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Concordia » InfoConcordia
Fecha: 21/04/2026 12:41
Por la Redacción de Análisis Económico Martes, 21 de abril de 2026 El escenario económico argentino parece haber ingresado en una fase de «desdoblamiento» sistémico. Mientras los indicadores financieros celebran la disciplina fiscal y el ingreso de divisas, la economía real aquella que late en el Conurbano y en los parques industriales envía señales de auxilio que ya no pueden ser ignoradas. Incluso por los propios. La reciente admisión de Ricardo Arriazu, uno de los economistas más respetados por el esquema de pensamiento del presidente Milei, ante inversores de BlackToro, marca un punto de inflexión dialéctico: «La destrucción de empleo es más rápida que la creación». No es un eslogan opositor; es el diagnóstico de un aliado que, con dos años de demora, parece haber chocado con el límite físico de la «motosierra». La radiografía del abismo: Números que queman El análisis de Arriazu no surge del vacío, sino de una acumulación de datos que dibujan una Argentina de dos velocidades. El país de los activos financieros vuela, pero el país de los ingresos familiares se hunde bajo la línea de flotación. | Indicador Crítico | Registro Actual | Contexto Histórico / Impacto | | Desocupación en GBA | 9,5% (Q4 2025) | Refleja la presión social en el cinturón más sensible del país. | | Empleo Registrado | -96.243 puestos | Solo en el Conurbano, la sangría de trabajo formal es alarmante. | | Actividad Industrial | -8,7% interanual | La parálisis fabril se profundiza mes a mes. | | Uso de Capacidad Instalada | 54% | Casi la mitad del aparato productivo nacional está apagado. | | Morosidad Familiar | 11,2% | El pico máximo desde la crisis de 2004; las familias no pueden pagar deudas. | El fin de la «Motosierra» como única política El planteo de Arriazu es, en el fondo, un llamado al pragmatismo de transición. Al pedir bajar tasas, activar la AUH, reforzar el seguro de desempleo y reinstalar una obra pública focalizada, el economista está reconociendo que el ajuste fiscal es una herramienta de demolición, pero carece de planos para la reconstrucción. Este giro no debe leerse como un repentino «neokeynesianismo». Es, más bien, la aplicación de recetas que naciones como Corea, Israel o Chile utilizaron en sus procesos de reforma: el Estado no puede retirarse del todo mientras el mercado aún no tiene incentivos para construir. «La motosierra sirve para limpiar el terreno, no para edificar lo que falta. Argentina tiene las herramientas en la ley, pero el presupuesto subejecutado actúa como un cepo al desarrollo.» Dos economías paralelas El gran desafío del gobierno en este 2026 es evitar que el «cuello de botella» del Conurbano termine por asfixiar el programa macroeconómico. Hoy conviven dos circuitos que no se tocan: - El circuito del capital: Donde entran los dólares y se estabilizan los bonos. - El circuito del consumo: Donde la capacidad instalada al 54% y la morosidad récord impiden cualquier atisbo de reactivación interna. La advertencia de Arriazu llega en el momento justo: el éxito financiero es un espejismo si la economía real se convierte en un cementerio de empresas y empleos. Bienvenido a la realidad, Ricardo. El problema es que, en economía, llegar dos años tarde suele pagarse con una generación perdida. Análisis: El factor político Para el Ejecutivo, atender las sugerencias de Arriazu implicaría un costo narrativo: admitir que la «motosierra» ya cumplió su ciclo y que es hora de la «arquitectura». Sin política de desarrollo, el ajuste deja de ser un sacrificio con sentido para convertirse en una inercia destructiva. La pregunta es si el equipo económico usará estos «insumos técnicos» para cambiar el rumbo o si seguirá apretando un cuello que ya no tiene margen para más presión.
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