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  • Los argentinos consumen 5 kilos menos de carne vacuna y 1,5 kilos más de cerdo que hace un año

    Buenos Aires » Infobae

    Fecha: 21/04/2026 13:45

    Durante el último año, los argentinos redujeron en cinco kilos la ingesta de carne vacuna por persona, mientras que el consumo de cerdo creció 1,5 kilos. Un informe de la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA) atribuyó este desplazamiento a la inflación y a los cambios en los precios relativos de los alimentos, afectados por factores internacionales y el impacto directo en el presupuesto de las familias. Según los registros de FADA, el consumo anual per cápita de carne vacuna bajó de 49,5 a 44,5 kilos este año, mientras que la carne porcina ascendió a 19,3 kilos por persona. La principal causa es la distorsión de precios: la carne de vaca aumentó 64% en el último año, mientras que la de cerdo subió 25%. La suba de los precios cambia los hábitos de consumo. En el último año se registró una inflación del 33%. Esta diferencia, entre otros motivos, causó que muchas familias opten por el cerdo como una alternativa más amigable con sus bolsillos, explicó Semadeni, economista de FADA. La coyuntura internacional también incide sobre los precios. Nicolle Pisani Claro, economista jefa de FADA, señaló que la guerra en Medio Oriente repercute en los costos logísticos globales, especialmente por el incremento del precio de los combustibles internacionales y el bloqueo en el estrecho de Ormuz. En los fletes de granos, por ejemplo, el 40% del costo corresponde al combustible, lo que añade presión al valor final de los productos. Actualmente, el valor internacional del petróleo roza los USD 98,12 por barril. El peso de los impuestos en los alimentos El informe de FADA detalla cómo se compone el precio final de los principales alimentos. En la carne, por ejemplo, el 51% de su valor corresponde a costos de producción, 28% a impuestos y 21% a ganancia. El desagregado muestra que un 35% corresponde a la cría del animal, otro 16% se queda en el feedlot, un 1% para los frigoríficos, otro 20% para las carnicerías, mientras que el 28% restante son impuestos. Para llegar a los bifes que compramos es necesario un proceso que lleva años, con costos importantes como la tierra, la sanidad, la alimentación, el transporte y el personal, explicó Fiorella Savarino, economista de FADA. En el caso del pan, el 61% del precio son costos, 24% impuestos y 15% ganancia. La panadería representa el 65% del precio final, mientras que la producción de trigo aporta solo el 7%. En el caso de la leche -cuyo consumo también subió alrededor de 7% en el último año-, los costos suman el 71%, los impuestos el 26% y la ganancia el 3%. La estructura de valor se distribuye en 27% tambo, 24% industria, 23% comercio y 26% impuestos sobre el sachet. La carga impositiva es un componente central en todos los productos. María Luz Silvetti, economista de FADA, señaló: En cualquiera de los tres productos, $1 de cada $4 que pagamos son impuestos. En otras palabras, cada cuatro bollitos de pan, nos comemos uno de impuestos y nos tomamos un vaso de leche por cada sachet. En este sentido, aseguró que más del 70% de los impuestos son nacionales, destacándose el IVA, ingresos brutos provinciales y tasas municipales. Dinámica de precios y el impacto de la carne en la inflación Durante el mes pasado, el precio de la carne vacuna aumentó 6,9% contra el mes anterior, según el Índice de Precios al Consumidor (IPC) que publica el Indec. Este número superó ampliamente la inflación general, que fue del 3,4% en el tercer mes del año, mientras que el incremento interanual de la carne fue del 55,1%, frente al 32,6% del índice general. En el área metropolitana, el aumento mensual llegó al 10,6% en marzo, con un precio promedio de 18.564 pesos por kilo. Entre los cortes más afectados se encuentra la carne picada común, con una suba del 20,4% mensual, y la carnaza común, con un 17,7%. El asado, en contraste, subió 5,5 por ciento. El rubro alimentos y bebidas fue uno de los principales motores de la aceleración inflacionaria hasta marzo, con un alza acumulada de 11,8% en el año, solo superada por educación (14,1%) y vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles (14%), según el Indec. Para el índice de abril, consultoras privadas registraron una desaceleración en la suba de precios de alimentos y bebidas. Por un lado, LCG reportó en la segunda semana del mes una variación del 0,5%, tras la deflación de 0,4% de la semana anterior. La inflación mensual promedio de las últimas cuatro semanas descendió a 1,2%. No obstante, el mayor impulso inflacionario en ese periodo provino del rubro carnes (1,5% semanal), seguido por lácteos y huevos (0,6% semanal). El análisis de FADA aclara que la variación de los precios de los granos tiene un impacto limitado en el valor final de los alimentos. En el precio final, el maíz constituye solo el 12% en cerdo, 13% en carne aviar, 6% en carne bovina y 4% en leche. En el pan francés, el trigo representa apenas el 10% del valor final. Alrededor del 90% del precio está conformado por otros costos, dejando en evidencia que los insumos primarios no son el factor preponderante en la escalada de precios, concluyó Semadeni.

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