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Parana » Radio La Voz
Fecha: 19/04/2026 13:53
El problema argentino no es geológico ya que el subsuelo de Vaca Muerta desborda en energía, bate récords de producción y podría abastecer a todo el país exportando el excedente. EL PROBLEMA ES POLÍTICO Y ESTRUCTURAL Es producto de generaciones de dirigentes que entregaron la decisión estratégica A QUIENES JAMÁS DEBIERON TENERLA, primero a los publicistas que modelan imagen, luego a los economistas que modelan planillas, pero nunca a quienes piensan en términos de nación, de infraestructura, de soberanía productiva. La clase política argentina fue, ante todo, cooptada. Los dirigentes que debieron trazar ESTRATEGIAS DE DESARROLLO fueron, en primer término, reclutados desde los medios de comunicación o desde la farándula y terminaron vendiendo el poder como espectáculo. Luego, en su extravío, fueron inducidos o directamente conducidos, por los economistas, quienes les vendieron el ajuste como una virtud incuestionable. En ese cruce entre la frivolidad comunicacional y el dogma financiero se evaporó cualquier posibilidad de una POLÍTICA DE ESTADO seria. El resultado está a la vista, el carry trade desplazó a la economía del trabajo y la producción. La inversión financiera se confundió (deliberadamente o por simple ignorancia) con la inversión en INFRAESTRUCTURA BÁSICA. Y mientras el país giraba en esa ruleta estéril, los caños que debían conectar Vaca Muerta con el norte del país quedaron sin terminar. LA FÁBRICA DEL FRACASO - dos gobiernos, una sola irresponsabilidad Sería cómodo cargarle la culpa a un solo gobierno. Pero la anatomía de esta crisis tiene varios pisos, y ningún espacio político sale indemne del análisis. El gobierno anterior encendió el motor cuando ya era tarde. La licitación de la Reversión del Gasoducto Norte se lanzó en pleno contexto electoral de 2023, tras años de ignorar el declive terminal de las cuencas bolivianas, un dato técnico conocido desde hacía casi una década por cualquier especialista con acceso a los informes de producción de YPFB. SE PREFIRIÓ SOSTENER UNA DEPENDENCIA CÓMODA ANTES QUE ACELERAR LA CONEXIÓN CON EL RECURSO PROPIO. El gobierno actual, en cambio, directamente apagó el motor. Atrapado en un debate estéril entre escuelas económicas del siglo XIX, adoptó como dogma la parálisis de la obra pública sin entender que en el sector energético la infraestructura no es un gasto, es una inversión de retorno inmediato en divisas. Fue así como la reversión del gasoducto norte quedó paralizada. Las plantas compresoras, sin financiamiento. El segundo tramo del sistema de transporte, archivado. La burocracia del ajuste y los atrasos en pagos a contratistas frenaron obras que debían estar operativas para este ciclo invernal. Y así llegamos al absurdo que hoy nos cuesta 1.200 Millones de dólares la energía necesaria para PASAR EL INVIERNO (otra vez), un país que vive sobre un océano de energía, pero tiene que pedirle al vecino porque no terminó de conectar la infraestructura que ya tenía comenzada. EL ECONOMISTA COMO TITIRITERO DEL PODER Hay un elemento que atraviesa toda esta historia y que raramente se nombra con claridad, por ignorancia o simple torpeza, EL POLÍTICO ARGENTINO LE ENTREGÓ LA DECISIÓN ESTRATÉGICA AL ECONOMISTA. Y el economista, formado en modelos que priorizan el equilibrio de corto plazo sobre la inversión de largo plazo, razonó como siempre razona, el gasto de hoy es un problema visible, el costo de mañana no aparece en ninguna planilla del trimestre. La consecuencia es la que estamos viviendo. Se postergó una obra a medio terminar para ahorrar pesos hoy, mientras se pierden dólares mañana comprando gas afuera, es una aritmética que ningún técnico con criterio podría defender. PERO LA DEFENDIERON. Y los políticos, sin comprensión propia de los fenómenos económico-sociales necesarios para trazar estrategias, LOS SIGUIERON OBEDIENTES. Y fue así de simple, como EL AJUSTE SE CONVIRTIÓ EN MODELO ESTRATÉGICO Y LA DESINVERSIÓN EN INFRAESTRUCTURA BÁSICA, PASÓ A SER VIRTUD FISCAL. De esta forma sucinta, Argentina abandonó las únicas dos bases reales del desarrollo de cualquier nación, EL TRABAJO Y LA PRODUCCIÓN. EL PERFIL DEL MINISTRO DE ENERGÍA la institucionalización de la incompetencia La cadena de responsabilidades no se agota en la política ni en los economistas. Hay un eslabón intermedio que suele (y quiere) pasar inadvertido y que resulta igualmente decisivo, QUIÉN OCUPA LA CONDUCCIÓN DE LA CARTERA ENERGÉTICA. El patrón se repite con regularidad y admite dos variantes: LA PRIMERA es el funcionario de confianza personal, alguien cuya única credencial verificable es la LEALTAD AL CONDUCTOR POLÍTICO DE TURNO. Sin formación específica en el sector, sin capacidad para leer un informe de ingeniería ni evaluar la viabilidad técnica de una obra, su mandato real no es gestionar la energía del país sino gestionar la relación del presidente con el sector. La parálisis que produce se disfraza de prudencia. LA SEGUNDA variante parece más sofisticada, pero conduce al mismo lugar, el ejecutivo con carrera probada en la gestión de empresas energéticas privadas, dominio de los instrumentos financieros del sector y capacidad para negociar contratos. Alguien que sabe perfectamente cómo maximizar el retorno de un activo existente. Lo que no sabe (porque nunca fue su trabajo saberlo) es cómo pensar un país. LA DIFERENCIA ENTRE ADMINISTRAR UNA EMPRESA Y CONDUCIR UNA POLÍTICA DE ESTADO NO ES UNA MATERIA DE GRADO, ES DE NATURALEZA. Una empresa optimiza lo que tiene, un Estado debe construir lo que la nación va a necesitar en veinte años. Así, la cartera de energía queda atrapada entre dos perfiles igualmente inadecuados para la tarea central, que es: TRAZAR UNA ESTRATEGIA DE DESARROLLO SOBERANO DE LARGO PLAZO. El leal sin conocimiento no puede hacerlo, el técnico corporativo no lo concibe como parte de su función. Y el sector (sus inversiones, sus tiempos, sus obras críticas) queda así, subordinado a esa limitación estructural de quienes se supone que deben conducirlo. En ambos casos y luego de gestiones para el olvido, los ex Ministros escribirán libros y ofrecerán conferencias que explican como se debe gestionar la energía, PERO FALLARON ESTREPITOSAMENTE. EL GASODUCTO SIN TERMINAR NO ES UN ACCIDENTE ADMINISTRATIVO. ES EL PRODUCTO NATURAL DE PONER AL FRENTE DE DECISIONES ESTRATÉGICAS A PERSONAS CUYA FORMACIÓN Y LÓGICA DE ACTUACIÓN LES IMPIDE, POR DEFINICIÓN, TOMARLAS. EL CASO AUSTRALIANO - el manual del suicidio soberano basado en una planilla de cálculo Para entender hasta dónde puede llevar este razonamiento, basta mirar lo que acaba de ocurrir a miles de kilómetros de distancia. Australia pasó las últimas dos décadas cerrando seis de sus ocho refinerías de petróleo bajo el mismo argumento que suelen esgrimir los economistas que manipulan la decisión política, IMPORTAR COMBUSTIBLE REFINADO DESDE ASIA ERA MÁS BARATO QUE REFINARLO EN CASA. EL NÚMERO CERRABA EN LA PLANILLA. LA SOBERANÍA NO ENTRABA EN EL MODELO. El 15 de abril de 2026, a cuarenta y ocho horas de iniciado el bloqueo naval estadounidense del Estrecho de Ormuz, una de las dos refinerías que Australia no había cerrado, se incendió. Las llamas alcanzaron sesenta metros. El humo tóxico generó alertas de calidad del aire en toda la región. El primer ministro debió interrumpir su agenda diplomática para trasladarse al lugar. EL MINISTRO DE ENERGÍA LO CALIFICÓ COMO UN CONTRATIEMPO. Pero el verdadero contratiempo no era el incendio. Era la situación en la que ese incendio ocurrió, Australia, que en 2005 producía casi la totalidad de su combustible de manera local, hoy importa alrededor del noventa por ciento. Su mayor proveedor, Singapur, refina crudo que llega en su mayoría a través del mismo Estrecho de Ormuz que estaba bloqueado. Corea del Sur, Malasia, China e India (los otros proveedores principales) ya habían anunciado restricciones a sus exportaciones PRIORIZANDO EL ABASTECIMIENTO INTERNO. Y Australia, aliado estratégico de Estados Unidos, con bases militares activas y comprometida en la planificación del Indo-Pacífico, descubrió que sus fuerzas armadas dependen del combustible que refina la refinería que acaba de incendiarse y de las importaciones que ya no llegan. SIN SABERLO, CADA REFINERÍA CERRADA FUE UNA APUESTA IRREVOCABLE A LA PAZ PERPETUA. PERO LA PAZ NO LLEGÓ AL ESTRECHO DE ORMUZ. ESTE ES EL MANUAL QUE ARGENTINA APLICA CON FIDELIDAD EN EL SECTOR ENERGÉTICO. La lógica es idéntica, el economista encuentra que importar es más barato que invertir en infraestructura propia, el político (sin criterio estratégico propio) lo escucha, y el país renuncia silenciosamente a su soberanía por comodidad financiera de corto plazo. Hasta que el Estrecho de Ormuz se bloquea, o llega el invierno, o se incendia la única refinería que quedaba, o pasa alguna otra cosa... EL PRECIO DE LA DESIDIA (USD 1.200 Millones) Este invierno, Argentina va a pagar alrededor de 1.200 Millones de dólares entre GNL y gas boliviano. Para poner esa cifra en perspectiva, ES SUPERIOR AL COSTO DE COMPLETAR LA INFRAESTRUCTURA QUE HUBIERA EVITADO EXACTAMENTE ESO. DE MANERA QUE, NO ES UN COSTO OPERATIVO, ES UNA MULTA POR DESIDIA ACUMULADA, POR MIOPÍA FISCAL CONVERTIDA EN POLÍTICA DE ESTADO. Cada dólar que sale del Banco Central hacia un proveedor exterior de energía, que no va a reservas, que no financia infraestructura, que no genera trabajo local, es una sangría perfecta, costosa, evitable y completamente autoinfligida. Y el contexto internacional la agrava, la tensión en el Estrecho de Ormuz disparó los precios del GNL en el mercado spot internacional. ARGENTINA LLEGA A ESTE INVIERNO COMO COMPRADOR DE EMERGENCIA, SIN PODER DE NEGOCIACIÓN, PAGANDO SOBREPRECIOS DE CRISIS POR UN RECURSO QUE TIENE A POCOS KILÓMETROS, PERO ATRAPADO BAJO TIERRA POR FALTA DE CAÑOS Y DE VOLUNTAD POLÍTICA. UNA CORPORACIÓN EXTRAVIADA Lo que subyace a todo esto, no es mala suerte ni fatalidad geográfica, simplemente es la ausencia de una estrategia de desarrollo. No de un plan de gobierno que cambia cada cuatro años, sino de una política de Estado que entienda que la energía tiene tiempos físicos, un gasoducto no se construye con un decreto, una refinería cerrada no se reabre con un tuit, y un invierno no espera a que el Tesoro libere fondos. Argentina tiene la geología de una potencia energética y la dirigencia de quien no termina de entender que GOBERNAR ES GESTIONAR EL TIEMPO LARGO, NO ADMINISTRAR LA COMUNICACIÓN DE UNA CRISIS. La corporación política (toda ella, sin distinción de colores) está extraviada entre el relato y la realidad, entre el equilibrio fiscal de corto plazo y la soberanía estratégica de largo plazo, entre el consultor de imagen y el ingeniero que sabe que los gasoductos no se terminan solos. Tanto el kirchnerismo, que lanzó la licitación cuando ya era demasiado tarde y dilapidó años ignorando el colapso boliviano, como el gobierno actual, que paralizó obras críticas en nombre de una austeridad que terminó siendo más cara que la inversión, SON EXPRESIONES DISTINTAS DEL MISMO PROBLEMA DE FONDO: UNA CLASE POLÍTICA QUE NO COMPRENDE (O NO QUIERE COMPRENDER) QUE LA INFRAESTRUCTURA ENERGÉTICA ES LA BASE MATERIAL DE CUALQUIER PROYECTO DE DESARROLLO POSIBLE. Alejandro Di Palma Miembro de IESO Abril 2026
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