20/04/2026 14:10
20/04/2026 14:10
20/04/2026 14:10
20/04/2026 14:09
20/04/2026 14:08
20/04/2026 14:07
20/04/2026 14:05
20/04/2026 14:04
20/04/2026 14:04
20/04/2026 14:04
Concordia » Libre Entre Rios
Fecha: 20/04/2026 12:19
Hasta pronto Por Roque Guillermo Benedetto, contador, abogado y escribano Fui Tesorero del INVyTAM desde el 1 de septiembre de 2022 hasta el 10 de diciembre de 2023. Por eso no escribo estas líneas desde afuera. No hablo desde una mirada fría ni desde la comodidad de quien opina sin haber estado. Hablo desde un lugar que conoció expedientes, proyectos, demoras, ilusiones y también frustraciones. Hablo desde adentro de una institución que, con sus errores y limitaciones, intentó dar respuesta a una necesidad tan elemental como profunda: la vivienda. Y por eso este cierre duele. Duele porque no se cierra solamente un organismo. No desaparece solo una sigla. Lo que se apaga es una herramienta del Estado. Una puerta a la que llegaban vecinos con años de espera, con carpetas bajo el brazo, con la esperanza humilde de acceder a un terreno, a una cuota posible, a una escritura, a una oportunidad. El cierre del INVyTAM en Concordia no debería leerse como un hecho aislado. Es, en realidad, la expresión local de algo mucho más grave: el retroceso de la política de vivienda en la Argentina y la falta de una respuesta suficiente a nivel provincial para un problema que no deja de crecer. Porque la verdad es esa: cada vez es más difícil acceder a la vivienda. La tierra urbana se encarece, construir resulta casi imposible para una enorme parte de la sociedad, alquilar es una carrera agotadora y la casa propia se aleja para miles de familias trabajadoras. En ese contexto, debilitar o cerrar herramientas públicas no parece una solución. Parece, más bien, una retirada. Tal vez por eso este tema también me atraviesa tanto en lo personal. Cuando era un joven profesional y un docente que recién comenzaba, pero ya orgulloso de esa vocación, con apenas 25 años, una de mis mayores preocupaciones era algo tan básico como decisivo: cómo acceder a una vivienda. Y fue allí donde el Estado entrerriano, a través del IAPV, me permitió junto a Roxana, mi esposa, llegar a una vivienda digna, con una cuota accesible. De otro modo, sinceramente, no sé si lo hubiéramos logrado. Por eso hoy, cuando miro a los jóvenes, no veo una categoría abstracta. Veo también a mis hijas Florencia y Victoria. Las veo estudiar, trabajar, emprender, esforzarse, proyectar su vida. Y no puedo evitar hacerme una pregunta que, en el fondo, debería interpelarnos a todos: ¿cómo van a hacer para acceder a su primera vivienda si el Estado se corre, si las herramientas públicas se debilitan y si cada vez más todo queda librado al mercado y al esfuerzo individual? Esa pregunta es, para mí, el verdadero corazón de esta despedida. No se trata de idealizar al INVyTAM. Como toda institución pública, seguramente pudo haber hecho muchas cosas mejor. Pero existía porque había una necesidad real. Y esa necesidad no desaparece porque se cierre una oficina. Sigue ahí. En los barrios. En los alquileres imposibles. En las parejas jóvenes que no pueden empezar. En las familias que esperan. En los hijos que crecen sin saber si alguna vez van a poder tener un techo propio. Concordia no necesita menos política de vivienda. Necesita más. Más planificación. Más decisión. Más articulación entre Nación, Provincia y Municipio. Más Estado, pero mejor. Más cerca de la gente. Más consciente de que la vivienda no es un lujo ni un privilegio. Es una condición básica de dignidad. Por eso este hasta pronto no es protocolar. Es una despedida, sí. Pero también es una preocupación. Y, en algún punto, también es un reclamo. Porque si mi generación pudo, con ayuda del Estado, acceder a una vivienda digna, no podemos aceptar con indiferencia que para nuestros hijos ese mismo derecho se vuelva cada vez más lejano. Hasta pronto, INVyTAM. Hasta pronto, con memoria. Hasta pronto, con dolor. Y hasta pronto, sobre todo, con la esperanza de que alguna vez dejemos de cerrar herramientas y empecemos de verdad a construir una política de vivienda a la altura de lo que nuestra gente necesita.
Ver noticia original