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Buenos Aires » Infobae
Fecha: 20/04/2026 19:59
El telescopio Espacial Hubble rinde homenaje a más de tres décadas de servicio con una nueva imagen detallada de la Nebulosa Trífida, una región que ilustra con precisión la dinámica de la formación estelar y la interacción entre estrellas jóvenes y su entorno. La imagen, difundida por la NASA para conmemorar el 36.º aniversario del lanzamiento del telescopio el 24 de abril, ofrece un acercamiento a una compleja estructura de gas y polvo ubicada a unos 5.000 años luz de la Tierra. La toma revela los efectos acumulativos de al menos 300.000 años de actividad estelar, donde los vientos de varios astros masivos han esculpido una vasta burbuja cósmica, propiciando el nacimiento de nuevas estrellas. La reciente observación de la Nebulosa Trífida por el Hubble permite identificar, bajo luz visible, estructuras que remiten visualmente a un escenario marino y sedimentario. Esta regióntambién conocida como Messier 20 (M20)muestra intensos contrastes de color: desde los azules provocados por la excitación del gas bajo intensa radiación ultravioleta, hasta los tonos ocres y rojizos del polvo circundante. En un ejemplo concreto de la capacidad del telescopio para analizar procesos dinámicos, la imagen revela una característica apodada Limón Marino Cósmico, una formación de gas y polvo con una morfología similar a la de un limo marino, desplazándose a través del espacio. En el cuerno izquierdo de esta estructura se sitúa el Herbig-Haro 399, un chorro de plasma expedido periódicamente por una joven protoestrella. Según explicó la NASA, el monitoreo de estos flujos a lo largo del tiempo permite a los científicos calcular su velocidad y estimar la energía que la estrella joven aporta a su entorno inmediato. La visión de detalle facilitada por la actual instrumentación del Hubble contrasta con la obtenida en 1997, cuando el telescopio observó esta región por primera vez. En casi tres décadas, las capacidades se han visto ampliadas gracias a la instalación de una cámara de mayor sensibilidad y un campo de visión más amplio durante la Misión de Mantenimiento 4. Esto ha hecho posible capturar eventos transitorios y cambios en la nebulosa en escalas comparativamente breves. Según el informe de la NASA, esta mejora es clave para comparar imágenes separadas por años y evidenciar movimientos o transformaciones que, de otro modo, serían indetectables para el ojo humano o para otros instrumentos limitados a una franja espectral más restringida. Los detalles microscópicos de la formación estelar registrados por el Hubble La imagen incluye elementos intrigantes ligados a los procesos críticos del ciclo de vida estelar. El extremo derecho del Limón Marino Cósmico acoge otra estrella joven, visible como un punto rojo y acompañada por un chorro de materia que sugiere un disco circunestelar en erosión. El arco verde que visible sobre este punto puede estar relacionado con la disolución del disco a causa de la radiación ultravioleta procedente de estrellas masivas próximas. Las zonas que rodean este núcleo joven presentan claridad creciente, indicando que está cerca de completar su formación, según la información proporcionada por la NASA. La composición visual también revela rastros del llamado contrachorro. Los astrónomos lo identifican en el extremo inferior derecho gracias a las líneas irregulares, teñidas de naranja y rojo, que recorren la base del cuello del Limón Marino. Su disposición sugiere que la materia ha sido empujada en sentido opuesto al chorro principal, siguiendo patrones típicos de la formación estelar activa. A la izquierda de la figura predominante se aprecia una estructura secundaria que recuerda por su silueta a un tardígrado, reafirmando que gran parte del material original ha sido dispersado, aunque hay remanentes densos capaces de albergar futuras protoestrellas. A lo largo de la imagen, múltiples líneas y franjas coloreadas algunas apreciables por su desplazamiento entre imágenes tomadas con años de diferencia evidencian la actividad de otras estrellas en formación, cuyas eyecciones resultan en chorros y contrachorros cuyas velocidades pueden medirse utilizando el archivo histórico del Hubble. En uno de los ejemplos más claros de cómo la instrumentación de la NASA permite rastrear estos fenómenos, se observa en el centro una línea ondulada de naranja brillante a rojo intenso que, al comparar dos imágenes separadas temporalmente, revela un desplazamiento inequívoco. Este hallazgo, según el equipo que administra comunicaciones del instituto del Telescopio Espacial, refuerza la utilidad de la misión para comprender la rapidez y energía de eventos en escalas de tiempo observables en una vida humana. Un laboratorio de color, luz y evolución cósmica Una de las regiones ópticamente más nítidas está situada en el ángulo superior izquierdo de la imagen, donde la radiación ultravioleta de estrellas masivas rasga electrones del gas y desencadena un resplandor azul. El viento estelar de estos astros sigue esculpiendo una burbuja, quitando polvo y dejando zonas translúcidas que permiten vislumbrar la interacción entre diferentes elementos. Un gas amarillo brillante asciende desde la parte superior del Limón Marino, a modo de ejemplo de cómo la radiación penetra y disgrega material opaco. Según la explicación suministrada por la NASA, muchas de estas crestas y vertientes de material marrón oscuro persistirán millones de años hasta que la radiación consuma por completo el gas. En las áreas más compactas, el material más denso esconde protoestrellas invisibles a la luz óptica, pero detectables en otras longitudes de onda. La esquina derecha de la imagen se presenta casi a oscuras, síntoma de que en esas coordenadas el polvo alcanzó densidades especialmente altas. Las estrellas allí localizadas podrían no pertenecer necesariamente a la Nebulosa Trífida, y estar situadas en primer plano respecto al campo de observación. En términos evolutivos, la imagen permite distinguir claramente aquellas estrellas jóvenes apreciables como orbes naranjas que han completado ya el proceso de formación y despejado su entorno. Este ciclo de creación y limpieza continuará hasta que, en millones de años, el gas y el polvo desaparezcan completamente y solo subsistan los astros. En respuesta a la pregunta central sobre la función de esta nueva observación, el acopio de imágenes y datos de la Nebulosa Trífida por parte del Hubble, divulgada por la NASA, proporciona a los científicos la posibilidad de medir y analizar los efectos del viento estelar y la radiación ultravioleta sobre el gas y el polvo en regiones de formación estelar. Permitirá así comprender la secuencia, rapidez y energía de los procesos que conducen a la creación de nuevas estrellas y cómo éstas interactúan con y modifican su ambiente de origen. Los números detrás de una misión científica ininterrumpida En sus 36 años de funcionamiento, el Telescopio Espacial Hubble ha realizado más de 1,7 millones de observaciones. Casi 29.000 astrónomos han utilizado datos provenientes del telescopio para sus investigaciones, resultando en más de 23.000 publicaciones científicas validadas por pares, de las cuales casi 1.100 se publicaron en 2025, según el balance difundido por la NASA. Estos registros indican la longevidad y el impacto ininterrumpido de la misión, demostrando que el archivo generado por el Hubble de acceso público a través del Archivo Barbara A. Mikulski para Telescopios Espaciales en el Instituto de Ciencia del Telescopio Espacial en Baltimore permanece vigente para la investigación científica global. Junto con su capacidad para captar desde el ultravioleta hasta el infrarrojo cercano, el Hubble se integra actualmente a una estrategia de observación conjunta con el Telescopio Espacial James Webb desde 2022, lo que amplía de manera significativa el rango de descubrimientos posibles. Según las autoridades de la NASA, la sinergia entre ambos instrumentos permite comparar datos captados casi simultáneamente en diversas bandas del espectro, ahondando en los mecanismos que rigen la creación estelar y la evolución de las nebulosas. En el mediano plazo, se prevé la incorporación de resultados obtenidos por el próximo Telescopio Espacial Nancy Grace Roman, cuya cámara de gran campo cubrirá toda la Nebulosa Trífida en un solo apuntamiento, permitiendo la obtención de mapas completos del área y el descubrimiento de nuevos objetos de interés. Esto supone la posibilidad de realizar estudios sistemáticos y complementarios a las imágenes icónicas obtenidas hasta ahora por el Hubble y el James Webb.
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