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  • Cómo hacer sopaipillas mendocinas: el paso a paso de la receta clásica con zapallo para transformar las tardes de lluvia

    Parana » ViaParana

    Fecha: 20/04/2026 11:55

    No hay nada más argentino que buscar una excusa para "festejar" un día gris. Cuando el cielo se pone oscuro y caen las primeras gotas, el instinto nos manda directo a la cocina. Pero, si querés salir de la clásica torta frita de siempre y subir un escalón en la escala del sabor, las sopaipillas son tu mejor opción. Cómo hacer torta fritas y evitar que queden duras: el truco para que salgan crocantes por fuera y suaves por dentro Este manjar, que es un emblema absoluto en la región de Cuyo, combina la nobleza del zapallo con la textura crocante de la masa frita, logrando un equilibrio que es, sencillamente, imbatible. Si te preguntás cómo se hacen y por qué tienen ese color dorado tan tentador, acá te contamos todo lo que tenés que saber para lucirte en casa. ¿Qué son las sopaipillas y por qué no son lo mismo que las tortas fritas? Aunque a simple vista alguien desprevenido las pueda confundir, la sopaipilla tiene una identidad propia y muy marcada. Mientras que la torta frita tradicional se basa en harina, agua y grasa, la sopaipilla introduce un ingrediente estrella que cambia las reglas del juego: el zapallo (o calabaza). Cómo hacer caritas de papa versión caseras: el truco para que queden iguales a las del supermercado Esta hortaliza se incorpora cocida y hecha puré a la masa, lo que le otorga una humedad interna única, un dulzor muy sutil y ese color naranja vibrante que entra por los ojos. En Argentina, son especialmente famosas en Mendoza y San Juan, donde se suelen comer tanto en versión dulce (espolvoreadas con azúcar o bañadas en miel) como saladas, acompañando unos buenos mates. La clave de una buena sopaipilla es que quede inflada y hueca por dentro, pero con una corteza firme y nada aceitosa. Es el "finger food" criollo por excelencia que sobrevive de generación en generación gracias a su sencillez y bajo costo. Receta paso a paso: Cómo hacer las mejores sopaipillas caseras Si tenés un pedazo de zapallo en la heladera y un poco de harina, ya tenés media batalla ganada. Tomá nota de esta receta infalible para que te queden perfectas en el primer intento. Ingredientes - 500 g de harina 000 (o 0000 para una masa más fina). - 250 g de puré de zapallo (preferentemente zapallo anco o calabaza, cocido al horno para que no tenga tanta agua). - 50 g de grasa vacuna (o manteca/aceite si preferís algo más suave). - 1 cucharadita de sal. - 1 chorrito de agua tibia (solo si la masa lo pide). - Abundante aceite o grasa para freír. Preparación - Preparar el puré: Cociná el zapallo (al horno es mejor para que el sabor sea más intenso), hacelo puré y dejá que se enfríe. No uses el puré caliente porque te va a cocinar la harina antes de tiempo. - Armar la masa: En un bol o sobre la mesada, hacé un hueco con la harina y la sal. En el centro, poné el puré de zapallo y la grasa derretida (pero no hirviendo). - Amasar: Empezá a integrar desde el centro hacia afuera. Si ves que la masa está muy seca, agregá agua tibia de a chorritos. Tenés que lograr una masa lisa, elástica y de un color uniforme. Dejala descansar unos 20 minutos tapada con un repasador. - Estirar y cortar: Con un palo de amasar, estirá la masa hasta que tenga unos 5 mm de espesor. Cortá círculos o rombos (el tamaño lo elegís vos, pero lo ideal es que sean del tamaño de la palma de la mano). No te olvides de hacerle un agujerito en el medio o pincharla con un tenedor para que no se inflen de más y se cocinen parejo. - La fritura: Calentá abundante aceite o grasa en una sartén profunda. Cuando esté bien caliente (pero que no eche humo), echá las sopaipillas de a una. Tienen que dorarse de un lado, darlas vuelta y dorarse del otro. Son rápidas, así que no les quites el ojo de encima. - El toque final: Sacalas y ponelas sobre papel absorbente. Si las querés dulces, pasalas por azúcar mientras todavía están calientes. Pro tip: Si querés algo bien mendocino, probalas con una mermelada de alcayota o simplemente solas. Son el compañero ideal para un mate amargo que equilibre el dulzor del zapallo.

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