20/04/2026 20:59
20/04/2026 20:59
20/04/2026 20:59
20/04/2026 20:59
20/04/2026 20:59
20/04/2026 20:59
20/04/2026 20:58
20/04/2026 20:58
20/04/2026 20:58
20/04/2026 20:58
Paraná » Confirmado.ar
Fecha: 20/04/2026 19:00
Bajo la consigna de reducir el gasto público, la Agencia de Administración de Bienes del Estado inició el desguace de estaciones experimentales clave. El sector agropecuario, que hasta hace poco acompañaba el rumbo oficial, denuncia un ataque directo a la investigación tecnológica y advierte que la medida pone en riesgo la competitividad de las exportaciones argentinas. - Por AF para Confirmado En un giro que profundiza el desmantelamiento de los organismos de ciencia y técnica, el gobierno de Javier Milei ha decidido avanzar con la venta de aproximadamente 42.000 hectáreas pertenecientes al Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA). La medida, que se justifica oficialmente bajo la dudosa etiqueta de tierras improductivas, ha provocado un quiebre de confianza con el sector agropecuario, que ve en este remate un retroceso histórico para el desarrollo productivo del país. La venta, impulsada a través de la Agencia de Administración de Bienes del Estado (AABE), no se limita a terrenos marginales. Documentos internos y denuncias gremiales confirman que el recorte afecta a estaciones experimentales estratégicas donde se realizan ensayos genéticos, estudios de suelos y pruebas de rendimiento que son la base de la ventaja competitiva de la soja, el maíz y el trigo argentino en el mercado mundial. Negocio inmobiliario sobre conocimiento científico Lo que el oficialismo presenta como una optimización de activos es interpretado por especialistas y entidades rurales como un negocio inmobiliario de corto plazo que sacrifica décadas de inversión pública. La sospecha de que estas tierras terminen en manos de grandes grupos desarrolladores cercanos al poder sin criterios de preservación científica ha escalado la tensión a niveles inéditos desde el inicio de la gestión libertaria. La crítica más feroz del sector agropecuario reside en la contradicción oficial: mientras se pregona la liberación de las fuerzas productivas, se destruye el único organismo que ofrece transferencia tecnológica gratuita a los pequeños y medianos productores. Sin los campos experimentales del INTA, la innovación quedará privatizada, dejando a miles de productores a merced de los costos impuestos por multinacionales. Un sistema en riesgo de extinción El desguace de las 42.000 hectáreas es la punta del iceberg de un plan de reestructuración que ya incluye: - Cierre de agencias de extensión rural: Despojando de asistencia técnica a las economías regionales. - Retiros voluntarios y despidos: Una sangría de técnicos y científicos que tardarán décadas en reponerse. - Desfinanciamiento de programas estratégicos: Incluyendo el monitoreo de huella de carbono, clave para las nuevas exigencias de exportación de la Unión Europea. La Mesa de Enlace y diversas cámaras del sector han pasado del apoyo expectante a la alarma roja. Para los productores, no se trata solo de hectáreas de tierra, sino de la soberanía tecnológica de la Argentina. Vender el patrimonio del INTA no es ahorrar; es rifar el cerebro del campo para cerrar una planilla de Excel, condenando a la obsolescencia al motor económico más importante del país.
Ver noticia original