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» Clarin
Fecha: 19/04/2026 22:09
La escuela es el campo de batalla oportuno para prevenir males sociales, un lugar de encuentro donde se forma en valores, porque es la educación el proceso necesario a atravesar para llegar a ser plenamente humanos a través de la imitación y de la transmisión deliberada de conocimientos. Pero más allá de esta transmisión, la escuela debe formar en la capacidad de aprender, de desarrollar el pensamiento crítico y de discutir ideas. Una educación de calidad busca dar lugar a personas autónomas, preparadas para participar en la transformación positiva de la sociedad. En su libro El valor de educar Fernando Savater propone algunos de estos conceptos. Para bajarlos a la realidad y llevarlos a la práctica, algunas condiciones son esenciales. Una de ellas, obvia, es la asistencia efectiva, en tiempo y forma, de esos sujetos a formar, al lugar en que adquirirán esa formación. Algunos datos encienden una alerta por estos lados. Según un informe del Observatorio Argentinos por la Educación, el ausentismo escolar creció de manera notable en apenas dos años. Sin estadísticas oficiales, la medición se realizó en base a lo que declararon los alumnos del último año de secundaria en las pruebas Aprender 2024: el 51% dijo tener 15 o más faltas hasta el 24 de octubre de ese año, frente al 44% que lo había hecho dos años atrás. El aumento se verificó en las 24 jurisdicciones del país, sin excepción. De ese total, el 20% admitió tener entre 20 y 29 faltas y el 21%, entre 15 y 19. Tan relevante y preocupante como la cantidad de inasistencias, es el motivo por el que faltan: si bien el 62% adujo problemas de salud, cuatro de cada diez dijo hacerlo porque no tenía ganas de ir a la escuela. La mayor proporción, dentro de este grupo, se dio entre estudiantes de colegios privados: 49% frente al 34% de los de establecimientos públicos. Los datos despiertan otras preguntas: ¿fallan los programas de estudio, la forma en que se los imparte? ¿Cómo se incentiva a los chicos para despertar las ganas de volver a las aulas?. Para el 46% de los directores encuestados, el ausentismo escolar es el principal problema a la hora del aprendizaje. Por un lado, conclusión casi obvia, faltar al colegio plantea un obstáculo importante en el proceso de enseñar y aprender, que no puede realizarse de manera intermitente para resultar efectivo. Por otro, como señalan también los autores del informe, eleva el riesgo de repetición y de abandono, y tiene efectos inmediatos sobre el desarrollo social y emocional de los chicos. Como bien marca Savater, el hombre llega a serlo a través del aprendizaje, ya que nacemos humanos pero eso no basta: tenemos también que llegar a serlo y, en ese sentido, la escuela -formas institucionalizadas de educación- debe formar no sólo el núcleo básico del desarrollo cognitivo sino también el núcleo básico de la personalidad. Es mucho más que la incorporación de conocimientos de Lengua o Matemáticas lo que se produce en las aulas. Y en tiempos de reinado de la Inteligencia Artificial, todo el proceso se torna más acuciante. Un relevamiento de Voices! determinó que la importancia asignada a las relaciones humanas cayó 15 puntos en apenas 6 años. Un 77% de los jóvenes gestiona la soledad a través de una pantalla. El 48% considera que es igual o incluso mejor comprendido cuando interactúa online que cuando lo hace de modo presencial. A ciertos efectos, perciben el vínculo mediante la tecnología como más seguro y profundo que el que puede darse cara a cara. Los expertos señalan que, a más largo plazo, el ausentismo escolar se asocia con niveles más altos de desempleo e ingresos económicos más bajos en la edad adulta. Pero la temática no parece formar parte de casi ninguna agenda urgente. Es una lástima. El poeta griego Píndaro exhortaba: Llega a ser el que eres. La escuela debería ser el ámbito por excelencia para ayudar a lograrlo. Sobre la firma Newsletter Clarín
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