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Parana » Ahora
Fecha: 20/04/2026 16:50
Lo que comenzó como un hobby en su Gualeguaychú natal terminó convirtiéndose en un éxito gastronómico en el corazón de Italia. Valentina Barcia, una pastelera entrerriana que emigró para acompañar la carrera futbolística de su marido, Luciano Ferraro, hoy es la elegida por figuras de la Selección Argentina como Leandro Paredes y Paulo Dybala para calmar la nostalgia con sabores bien nuestros. Su formación técnica se inició en el IGA de Gualeguaychú, pero fue en Europa donde su pasión se transformó en profesión. Tras trabajar en una fábrica de pastelería siciliana, decidió apostar por lo clásico: alfajores, facturas y, sobre todo, el hojaldre. Hoy en día lo que más me gusta hacer es hojaldre, facturas y medialunas; la verdad que son un éxito, comentó en diálogo con Canal 9 Litoral. El salto a la fama entre la elite del fútbol ocurrió de manera fortuita en Roma. Una amiga en común llevó sus productos a la casa de Paulo Dybala y, poco después, llegó el mensaje que le cambió la vida: Me llega un WhatsApp y me dice: Hola, soy Leo Paredes. Me morí. Me dijo: Probé tus medialunas, nos encantaron y quería hacerte un pedido para mañana', recordó Valentina. Aquella primera entrega fue un operativo familiar, con sus padres y hermana ayudando a preparar un kilo de criollitos y medialunas a contrarreloj. Desde entonces, Valentina se encarga de los caterings, baby showers y tortas de cumpleaños de los jugadores y sus familias, incluyendo a Oriana Sabatini y la madre de Matías Soulé. Según reveló, los pedidos de los campeones del mundo son simples pero cargados de tradición: Piden lo básico: bizcochuelo de vainilla y mucho dulce de leche. Paredes siempre me pedía una docena de medialunas comunes y una docena con dulce de leche; dice que se las comía todas él después de los partidos. A pesar de su éxito como Tina Cucina y de ser recibida con calidez en los hogares de los futbolistas, Valentina sueña en grande: abrir su propia pastelería argentina en Roma. Me gustaría ser una de las primeras. Italia es difícil burocráticamente, pero creo que lo voy a lograr, afirmó con determinación la entrerriana que, con amor y dulce de leche, acorta las distancias entre Argentina e Italia.
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