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  • ¡No se inunda más, carajo!

    Concepcion del Uruguay » La Pirámide

    Fecha: 20/04/2026 08:16

    ¡No se inunda más, carajo! Más allá del tono, el mensaje es claro: pocas situaciones generan tanta angustia como ver el agua entrar en una casa. Y en ciudades que crecen sin planificación adecuada, ese riesgo no disminuye, aumenta. Concepción del Uruguay no es la excepción. El reciente temporal volvió a exponer la fragilidad de algunos barrios frente a estos eventos. Para entender el problema, conviene ordenar las causas. Por un lado, las inundaciones por crecientes del río Uruguay. Históricamente fueron las más graves, pero hoy, gracias a las defensas sur y norte, están en gran medida controladas. Persisten situaciones puntuales, generalmente vinculadas a asentamientos por debajo de la cota mínima establecida en el código urbano. Por otro lado, están las inundaciones de origen pluvial. Este es hoy el problema central. Cada vez que llueven más de 100 mm en menos de 24 horas, algo que ocurre al menos dos veces por año, aparecen anegamientos importantes en distintos sectores de la ciudad. En estos casos, la altura del río es irrelevante. El problema es el drenaje. Y cuando ese drenaje no funciona, el agua puede acumularse incluso en zonas muy por encima de la cota de máxima inundación, afectando barrios como La Tablada en la cuenca del arroyo El Curro, o sectores del cañadón del ex FAPU en la cuenca del arroyo de la China. A esto se suma un factor adicional, varios loteos presentan problemas de diseño hidráulico. Lo que no se resolvió correctamente en su origen hoy termina generando reclamos que recaen sobre el municipio. Para ordenar este escenario, en mayo de 2024 presenté un proyecto de ordenanza para la creación de un Plan Director de Drenajes Pluviales, con el objetivo de contar con estudios hidrológicos integrales que permitan definir prioridades y planificar intervenciones. Ese plan aún no se ha concretado. Pero también es justo decirlo, el municipio ha avanzado con un Plan de Limpieza y Mantenimiento de Desagües Pluviales, que ya abarca más de 17.900 metros intervenidos. Este esfuerzo ha mejorado sensiblemente la respuesta ante lluvias habituales. También hay otro dato positivo. Tras las lluvias de esta semana, el agua escurrió mucho más rápido que años atrás. Donde antes tardaba dos o tres días, hoy el sistema responde en horas. Eso no es casualidad, es resultado de esos trabajos concretos. Pero todo eso aún no alcanza. El problema sigue apareciendo cuando los eventos son extraordinarios. Ahí es donde la falta de planificación estructural se vuelve evidente. Un ejemplo concreto lo muestra con claridad. En la desembocadura del arroyo El Curro con el arroyo El Molino existe un tapón natural. El curso del Curro realiza un giro abrupto hacia el norte y, en momentos de mayor caudal del Molino, el agua ingresa en sentido contrario dentro del Curro, frenando el drenaje y generando anegamientos aguas arriba. Sin embargo, a muy poca distancia, menos de 20 metros, podría generarse un canal aliviador directo hacia el curso principal del Molino, acompañando el sentido natural del escurrimiento. Una intervención relativamente simple que permitiría eliminar gran parte del problema en esa cuenca. Este tipo de soluciones dejan una enseñanza clara, no todo depende de grandes presupuestos. Muchas veces, depende de diagnosticar bien y pensar mejor. Si queremos dar un salto de calidad, necesitamos pasar de la reacción a la planificación. De la limpieza al diseño del sistema. De lo coyuntural a lo estructural. Ahí es donde un Plan Director deja de ser una opción y pasa a ser una necesidad. Y recién entonces, con obras bien pensadas y sostenidas en el tiempo, nosotros podremos decir, incluso luego de una tormenta extraordinaria: ¡no se inunda más, carajo!

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