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Parana » AnalisisDigital
Fecha: 21/04/2026 16:26
Luis Puenzo es considerado un emblema del cine nacional. Luis Puenzo, el director de la película argentina ganadora del Oscar La historia oficial (1985), falleció este martes a los 80 años, según confirmó Argentores. Director también de Gringo viejo (1989) y La Peste (1992), Puenzo presidió el Instituto Nacional de Artes Audiovisuales (Incaa) desde 2019 hasta 2022. Con profundo pesar despedimos al destacado guionista, director, productor y socio de nuestra entidad, Luis Puenzo, quien falleció hoy en la ciudad de Buenos Aires, a los 80 años. Desde Argentores enviamos nuestras condolencias a sus familiares, amigos y colegas en este difícil momento", señala el comunicado. Nacido en la ciudad de Buenos Aires el 19 de febrero de 1946, Puenzo inició su carrera profesional en el ámbito de la publicidad en la década de 1960. Consiguió trabajo como dibujante en la agencia de publicidad Gowland, donde se convirtió después en redactor publicitario, para pasar en poco tiempo a formar parte de la agencia creada por David Ratto. Próximo a esa oficina se encontraba el estudio del cineasta publicitario Alejandro Castro, a quien Puenzo le acercó sus primeros guiones. En poco tiempo fundó su empresa: Luis Puenzo Publicidad, con la que se convertiría en referente del sector. De esos juveniles años surgieron sus deseos de convertirse en director. Su primer proyecto cinematográfico fue La mitad, sobre la primera fundación de Buenos Aires, una idea que lo unió por primera vez a la gran guionista Aída Bortnik, aunque no consiguió superar la etapa del guion inicial; publicó el diario La Nación. Su debut como director y guionista de largometrajes se produjo en 1973 con Luces de mis zapatos, una película infantil protagonizada por Pipo Pescador y Norman Briski. Posteriormente, participó en la dirección del corto Cinco años de vida como parte del largometraje colectivo Las sorpresas (1975). El reconocimiento internacional llegó con el estreno de La historia oficial, que dirigió y coescribió junto a Bortnik. La película, protagonizada por Norma Aleandro y Héctor Alterio, abordó la temática de las apropiaciones de menores durante la última dictadura militar argentina. La obra obtuvo múltiples galardones, destacándose el premio Oscar a la Mejor película extranjera en 1986, el primero en la historia del cine argentino. En esa misma ceremonia, Puenzo y Bortnik recibieron la nominación al Oscar en la categoría de Mejor guion original. Además, el film fue premiado en el Festival de Cannes, ganó el Globo de Oro a Mejor película en lengua no inglesa y obtuvo el premio Cóndor de Plata de la Asociación de Cronistas Cinematográficos de la Argentina. Tras La historia oficial, Puenzo continuó su carrera de director y guionista con títulos como Gringo viejo (1989), adaptación de la novela del escritor Carlos Fuentes, una producción internacional que contó con las actuaciones de Jane Fonda, Gregory Peck y Jimmy Smits, ambientada en los años de la Revolución Mexicana; La peste (1992), basada en la novela homónima de Albert Camus, donde adaptó el guion y dirigió a un elenco encabezado por William Hurt, Robert Duvall y Raúl Juliá, y La puta y la ballena (2004), largometraje rodado entre la Argentina y España protagonizado por Leonardo Sbaraglia y Aitana Sánchez-Gijón. Por otro lado, Puenzo tuvo participación activa en la política audiovisual argentina. En 1994 participó de la redacción de la Ley de cine (ley Nº 24.377/94), que establece la autarquía del Incaa y la forma de financiamiento, lo que dio un impulso a la producción de películas. Fue también uno de los miembros fundadores de la Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas de la Argentina, en 2004. Entre finales de 2019 y abril de 2022, se desempeñó como presidente del Incaa. Si bien Puenzo aspiraba a permanecer en el cargo en lo que quedaba del gobierno de Alberto Fernández, la Casa Rosada tomó la decisión de apartarlo a raíz de protestas de empleados y actores, que criticaban su gestión, destacó el diario La Nación. Lo que más se le reprochaba a su gestión es que no hubiese priorizado el reclamo por la continuidad de las políticas de fomento para el cine argentino. El temor de estos sectores era que a fin de ese año se perdieran los fondos que recibía directamente el Incaa como organismo autárquico para el fomento de la producción local. Tal como señalaba su biógrafo, Ricardo García Oliveri, la trayectoria de Puenzo es un caso tan atípico cuanto paradigmático porque, siendo el primer ganador de un Oscar local, terminó ganándose -como pocos desde la vuelta de la democracia- la antipatía de la industria que lo vio nacer como el director argentino que supo hacer pie en Hollywood.
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