21/04/2026 00:22
21/04/2026 00:22
21/04/2026 00:22
21/04/2026 00:22
21/04/2026 00:21
21/04/2026 00:21
21/04/2026 00:21
21/04/2026 00:21
21/04/2026 00:21
21/04/2026 00:20
Buenos Aires » Infobae
Fecha: 20/04/2026 22:35
La muerte de Luis Brandoni a los 86 años abrió múltiples postales para recordar su vida: el actor emblemático, el hombre comprometido con la cultura argentina, el referente del teatro nacional y también el compañero amoroso que, en sus últimos años, encontró en Saula Benavente una relación sólida, singular y profundamente cómplice. A su lado transitó más de una década de vÃnculo, una historia atravesada por la admiración mutua, la independencia y una forma muy personal de compartir la vida. En estas horas de dolor, el nombre de Saula volvió a quedar en el centro de la escena no solo por haber acompañado al actor hasta el final, sino también porque fue la mujer con la que Brandoni construyó su último gran amor. La diferencia de edad entre ambos 33 años nunca funcionó como un obstáculo real. Por el contrario, con el paso del tiempo se convirtió en un dato más dentro de una relación que encontró su propio equilibrio lejos de los formatos convencionales. Saula Benavente, directora, productora y guionista, hija de dos figuras históricas del mundo de la escenografÃa y el vestuario como Saulo Benavente y Graciela Galán, conoció a Brandoni en 2013, en un evento social que terminó siendo decisivo para ambos. HabÃan coincidido antes en algunos ámbitos vinculados al teatro, pero el verdadero comienzo de la historia llegó durante una celebración organizada por Claudio Segovia. AllÃ, entre artistas, intelectuales y figuras de la cultura, empezó una conversación que después se transformarÃa en una relación duradera. Desde entonces, el vÃnculo fue creciendo con naturalidad. Lo que primero apareció como un acercamiento inesperado terminó convirtiéndose en una pareja consolidada, que supo sostenerse durante 13 años. Según se conoció con el tiempo, Brandoni la fue integrando a su vida de una manera progresiva, presentándole personas cercanas de su cÃrculo y compartiendo cada vez más espacios cotidianos. Saula, por su parte, también la incorporó a su mundo: el de su casa en Palermo, sus proyectos, su hijo Baldomero y esa dinámica tan propia en la que convivÃan animales, trabajo, creatividad y una vida doméstica poco convencional. Uno de los rasgos más particulares de la pareja fue, justamente, que nunca necesitaron convivir para sentirse unidos. Él mantenÃa su casa en Retiro; ella, su hogar en Palermo. Cada uno conservó su espacio, sus rutinas y sus tiempos. Lejos de convertirse en una limitación, esa modalidad pareció fortalecer el vÃnculo. No convivimos porque cada uno tiene sus cosas, pero somos novios. Es muy lindo porque evitamos el desgaste de la convivencia, explicó el actor en una entrevista con Jey Mammón durante la pandemia. Ese acuerdo también contemplaba las diferencias de hábitos. Mientras Saula disfrutaba de mañanas lentas en su jardÃn, rodeada de perros, gatos, tortugas y otros animales, Brandoni respondÃa a un esquema más clásico, con desayunos formales y diarios sobre la mesa. Sin embargo, esas diferencias no los alejaban: al contrario, delineaban una convivencia emocional sin convivencia fÃsica, una forma de acompañarse que parecÃa hecha a medida de los dos. La relación, además, estaba atravesada por una complicidad muy visible. CompartÃan charlas largas, intercambios constantes por teléfono y una mirada parecida sobre la realidad, la historia y la polÃtica. Saula habÃa contado que disfrutaban conversar mucho y que, aun desde casas distintas, se hablaban varias veces por dÃa. Brandoni, siempre atento a la actualidad, encontraba en ella una interlocutora con intereses afines y sensibilidad artÃstica. Esa conexión intelectual parecÃa ser una de las bases del vÃnculo. También habÃa una dimensión familiar. Baldomero, el hijo de Saula, creció con Brandoni cerca. En uno de los recuerdos que trascendieron sobre la intimidad del vÃnculo, se supo que el actor llegó a cuidar al hijo de su pareja y a llevarlo al teatro, donde el adolescente quedó impactado por la dimensión pública de quien hasta entonces, para él, era simplemente Beto. Esa escena retrata algo del lugar que Brandoni ocupó en la vida de Saula: no solo como pareja, sino como alguien integrado de manera real al entramado Ãntimo de su hogar. En paralelo, ambos compartieron también el amor por los animales, aunque cada uno con su estilo. Saula tenÃa una relación mucho más expansiva y cotidiana con ese universo, mientras que Brandoni, más identificado con los perros que con los gatos, se fue acomodando a esa casa llena de movimiento y especies diversas. A lo largo del tiempo, la pareja también se acompañó en sus respectivos proyectos. Ella en el cine y la producción; él en el teatro, el cine y la televisión. Saula estaba presente en momentos importantes de la carrera de Brandoni, asà como él la respaldaba en sus propios lanzamientos y actividades. No era una pareja armada desde la exhibición, sino desde una cercanÃa concreta, cotidiana y sostenida. En medio del dolor por la muerte del actor, esa historia adquiere ahora otra dimensión. Saula Benavente fue la mujer que compartió con Luis Brandoni el último tramo de su vida, con una relación que desafió prejuicios, escapó a los moldes tradicionales y encontró una forma propia de durar. No hubo casamiento ni convivencia, pero sà hubo amor, familia ensamblada, proyectos compartidos y una compañÃa que se sostuvo durante trece años.
Ver noticia original