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  • Diez años sin Prince: sus últimos días, polémico concierto en la Argentina y una fiesta en una disco de Lanús

    » TN

    Fecha: 21/04/2026 08:22

    El 21 de abril de 2016, Prince fue encontrado muerto en su casa de Minesotta. Según determinaron las pericias, la causa fue por una sobredosis de fentanilo, un opiáceo sintético, 50 veces más fuerte que la heroína. El fin de la carrera de un artista que marcó una época dorada. Prince Rogers Nelson- verdadero nombre- había nacido el 7 de junio de 1958 en Mineápolis. Siendo un adolescente, apenas con 17 años, dio sus primeros pasos profesionales en la música. En 1978 grabó su primer disco, For You, en el que todas las canciones fueron compuestas por él y tocó todos los instrumentos (según sus propias palabras, sabía tocar más de treinta). Tras su debut, se lo comparó con otras figuras de la música como Stevie Wonder o Michael Jackson. Su estilo era difícil de definir. Miles Davis lo describió como una combinación de Jimi Hendrix, Marvin Gaye, James Brown y Charles Chaplin. Fue lo mejor que escuché en 1982, definió la recordada figura del jazz en su autobiografía. Podemos decir que 1984 fue su gran año: el de la conquista. La salida de su disco Purple Rain lo llevó a lo más alto del mundo. Fue el primero con la participación de su banda The Revolution. Vivo para la música, vivo para tocar, para crear canciones, se sinceró Prince en una entrevista. Purple Rain nació como la banda de sonido de la película que siempre soñó. Si Michael Jackson había triunfado años antes con El mago de Oz (The Wiz), él también tenía que conseguirlo. Fue determinante a la hora de encarar el proyecto. Sus últimos días Fue una de las estrellas más notables del pop junto con Michael Jackson y Madonna. El ganador de siete premios Grammy, que llegó a vender más de 150 millones de discos a nivel internacional, había llegado a cancelar dos shows a principios de abril de 2016 por una fuerte gripe que lo tenía a maltraer. Fue una sorpresa para sus seguidores ya que Prince no tenía la costumbre de suspender sus recitales. El autor de Little Red Corvette y When Doves Cry volvería a los escenarios el 14 de abril en el Fox Theater, ya recuperado de su cuadro de salud. Al despedirse, hizo una reverencia hacia el público, dio las gracias y se cerró el telón. Ninguno de los presentes imaginó que aquella sería la última vez que el Rey del Funk se presentara ante miles de espectadores. La prensa del espectáculo, Lucy Lawlwe-Freas, afirmó que las cosas se empezaron a complicar una vez que Prince terminó su actuación: No se sentía bien cuando llegó. Simplemente dijo que no estaba al 100%. Hizo las pruebas de sonido y nunca me hubiera imaginado que estaba enfermo. Los recitales estuvieron fenomenales. Lo dio todo y se marchó inmediatamente después, quería ir directo al avión y regresar a casa. El cantante no la pasó bien en el vuelo de vuelta. Se vieron obligados a realizar un aterrizaje de emergencia en Illinois y lo trasladaron a un hospital cercano producto de una severa deshidratación, resfriado y otras complicaciones vinculadas al consumo de opiáceos. A pesar de que los profesionales de la salud le aconsejaron que se quedara internado, quiso retornar a las tres horas. Prince se tomó una semana libre, que aprovechó para escuchar varios discos, andar en bicicleta y hasta participar de una fiesta que se llevó a cabo en Paisley Park. Su estado de salud se había deteriorado notoriamente. En el evento, incluso, algunos de los invitados le pidieron que no tocara ya que estaba desmejorado. El 18 de abril estuvo en el Dakota Jazz Club de su ciudad natal para apreciar el show de Lizz Wright, una artista a la que seguía desde hacía tiempo. El jueves 21 del mismo mes, tres personas encontraron el cuerpo del músico en el ascensor del primer piso de su casa. Un policía posteriormente que llegó a ver a Prince demacrado y visitando una farmacia para comprar medicamentos. En la autopsia, el fiscal del condado, Mark Metz, advirtió que Prince confundió el fentanilo con el Vicodin, un analgésico común. No tenía ni idea de que estaba ingiriendo una mezcla de pastillas que podían matarlo. Prince, show corto y contundente Su breve paso por la Argentina dejó una marca en sus fans, los medios y principalmente en los músicos locales. Un transgresor nato que brilló en aquella noche del 21 de enero de 1991 en River. Hola, yo soy Prince, con esta frase el músico estadounidense arrancó su show en River. Una seguidilla de hits como Let´s Go Crazy, Kiss y Purple Rain sacudieron a las 25 mil personas que se encontraban en el estadio, en aquel lunes de enero. Levy Seacer Jr. en guitarra, Sonny Thompson en bajo, Tommy Barbarella en teclados, Rosie Gaines, teclados y voz, Michael Bland en batería y Tony Mosley, Damon Dickson y Kirk Johnson como bailarines acompañaron al genio de Mineápolis a lo largo del set, en la segunda jornada del Festival Rock & Pop. En la noche también aparecieron otras creaciones del artista como Nothing Compares 2U, que hiciera famoso Sinead OConnor, más algunos covers como Respect o Dr. Feelgood (Love Is a Serious Business). Big Bang y Los Guarros fueron los artistas encargados de abrir el recital. Prince ha comenzado a descender de su pináculo de gloria, algo lógico para quien expandió la música en los 80. Sin embargo, la decadencia aquí no se había notado sencillamente porque nunca llegó al éxito. De lo que se trataba era de la posibilidad de ver un pantallazo de ese hombre y su obra que marcó definitivamente una etapa en la música popular. Y en ese sentido, Prince cumplió acabadamente, describió la crónica de la revista Pelo a cargo del periodista Juan Manuel Cibeira. Prince jamás hace concesiones al lugar común, al recurso predecible. Cuando el espectador cree haber dominado la canción, el cambio abruptamente la melodía y el ritmo; la sorpresa esta omnipresente en el espectáculo. Tampoco el repertorio presentado, apenas nuevas canciones, hizo lugar a la condescendencia con e público. Como nunca el rap hizo su debut sobre un escenario porteño. Es un artista vanguardia que está revolucionando la música pop y que no podía estar ausente, agregó la nota. En síntesis, una demoledora master class funk, con Prince y sus psicodélicas guitarras apoyado en una banda compacta. Con ganas de más Los fans argentinos esperaban un show más largo. Para muchos de los presentes en River, las canciones pasaron volando. Según los medios, la actuación duró apenas 77 minutos. Grinbank, productor del evento, destacó que fue una hora. Peor. Tocó 60 minutos que establecía el contrato. Y La prueba de sonido en esa tarde duro tres horas, recordó el empresario en las redes sociales. Además, agregó un dato sobre la presencia de Luis Alberto Spinetta: Rajaron para la prueba a todos los que estaban en el campo, salvo su staff y escondí al flaco (que era muy fan) en un baño que estaba enfrente del escenario para verla. Es cierto que el tiempo se pasó volando, pero no se lo puede condenar o gritarle cosas absurdas. Lo que hizo en escena fue impecable y más bien que lo hubiera escuchado varias horas más, pero no era para gritarle esas barbaridades, describió Spinetta al suplemento Sí de Clarín. Prince es un músico avanzado. Pude comprobarlo en la prueba de sonido, sin una persona en el estadio y me volví loco. Quizá a mucha gente se le haga incomprensible su música, pero a mí me deslumbró, agregó. Charly García también destacó la presencia del cantante en nuestro país. Me parece un milagro. Para mí no fue un show corto, si seguía me desmayaba. El artista estadounidense dejó el escenario de forma abrupta, sin una despedida. Los fans comenzaron a gritar, querían mucho más. Las luces del estadio se encendieron. Prince no salió. Algunos sectores hicieron saber su descontento con algunos cánticos. Si hubo abucheos cuando se fue del escenario, todos esperaban bises, pero nunca ocurrió. No tengo anécdotas, recuerdo que nos enteramos que había ido a bailar a la discoteca La Casona y nos pareció -en aquel momento- como algo bastante bizarro, rememoró el periodista Cibeira a La Viola. La historia cuenta que el cantante pidió ir a bailar y como ese día los boliches estaban cerrados, se tuvo que abrir el local ubicado en Lanús. Fue una suerte de fiesta privada para Prince y su gente. La única razón de lo corto del show era sus ganas (Prince) de irse para la fiesta que en su honor se había organizado en la discoteca Mix de Belgrano. Fiesta que se canceló por su actitud mezquina hacia los fans. La noche anterior había ido a bailar a La Casona de Lanús. Pocos shows tienen tantas anécdotas alrededor. Y si bien los 77 minutos hicieron un set muy reducido, pero suficiente para demostrar porque fue uno de los músicos más importantes de fines del siglo XX, recordó Grinbank, hace unos años, en sus redes sociales.

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