos ocho meses, el panorama empezó a modificarse para uno de los estandartes del equipo, no sólo en su rendimiento, sino también en su nivel de participación. En su última temporada en Atlético de Madrid disputó 53 partidos, mientras que en Inter Miami, en caso de participar de todos los encuentros que restan hasta el Mundial, habrá jugado 39, un 26% menos. Y si bien sostuvo su incidencia en la faz ofensiva (tres goles y diez asistencias en el Aleti; la misma cantidad de tantos y una menos en Inter Miami), la diferencia es notoria en los indicadores ligados al roce y su incidencia dentro del juego. En relación con su etapa final en LaLiga, hoy promedia 15 toques menos por partido (70 contra 55), registra una menor cantidad de pases progresivos (5,5 contra 4,5), recupera menos pelotas (7 contra 4), interviene en menos duelos individuales (11 contra 6) y presiona mucho menos sobre el rival (22 a 10). En definitiva: menos contacto con la pelota, menor desgaste defensivo y menos acciones de alta intensidad, en una liga que brinda más tiempo y espacio para jugar, pero que a la vez reduce la intensidad. En esa dirección, además, De Paul dejó de competir con regularidad ante rivales de peso, no sólo de la liga española, sino también de la Champions League e incluso, como en 2025, del Mundial de Clubes. Al llegar a Inter Miami, De Paul reveló que tuvo una charla con Scaloni justamente sobre sus posibilidades en la selección a partir de su desembarco en la MLS. El mediocampista contó que la respuesta del técnico fue clara: necesitaba que compitiera y jugara la mayor cantidad de partidos posible, y que, a partir de allí, el cuerpo técnico lo iba a evaluar por lo que hacía en el campo de juego. Según De Paul, esa conversación lo dejó tranquilo a la hora de terminar de tomar la decisión. Aun así, hoy su lugar en la selección campeona del mundo está bajo la lupa. En su club, De Paul es titular: cumple, aporta, suma, pero lejos de la versión que lo convirtió en una pieza clave del proceso. En 2022, Scaloni inició el Mundial con el once de gala, pero decidió cambiar tras el tropiezo ante Arabia Saudita en el debut y la posterior reacción frente a México. Así, jugadores como Lautaro Martínez y Leandro Paredes, que llegaban como incuestionables, debieron esperar afuera. Algo similar sucedió en la Copa América 2024, cuando el entrenador dispuso jugar con Lisandro Martínez en lugar de Nicolás Otamendi, otro histórico de la selección. No se trata de un bajón individual, sino de un cambio de contexto. En un fútbol menos competitivo, De Paul dejó de ser una fija pese a que su lugar en el Mundial es indiscutido y su historia lo sostiene como un referente futbolístico y carismático dentro de un equipo de época. Le quedan dos partidos antes del Mundial para revertirlo: ante Honduras, el 6 de junio en Texas, y frente a Islandia, el 9, en Alabama. Pero en una selección que se construye sobre los rendimientos y no sobre los nombres, ese recorrido ya no le garantiza el sitio que supo tener.
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