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  • Entre risas y reclamos, la divertida discusión de los hijos de Pampita por un huevo de pascuas: Quiero dinero

    Buenos Aires » Infobae

    Fecha: 21/04/2026 11:20

    Pampita grabó la divertida discusión que protagonizaron sus hijos menores por un huevo de pascuas y cómo terminaron llegando a un arreglo (Instagram) La vida de Pampita está marcada por una agenda repleta de compromisos laborales y familiares, pero también por la capacidad de disfrutar los momentos más simples junto a sus hijos. En medio de una rutina agitada, la modelo decidió hacer una pausa para disfrutar de una tarde en casa con sus hijos menores, Benicio Vicuña y Ana García Moritán. Esta vez, no se trató de un acto escolar ni de una obligación, sino de un episodio desopilante y cotidiano: fue testigo de una insólita discusión y un intento de negociación entre los hermanos por un huevo de Pascuas. La escena, que Pampita compartió en sus redes sociales, comenzó con Benicio intentando convencer a Ana de que le cambiara su huevo de Pascuas por algunos juguetes y otras sorpresas. El nene, decidido, insistió a la menor. Ana, mirá, te conviene. ¿O no, mamá, que le conviene?, expresó, buscando el aval materno al mostrarle una canica. Te re conviene, respondió la modelo, sumándose al juego. Sin embargo, Ana no tardó en dejar clara su postura. No, ya tengo, respondió, firme. Benicio no se dio por vencido e intentó seducirla con la promesa de que su huevo era gigante. No me gusta porque es de Messi, retrucó Ana. No es de Messi, le aseguró Benicio, mientras la pequeña seguía sin ceder: Sí. El nene apeló a una estrategia: mostrarle que el huevo traía una trampita de juguete y que además podía usar las canicas para sus juegos. Pero ella, inamovible, fue contundente: No me gusta. Pampita intervino: No quiere. Sin embargo, su hijo mayor siguió intentando. Estas tres cosas. Mirá, ¿qué te gustaría para dar tu huevo, para cambiar tu huevo?, preguntó, ofreciendo distintos objetos a cambio. Por su parte, Ana fue categórica: Nada. No hay nada de Beni que te guste... Andá a ver si te gusta algún juguete, sugirió la madre de ambos, mientras Ana repetía que quería a cambio algo bastante específico. Quiero dinero, respondió, provocando la risa de su mamá. No, contestó la modelo, pidiéndole que buscara algún juguete que le interesara. Lejos de ceder, Ana defendió su huevo: Es mi huevo, ¡quiero dinero!, repitió. Benicio, ya algo frustrado, insistió: Probá, Ana. Pampita se sorprendió: ¿Qué querés dinero vos? Sos re chiquita. Para comprarme..., respondió Ana. ¿Qué te querés comprar?, preguntó Pampita. ¡50 juguetes!, dijo la pequeña, dejando en claro que valoraba mucho su huevo. Benicio no se rindió y siguió ofreciendo objetos: ¿Querés esta pulsera?. Pampita se sumó: ¿Cómo es esa?. El nene, convencido de su poder de negociación, remató: Pero Ana, esto vale más que dinero. Esta es mejor. Podés entrar a todos lados con esa pulsera. O esto. Esto es más que dinero. Pero Ana no se dejó tentar: Pero ya tenés uno. Y Bauti también tiene. Benicio intentó convencerla de que la canica y el perrito salchicha eran buenas opciones, pero Ana se mantuvo firme: No. En medio de la negociación, Pampita alentó a sus hijos a seguir buscando alternativas. Seguí mirando, algo te puede gustar, dijo, mientras Benicio seguía sumando juguetes a la oferta. La muñeca esa es divina, es de Mi villano favorito. ¿Qué decís, Ana?, sugirió la madre de ambos, pero la respuesta fue negativa nuevamente. El intercambio se volvió tan intenso que Ana terminó llorando. Mi huevo, exclamó, sin querer ceder y corriendo fuera de la habitación de su hermano. Benicio, en un último intento, le dijo: Pará, Ana, te voy a dar dinero. Vení. Pampita, sorprendida, preguntó: ¿Tenés dinero vos?. Finalmente, Ana aceptó compartir un trato que benefició a ambos. Y compartimos el juguete, ¿okay?, expresó la pequeña mientras repartía pedazos del huevo y le daba la sorpresa a su hermano, poniendo fin a la discusión. Pampita celebró el acuerdo: Te regaló un juguete. Sos un afortunado, Benicio. Y no te cobró. Ana, sos re buena hermana. La situación derivó en una última ocurrencia de Ana, que dejó a todos sorprendidos. Son mis contactos..., dijo, entre risas. ¿Quiénes son los contactos?, le preguntó su mamá y Ana siguió: Tengo contactos, cerrando la escena con humor y picardía. El episodio mostró una vez más el costado más genuino y cotidiano de Pampita, que lejos de los eventos y las cámaras, disfruta de los pequeños momentos en familia. Entre risas, negociaciones infantiles y ocurrencias inesperadas, la modelo demuestra que la felicidad también se construye en casa, con la complicidad y el amor de sus hijos más pequeños.

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