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» La Nacion
Fecha: 21/04/2026 14:42
Entre la protesta y la normalidad: cómo se vivió el paro de ATE en Aeroparque Durante las primeras horas de la jornada de paro convocada por la Asociación Trabajadores del Estado (ATE), la actividad en Aeroparque porteño se desarrollaba con normalidad. Las pantallas de arribos y partidas no registraban demoras ni cancelaciones y el flujo de pasajeros se mantenía constante. Sin embargo, debajo de esa aparente calma se advertía una inquietud compartida. Muchos viajeros llegaban con tiempo extra, revisaban reiteradamente el estado de sus vuelos y se detenían frente a los monitores, como si necesitaran confirmar una y otra vez que todo seguía en horario. Tenía temor de estar acá y que de golpe digan en las pantallas que se cancelaba. Por suerte eso no sucedió, contó Agustina Poggio a este medio. Su preocupación no era aislada: se repetía entre otros pasajeros que, aun con la confirmación oficial de normalidad, no dejaban de chequear la información. La incertidumbre, más que las interrupciones concretas, marcaron el pulso de la mañana. Pasadas las 11, el escenario comenzó a modificarse. La presencia de efectivos de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) se reforzó con efectivos de la Policía de la Ciudad y el operativo de seguridad se extendió progresivamente por distintos sectores de la terminal. Con el correr de los minutos, se bloquearon accesos en la zona de arribos, lo que alteró la circulación habitual. En paralelo, comenzaron a concentrarse los manifestantes en las inmediaciones del estacionamiento sur, en un sector cercano al área de arribos. Con cánticos como ATE tiene aguante, columnas de trabajadores estatales fueron ocupando el espacio donde se realizaría la conferencia de prensa. Participaron delegaciones de ATE ANAC, ATE Capital, ATE provincia de Buenos Aires, el Consejo Directivo Nacional, el Servicio Meteorológico Nacional y la CTA. La protesta se organizó en un punto próximo al sector de arribos, visible tanto para pasajeros como para trabajadores del aeropuerto. La medida de fuerza, iniciada a las cero horas, formó parte de un paro nacional impulsado por ATE en reclamo de la reapertura de paritarias y una recomposición salarial para los trabajadores estatales, en particular los vinculados a la Administración Nacional de Aviación Civil. Según el sindicato, la jornada incluyó protestas en distintos puntos del país, como Bariloche y El Calafate, y se replicó con movilizaciones, asambleas y acciones de visibilización. Durante la conferencia, el secretario general de ATE, Rodolfo Aguiar, aseguró que el paro tuvo un alto acatamiento en todo el país y planteó que el conflicto excede al sector aeronáutico. Toda medida de fuerza es efectiva. Hemos agotado todas las instancias administrativas y de diálogo que podían existir y, del otro lado, no hubo una sola señal de voluntad política para iniciar un proceso de recuperación salarial, sostuvo. En ese marco, endureció el tono y advirtió que el conflicto entró en una nueva etapa. Escuchamos al Presidente pedir paciencia, pero los estatales no tenemos más paciencia. Se terminó. Vamos a profundizar desde hoy nuestro plan de acción en todo el país, afirmó. También exigió la reapertura inmediata de paritarias y un aumento salarial superior al 50%, al señalar que el sector acumula una pérdida de más de 44 puntos frente a la inflación. Hoy hablamos de manera directa: se terminaron las indirectas después de dos años, dijo, antes de lanzar una de las frases más duras del discurso: Si no hay plata para los trabajadores, no va a haber paz para el Gobierno. Aguiar insistió en que la movilización es la única vía para revertir la situación. No vamos a recuperar lo que perdimos presentando notas por mesa de entrada. Lo vamos a recuperar estando en la calle, afirmó. Y amplió el alcance del reclamo: No es solo un problema de los estatales. También hay trabajadores del sector privado que no llegan a fin de mes. Lo que está en discusión es el modelo económico. En otro tramo de su exposición, cargó contra la política económica del Gobierno y cuestionó su discurso público. Mientras los trabajadores no llegan a fin de mes, el Presidente está haciendo payasadas en el exterior. No queremos payasos, queremos que gobiernen y tomen decisiones a favor del pueblo, expresó. También puso en duda los datos oficiales: Dicen que la Argentina está mejor. ¿Para quién? ¿Para los funcionarios que acceden a créditos millonarios o compran propiedades en semanas?. El dirigente también cuestionó las contradicciones del ajuste. Hablaron de austeridad, pero no explican qué pasó con los 2500 millones de dólares que dicen haber ahorrado. No se construyeron escuelas ni se mejoró el sistema de salud. ¿Quién se benefició con ese dinero?, planteó. Sobre el funcionamiento del Estado, sostuvo que muchas áreas se sostienen por el trabajo de los propios empleados. Hoy el Estado nacional funciona prácticamente gracias a la vocación y el esfuerzo de los trabajadores, a pesar del desastre de sus funcionarios, afirmó. Finalmente, vinculó el conflicto con un escenario social más amplio y anticipó nuevas medidas. Se destruyeron más de 300.000 puestos de trabajo entre el sector público y el privado, cerraron miles de pymes y la capacidad instalada está incluso por debajo de los niveles de la pandemia, advirtió. Y concluyó: No les vamos a dar tregua. Vamos a seguir profundizando este plan de lucha en todo el país y empezar a discutir también el día después. Mientras tanto, dentro de la terminal aérea la operatoria continuaba sin alteraciones visibles. Los vuelos programados no registraban cancelaciones ni demoras significativas y las aerolíneas mantenían sus cronogramas. Algunos pasajeros manifestaron sorpresa al encontrarse con la protesta. No me digas que hay paro, comentó una mujer que desconocía la medida mientras caminaba apurada con el teléfono en la mano. Encima vengo justo con el tiempo. Igual veo que está todo en horario, así que ojalá siga así, agregó ya dentro del hall, donde los cánticos se escuchaban lejanos. Otros viajeros describían esa sensación de normalidad puertas adentro. Entrás y es como si no pasara nada, explicó Martín Rodríguez, que viajaba por trabajo. Las pantallas están bien, los vuelos salen. Pero sabés que a unos metros hay una protesta y que en cualquier momento podría cambiar. Vine igual, pero pasé toda la mañana mirando el estado del vuelo, sostuvo. Y agregó: Entiendo el reclamo, pero el miedo es que terminen perjudicando a gente que no tiene nada que ver. Una mujer que aguardaba en la zona de embarque coincidió con esa percepción. Adentro está todo muy calmo, hasta más tranquilo de lo normal. Pero no dejás de pensar en lo que pasa afuera. Es como estar en una burbuja, describió. También hubo críticas a la medida. No estoy de acuerdo con que se hagan paros en lugares como este, planteó Raúl Olivera, que viajaba con su familia. El problema es la incertidumbre previa. Desde ayer estamos pendientes de si el vuelo salía o no. Hoy no pasó nada, pero el estrés ya lo tenés, expresó. Entre las opiniones apareció también una mirada más comprensiva. Si están acá es porque no tuvieron respuesta antes, reflexionó Marcos Rossi desde una de las ventanas de la terminal. Y hoy no frenaron los vuelos. Encontraron una forma de visibilizar sin paralizar todo, analizó. Así, entre valijas, filas y anuncios que no se alteraban, los pasajeros transitaron la mañana en una especie de equilibrio frágil. Mientras afuera crecía la protesta, adentro la rutina se mantenía intacta. Dos escenas simultáneas, separadas por pocos metros, que definieron una jornada marcada por la tensión contenida. La conferencia de prensa se extendió durante varios minutos y, una vez finalizada, los manifestantes permanecieron en el lugar alrededor de una hora más. Cerca del mediodía, la concentración comenzó a disolverse de manera gradual, sin incidentes y bajo la supervisión del operativo de seguridad desplegado en la zona. Últimas Noticias Ahora para comentar debés tener Acceso Digital. Iniciar sesión o suscribite
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