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» TN
Fecha: 21/04/2026 17:01
El diplomático argentino Rafael Grossi presentó este martes su candidatura a secretario general de la Organización de las Naciones Unidas con un diagnóstico directo sobre el momento que atraviesa el organismo: un mundo en guerra, fragmentado y con crecientes dudas sobre la capacidad de respuesta del sistema multilateral. Esta es una de las elecciones más importantes que se vayan a celebrar en 80 años, afirmó al inicio de su exposición ante los 193 Estados miembros, en referencia al proceso para suceder a António Guterres a partir de 2027. Grossi sostuvo que el contexto global explica la relevancia de la elección. Estamos siendo testigos de un momento único que como humanidad tenemos que afrontar, señaló, y describió un escenario atravesado por fragmentación y tensión, conceptos que remarcó se repiten tanto en los discursos diplomáticos como en la percepción pública. Pero el eje más fuerte de su intervención fue la crisis interna del propio organismo. "Hay dudas enormes sobre nuestra institución, advirtió. Según explicó, esas dudas no solo alcanzan al rol político de la ONU, sino también a su eficacia: Se cuestiona el valor que aportan las Naciones Unidas a la hora de resolver problemas, su eficiencia y su capacidad para lograr resultados. En ese marco, reconoció un clima de época adverso: "El cinismo, la frustración y la tristeza imperan, dijo ante los representantes internacionales, en una de las frases más contundentes de su discurso. El actual titular del Organismo Internacional de Energía Atómica planteó que la discusión sobre la reforma de la ONU es hoy central, aunque advirtió que durante años no tuvo el mismo peso. Todo el mundo habla de reforma, pero hace dos años no era así, sostuvo, y consideró que los avances actuales son apenas un primer paso en un largo camino. Al analizar el escenario internacional, Grossi puso el foco en el regreso de los conflictos armados como elemento estructural. Vivimos en un mundo en el que la guerra ha vuelto con furor, afirmó, y enumeró su expansión en distintas regiones: Europa, África, Asia, América Latina y el Caribe. Ese diagnóstico lo llevó a plantear uno de los interrogantes clave que atraviesan hoy al sistema multilateral: "¿Dónde están las Naciones Unidas cuando se habla de paz y seguridad?, preguntó, en línea con las críticas que distintos países y analistas vienen formulando. Para el candidato argentino, el problema no es solo de presencia, sino de capacidad de incidencia. "Decir que necesitamos estar en la mesa no nos va a garantizar nada, advirtió. Y agregó: Salvo que haya un liderazgo que pueda conseguirlo, eso no va a ocurrir. En ese sentido, planteó que el próximo secretario general deberá reconstruir el peso político de la organización en los conflictos internacionales, sin descuidar otras áreas clave como el desarrollo y los derechos humanos. "No podemos hablar de desarrollo cuando hay guerra, explicó. Noticia que está siendo actualizada.-
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