21/04/2026 21:00
21/04/2026 21:00
21/04/2026 20:58
21/04/2026 20:58
21/04/2026 20:58
21/04/2026 20:57
21/04/2026 20:57
21/04/2026 20:57
21/04/2026 20:57
21/04/2026 20:57
» TN
Fecha: 21/04/2026 19:16
A lo largo de las décadas, Luis Brandoni supo condensar una forma muy argentina de mirar el mundo. Hoy, a un día de su partida su figura se resignifica a través de los personajes que mejor lo contaron: esos hombres contradictorios, filosos y entrañables. Su trabajo fue mucho más que una sucesión de papeles: fue la construcción de un repertorio emocional compartido, donde el humor, la ironía y cierta melancolía se volvieron marcas propias y reconocibles generación tras generación. Este recorrido propone volver sobre algunos de esos personajes que, todavía hoy, siguen hablando por él; porque como él mismo decía: Se vive con la esperanza de llegar a ser un recuerdo. Esperando la Carroza Año de estreno: 1985 Ni los carroceros, fanáticos de la película de Alejandro Doria, tienen explicaciones unívocas sobre por qué esa pieza de grotesco criollo y humor negro marcó tan a fuego el imaginario popular. Lo que está claro es que en ese elencazo, varias de las frases más famosas le pertenecen a su Antonio Musicardi, el ultra cínico cuñado de Nora. Brandoni le sacó lustre al arquetipo más rancio de cierta argentinidad, y por supuesto pasó a la historia. Mi cuñado Año de estreno: 1993 Uno de los grandes encuentros de Brandoni con el gran público vino, a principios de los noventa, de la mano de Roberto Cantalapiedra. Durante cuatro temporadas, el viudo que sufría a su nuevo dañado (Ricardo Darín) y, cuando no podía más, se desahogaba mirando a cámara. Todo un país como cómplice y confesor de sus reflexiones. Parque Lezama Año de estreno: 2026 León Schwartz es un personaje que Brandoni disfrutó durante años en el teatro y al que pudo volver en la versión cinematográfica. Ahi donde el ya veterano actor desplegó su caja de herramientas intacta para volver a disfrutar de este hombre viejo, pero travieso como un chico, fabulador y valiente. Qué forma maravillosa de despedirse: enfrentando a la vejez desde los ojos y la labia de su personaje. A la hora del crepúsculo. A la puesta de sol de una vida de aplausos. Un gallo para Esculapio (2017) ¿Porqué te empeñas en hablar como uno de esos cabezas?, le dice Chelo al personaje de Ariel Staltari en Un gallo para Esculapio. La estupenda serie de Bruno Stagnaro le dio a Brandoni un personaje de esos que parecían nacidos para él (y tuvo unos cuantos): el jefe gallero de una mafia de piratas de asfalto. Tan inquietante y temible como cascarrabias, un poco como el actor, que pasea su cuerpo y su mirada harta de todo por una historia que, sin él, jamás hubiera tenido la misma potencia. Hay unos tipos abajo (1985) El periodista nervioso y justificadamente perseguido de esta película de Rafael Filipelli y Emilio Alfaro, sobre Antonio dal Masetto, le dieron al joven Brandoni de 1985 la oportunidad de un proyecto sobre temas que le importaban. En la Buenos Aires peligrosa del 78, su personaje acechado por los grupos de tareas empieza a perder los nervios frente a su novia (Luisina Brando) mientras el televisor pasa los partidos. Su esposa, Martha Bianchi, formó parte del elenco, así como Soledad Silveyra, con la que trabajó hasta hace pocos días en las funciones de ¿Quién es quien?. Nada (2023) Si Parque Lezama quedará como su despedida del cine, el solitario crítico gastronómico de esta serie creada por Mariano Cohn y Gastón Duprat le regaló un broche de oro para su carrera televisiva (y con De Niro!). El Manuel de Brandoni tiene todos los matices, las contradicciones y las sutilezas que sólo un gran actor como él pudo insuflarle. Si en el papel sonaba demasiado artificial, Brandoni lo hizo real, de carne y hueso. Insufrible y entrañable. En su vínculo con la nueva empleada doméstica paraguaya (Majo Cabrera) late algo de lo más humano y entrañable que se haya visto en series argentinas, y sin duda en la carrera de sus directores. Créditos Diseño de portada y animaciones: Sebastián Neduchal Coordinación visual: Damián Mugnolo
Ver noticia original