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La Plata » El dia La Plata
Fecha: 21/04/2026 04:50
A los 86 años se despidió el último grande, un actor que fue estrella del cine y la televisión argentina en su momento de mayor popularidad y que, durante seis décadas, estuvo presente en la pantalla, en los escenarios y también en la arena política ¿Cuántos personajes emblemáticos tiene Luis Brandoni en la pantalla? ¿Cuántas frases dejó en sus películas de esas que se repiten entre la gente, a veces sin saber siquiera su origen? Brandoni murió de golpe: tenía 86 años y estaba vigente, trabajando en teatro en Quién es quién, días después de estrenar en Netflix la película de Parque Lezama. Fue repentino, pero de todos modos ya era inmortal, parte de la cultura popular. Las tres empanadas de Esperando la carroza, de hecho, son hoy meme, uno de tantos que ha dado Brandoni, prueba de su pertenencia ya al inconsciente nacional: aquella película de Alejandro Doria, una de las más populares de su filmografía, dejó otras frases todavía recordadas, como el ahí lo tenés al pelot que se dice sin pensar cada vez que alguien, por ejemplo, vuelca algo en la mesa del domingo. Ante cada embarazo no falta quien exclame: Le llenaron la cocina de humo, como gritaba Julio de Cien veces no debo al enterarse del embarazo de su hija. Luego, al conocer a uno de los candidatos de su hija, dirá: ¿Viste qué cara de honesto tiene? Me da una desconfianza... Su amor por el teatro nació temprano: a los 8 años ya montaba obras con títeres Es, como dijo Soledad Silveyra, compañera en su última obra de teatro, el último grande de aquella generación en partir, 86 años después de su nacimiento en Dock Sud: en el camino, fue parte de películas que marcaron la historia como La tregua, nominada al Oscar, La Patagonia rebelde (1974) y Cien veces no debo (1990), entre otras. En tevé, mientras tanto, todavía se recuerda su mirada desorbitada ante las travesuras de Ricardo Darín en Mi Cuñado. Fueron los grandes éxitos en una historia de amor que nació temprano: cuando apenas tenía 8 años ya realizaba obras de títeres y participaba en el teatro infantil. Su debut profesional fue el 2 de mayo de 1962, en la comedia musical Novio, realizada en el Teatro Coliseo. Luego, se integró en la Comedia Nacional bajo la dirección de Armando Discépolo. Y, rápido, debutó en el medio que le trajo más popularidad y prestigio: en el ocaso del cine de la Generación del 60, un grupo de muchachos que renovó las formas del cine le discutió a Onganía su modelo desde las películas, protagonizó Tute Cabrero, primera película de Juan José Jusid y su primer papel importante en la pantalla. Era 1968: ese año también protagonizó Somos los mejores, recordada película aquí en La Plata, sobre una barra de amigos que viaja a Manchester a alentar a Estudiantes. Desde allí en adelante enarboló una seguidilla deslumbrante: en los siguientes años estrenó Gente en Buenos Aires, José María y María José (rodada en nuestra ciudad), La tregua y La Patagonia rebelde (estas tres, todas en 1974), Juan que reía, Sola, Darse cuenta, Esperando la carroza, Hay unos tipos abajo, Made in Argentina. La seguidilla de títulos memorables se interrumpió solamente en dictadura, cuando Brandoni tuvo que exiliarse; como desde el inicio de su carrera comprendió el oficio como causa colectiva y hasta fue secretario de la Asociación de Actores, apareció en la lista de actores prohibidos de la Triple A y fue perseguido durante la dictadura militar y vivió un secuestro en julio de 1976 de varias horas junto a su esposa Marta Bianchi; se exilió 10 meses en México. Brandoni fue un actor de fuerte compromiso con el radicalismo, defensor ferviente de su amigo Raúl Alfonsín, del que fue asesor cultural. También llegó a diputado nacional, entre 1997 y 2001. También fue candidato a senador en 2005 y a vicegobernador bonaerense en 2007, en fórmula con Ricardo Alfonsín. Me hago mucha mala sangre con la política, había declarado en estos últimos años cuando había confesado que ya no quería ningún cargo electivo. Para entonces, ya había sido uno de los pocos actores en criticar el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, y hasta había protagonizado una curiosa escena en pandemia, como uno de los rostros más visibles del 17A, marcha contra el gobierno de Alberto Fernández que exigía la apertura de la cuarentena: Brandoni y varios manifestantes fueron a la marcha con flota-flota para evitar el contacto estrecho. Tras la salida de Alberto, sin embargo, Brandoni se mostró fiel a sus ideales radicales y también fue muy crítico del ultraliberal Javier Milei, a quien tildó de ignorante por sus críticas a Alfonsín. Tiene una personalidad que me inquieta, decía sobre Milei. Siempre fue franco sobre sus creencias. Algo, decía, que aprendió de su exilio: Los secuestros y amenazas por los que me tuve que ir del país me dejaron un aprendizaje: me obligaron a perder el miedo. Y eso es bueno, porque no lo volví a encontrar. Sin miedo también en su carrera, Brandoni decidió saltar en 1990 a la tevé: entonces, era considerado uno de los grandes rostros del cine nacional, y fue tentado para saltar a la pantalla chica, entonces en notable crecimiento en términos de producción. Allí, entre 1993 y 1996, protagonizó Mi cuñado, el primero y más emblemático de sus éxitos televisivos. Fue parte luego de series como Vulnerables, Infieles, Durmiendo con mi jefe, El hombre de tu vida, Un gallo para Esculapio, El encargado y Nada, con su amigo Robert De Niro. Estas últimas las hizo en asociación con Mariano Cohn y Gastón Duprat, dos de los responsables de llevarlo otra vez a la pantalla grande, con quienes trabajó en cine en Mi obra maestra y 4x4. También en este siglo inició una sociedad con su amigo Juan José Campanella, con quien, además de El hombre de tu vida, hizo El cuento de las comadrejas y, claro, Parque Lezama, su última gran obra. Entre fines de los 60 y los 90 brilló en cine, luego saltó a la tevé, pero nunca dejó el teatro Porque siempre el teatro, su gran amor, siguió presente en su vida: sobre tablas estuvo entre casi 70 títulos; entre ellos, La pucha, escrita por Oscar Viale, Stéfano, La fiaca, Chúmbale, Segundo tiempo, Gris de ausencia, El pan de la locura y Made in Lanús (como actor y director). Brandoni brilló en sus primeros años en un cine y una televisión que eran parte de la cultura popular argentina. Pero no tuvo dificultad en ingresar a un nuevo siglo de consumos más fragmentados. Sin dudas, tuvo que ver esa versatilidad magistral: capaz de la comedia, el drama y el melodrama, siempre se manejó en ese registro actoral, cercano, interpretando a diversas encarnaciones de la criatura argentina que camina los barrios, el hombre común. Era un actor cercano: el público lo sentía cercano tanto por su registro como por su permanencia en las pantallas y escenarios durante más de seis décadas. 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