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Parana » Cuestion Entrerriana
Fecha: 22/04/2026 02:11
En una misa atravesada por tensiones políticas, la vicepresidenta Victoria Villarruel decidió ausentarse del homenaje al Papa Francisco en la Basílica de Luján y luego justificó su postura al afirmar que en el templo estaba lo peor de la casta política. El oficio religioso por el primer aniversario de la muerte del pontífice argentino comenzó puntual, pasadas las 17, tras el ingreso de la comitiva oficial encabezada por el jefe de Gabinete, Manuel Adorni. La ausencia de Villarruel, que había confirmado su presencia como máxima autoridad del país por el viaje de Javier Milei a Israel, volvió a exponer la interna del gobierno libertario. La vicepresidenta se enteró que, por protocolo, debía ubicarse en la misma línea de bancos que Adorni y otros ministros. Frente a ese esquema, optó por no participar de la ceremonia en Luján. Al finalizar la misa, el diputado Diego Santilli se limitó a deslizar: No sé qué pasó, al ser consultado por la ausencia de la titular del Senado. La explicación de Villarruel y su crítica a la casta Minutos más tarde, ya en el barrio porteño de Almagro y en el marco de otro homenaje, Villarruel dio su versión. Me pareció que la ceremonia tenía un contenido que no era el del recuerdo al Papa, era una ceremonia en la que estaba lo peor de la casta política, sostuvo la vicepresidenta. Y remarcó: No quiero puntualizar pero estaba la casta política, yo soy coherente con mis creencias, al explicar por qué decidió no asistir a la Basílica de Luján. En ese marco, amplió su postura: La misa en Luján me pareció que se había politizado. Y como el 2 de abril, donde la política se mete en fechas o en el recuerdo de personas tan importantes como es el Papa Francisco, yo prefiero estar entre la gente y prefiero estar, con humildad, en un lugar donde solo me encuentro con otros argentinos, sentenció. La primera fila oficialista y las ausencias Dentro de la Basílica, la primera fila estuvo ocupada por la comitiva nacional. Además de Adorni y del ministro del Interior, se sentaron el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, y el presidente provisional del Senado, Bartolomé Abdala, en el lugar que estaba reservado para Villarruel. Unos bancos más atrás se ubicaron el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger; el de Defensa, Carlos Presti; la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva; el de Salud, Mario Lugones; y los diputados Gabriel Bornoroni y Sebastián Pareja, entre otros referentes libertarios. Otra ausencia llamativa fue la de la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, quien tampoco participó del homenaje. El bloque opositor y la distancia con Kicillof En la vereda opuesta, el gobernador bonaerense Axel Kicillof se ubicó con su propio bloque político. Lo acompañaron el senador Eduardo Wado De Pedro y funcionarios de la provincia de Buenos Aires, como el ministro de Trabajo, Walter Correa, y la subsecretaria de Políticas Culturales, Victoria Onetto. También asistieron intendentes peronistas como Gustavo Menéndez (Merlo) y Federico Otermín (Lomas de Zamora). Más tarde se sumó la legisladora provincial y referente de La Cámpora, Mayra Mendoza, quien se sentó lejos de Kicillof, a quien había vuelto a criticar en las últimas horas. Frialdad entre libertarios y peronistas y un saludo de la paz partido El acto tuvo, además, una lectura política interna: el Gobierno volvió a respaldar con su presencia a Manuel Adorni, investigado por supuestos hechos de corrupción. Ese respaldo convivió con una relación distante con el peronismo bonaerense. Entre libertarios y peronistas primó una fría cordialidad. Al ingresar a la Basílica, los funcionarios nacionales pasaron delante del gobernador Kicillof. Los saludos más efusivos fueron los de Diego Santilli y Sebastián Pareja. Sin embargo, el momento del saludo de la paz expuso la grieta. Cuando el sacerdote invitó a ese gesto habitual de la liturgia, los funcionarios nacionales se limitaron a saludarse entre ellos, y lo mismo hicieron los representantes de la provincia de Buenos Aires, evitando el cruce entre ambos sectores. Una homilía con fuerte contenido político y social La misa en homenaje al Papa Francisco tuvo una homilía a cargo del arzobispo Marcelo Colombo, presidente de la Conferencia Episcopal y arzobispo de Mendoza, que incluyó mensajes directos sobre la situación del país. Nos queda aprender de una buena vez y no seguir castigándonos con la indiferencia, el desinterés, la agresividad permanente en el lenguaje y los gestos violentos, advirtió. Colombo también hizo autocrítica sobre el trato que recibió el pontífice argentino: Mucho nos hemos lamentado de no haberlo tratado bien, de haber sido mezquinos como sociedad e incluso como Iglesia, al no acoger sus propuestas bien inspiradas, al desconfiar y retacear nuestro apoyo a tantas iniciativas en favor de nuestro pueblo, señaló. Y profundizó: También nos hemos referido reiteradamente al viaje que no realizó para visitarnos. Más allá de las múltiples posibles razones invocadas, permítanme expresarles, con cierto pudor, que creo que nunca se fue del todo de su Patria porque permaneció como un interlocutor permanente en nuestras mesas y en nuestra vida social, aunque faltara el calor del encuentro con las muchedumbres de los viajes papales, expresó. En esa línea, destacó que Francisco siguió poniéndole nombre a los temas difíciles e inventando palabras para expresar contenidos que nos fueran comprensibles y nos sacudieran de las modorras conceptuales muchas veces vacías y desinteresadas de todos y de todo, dejando caer las formalidades que fueran un lastre a la hora de afrontar un problema, y llamándonos a reconocer la complejidad de la trama que nos toca habitar y a aceptar sufrir el conflicto, resolverlo y transformarlo en un eslabón de un nuevo proceso, completó. El arzobispo convocó a aprender del legado del pontífice y a superar las divisiones que se mantuvieron durante su papado, tanto en la sociedad como en el propio clero. Presencia multisectorial y mensaje final de Kicillof El homenaje reunió a representantes de distintas confesiones religiosas y a personalidades del mundo social, empresarial y sindical. Entre ellos, se destacó la presencia del dirigente petrolero chubutense Jorge Loma Ávila, actual diputado nacional y secretario general del Sindicato de Petróleo y Gas Privado, y de Emiliano Mongilardi, protesorero del gremio y director de YPF. Al salir de la Basílica, Axel Kicillof fue uno de los pocos dirigentes que habló con la prensa. Al Papa Francisco no sólo hay que recordarlo en las palabras y en la foto, sino en sus enseñanzas, haciendo lo que dijo. Que cada uno lo tome con seriedad, estamos en una época donde se respira guerra y nos dicen que el mercado es un Dios y el Papa fue muy claro, es exactamente lo contrario lo que dijo, remarcó el gobernador, que regresó esta semana de un viaje por España.
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