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Parana » Informe Digital
Fecha: 20/04/2026 21:55
De la redacción de INFORME DIGITAL El gobierno de Yamandú Orsi activó negociaciones para destrabar una de las mayores inversiones de la región: el proyecto de hidrógeno verde de HIF Global en Paysandú, valuado en más de 6.000 millones de dólares. La iniciativa quedó bajo presión por el rechazo que ya empezó a organizarse del lado argentino, con el recuerdo todavía latente del conflicto por Botnia. En Entre Ríos, el foco está puesto en Colón, frente a la zona prevista para la planta. Allí, grupos ambientalistas comenzaron a movilizarse y advierten sobre el impacto en el río Uruguay. El antecedente de Gualeguaychú frente a Fray Bentos marca el tono: nadie quiere repetir un conflicto que escaló a nivel internacional y condicionó la política regional durante años. La negociación para correr la planta Para evitar una escalada, el Ejecutivo uruguayo evalúa relocalizar el proyecto en terrenos de Ancap, más alejados de la costa. La propuesta es impulsada por el intendente sanducero Nicolás Olivera, con aval político en Montevideo. La jugada busca dos objetivos: bajar la tensión con Argentina y mejorar la logística del emprendimiento, sumando acceso ferroviario. En el entorno de Orsi reconocen que el margen es estrecho: necesitan acelerar la inversión sin abrir un frente diplomático. En paralelo, la empresa dejó trascender que no rechaza el cambio de ubicación, siempre que no implique nuevas demoras. Inversión y alerta desde la costa entrerriana El caso se sigue de cerca en la dirigencia entrerriana, donde el impacto es directo: turismo, ambiente y política. La experiencia de Botnia dejó una enseñanza clara en la provincia: los conflictos ambientales en el río Uruguay escalan rápido y generan presión social y política. Mientras tanto, Uruguay también mueve fichas en otro frente clave: el turismo de alta gama. El grupo brasileño JHSF compró el histórico Enjoy Punta del Este, el ex Conrad, por 160 millones de dólares y anunció una inversión adicional de 500 millones para reconvertirlo en Fasano Península, con shopping, casino y desarrollos inmobiliarios. Lo que viene ahora es una definición política fina: Uruguay necesita la inversión energética para mover su economía, pero sin repetir un conflicto con Entre Ríos. Del otro lado del río, la reacción social ya empezó a tomar forma y anticipa un escenario que puede escalar si no hay cambios concretos en el proyecto.
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