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  • El test de 15 segundos que puede anticipar caídas en adultos mayores

    » TN

    Fecha: 21/04/2026 09:10

    Una silla con rueditas, un mal movimiento y un golpe en la cabeza. A veces alcanza apenas un segundo para que todo cambie. La noticia de la muerte de Luis Brandoni, después de una caída en su casa, volvió a recordar algo que en salud se repite hace años: caerse no es normal, aunque sea frecuente. Las cifras ayudan a ponerlo en contexto. La Organización Mundial de la Salud advierte que las caídas son un problema de salud pública global: provocan unas 684.000 muertes por año y generan millones de lesiones que requieren atención médica. En los adultos mayores, además, el riesgo de lesiones graves crece con la edad. En esa línea, el osteópata y licenciado en kinesiología Eladio Vecchi (M.N. 9.151), insiste en una idea central: Caerse no es normal. Es frecuente, pero no inevitable. Y agrega que muchas caídas se pueden prevenir, pero también anticipar, si se presta atención al funcionamiento del cuerpo antes de que aparezca el accidente. Una prueba simple que dice más de lo que parece Entre las herramientas más usadas para mirar ese riesgo aparece el Chair Stand Test, también conocido como prueba de sentarse y pararse de la silla. La consigna es sencilla: sentarse en una silla y levantarse cinco veces, sin usar los brazos, lo más rápido posible. Según Vecchi, si tardás más de 15 segundos en hacerlo, o no podés completarlo, puede ser una señal de alerta. No se trata solo de estar fuera de estado ni de un examen casero sin valor. Distintos trabajos científicos encontraron que esta prueba puede aportar información útil sobre fuerza, equilibrio, movilidad y riesgo de futuras caídas. Un estudio en adultos mayores halló que un desempeño por encima de 15 segundos se asociaba con mayor riesgo de caídas repetidas, y otra investigación mostró que desde 12 segundos ya conviene profundizar la evaluación del riesgo. Vecchi lo resume así: No es solo un test de fuerza. Es un indicador de independencia futura. La frase no exagera. El tiempo que tarda una persona en levantarse y sentarse varias veces seguidas puede dar pistas sobre cuánta reserva física tiene para responder ante un tropiezo, una pérdida de equilibrio o una exigencia cotidiana, como subir escaleras o levantarse sola del sillón. Por qué una caída nunca debería subestimarse Las caídas son la principal causa de lesiones en personas mayores. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos señalan que más de uno de cada cuatro adultos de más de 65 años se cae cada año, y que una sola caída duplica las chances de volver a caerse. También destacan que las caídas son la causa más frecuente de traumatismo de cráneo y que una gran parte de las fracturas de cadera está relacionada con estos episodios. Por eso, cuando en una persona mayor hay un golpe, no importa si fue en casa o haciendo algo cotidiano: no debería restársele importancia. Sobre todo si hubo impacto en la cabeza, pérdida de confianza para caminar, dolor persistente o un cambio marcado en la autonomía. Vecchi plantea que el riesgo no depende de una sola causa. En la mayoría de los casos, las caídas aparecen por la combinación de varios factores, no por uno solo, explica. Y entre los más habituales menciona: - pérdida de fuerza y masa muscular, sobre todo en las piernas; - problemas de equilibrio o del sistema vestibular; - alteraciones visuales; - menos sensibilidad y peor percepción de la posición del cuerpo; - reflejos más lentos; - medicación que puede generar mareos o inestabilidad; - y riesgos del entorno, como alfombras sueltas, mala iluminación o superficies irregulares. Ese enfoque coincide con lo que remarca la OMS: en adultos mayores influyen la inactividad física, la pérdida de equilibrio, ciertos medicamentos, la mala visión, la movilidad reducida y los ambientes inseguros. Entre las medidas preventivas más recomendadas aparecen el entrenamiento de marcha y equilibrio, el tai chi, la revisión del hogar y el ajuste de fármacos que aumentan el riesgo. Qué se puede hacer para prevenir las caídas La buena noticia es que no todo empieza y termina en el accidente. También hay margen para actuar antes. La evidencia es clara: el ejercicio reduce el riesgo de caídas, sostiene Vecchi. En especial, cuando incluye trabajo de fuerza en piernas, equilibrio y movimientos funcionales, como girar, caminar, cambiar de dirección o levantarse de una silla. No hace falta pensar en un gimnasio ni en rutinas imposibles. Muchas veces, el primer paso puede ser mucho más básico: entrenar con constancia, revisar la casa y consultar a tiempo. Entre los cambios más útiles para bajar el riesgo, los especialistas suelen recomendar: - sacar alfombras o cables que puedan generar tropiezos; - mejorar la iluminación, sobre todo en pasillos y camino al baño; - colocar barras de apoyo en la ducha y junto al inodoro; - revisar el calzado y evitar pantuflas inestables; - y consultar si aparece mareo, debilidad o caída reciente. Vecchi deja, además, un mensaje práctico que corre del idealismo al terreno real: Lo ideal es enemigo de lo bueno. No hace falta hacerlo perfecto. Pero sí empezar. Esa idea vale tanto para alguien que ya tuvo una caída como para quien todavía no la sufrió, pero empieza a notar que le cuesta levantarse, que perdió fuerza en las piernas o que cada vez camina con más inseguridad. Lee también: Problemas en la vista, otra señal de advertencia sobre posibles casos de alzheimer Porque, al final, la prevención no pasa por vivir con miedo, sino por sostener la autonomía el mayor tiempo posible. Y en esa tarea, una silla, un reloj y 15 segundos pueden decir mucho más de lo que parece.

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