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  • Qué se construye y cuánto sale edificar en Entre Ríos, en tiempos de fuerte caída de la inversión - Dos Florines

    Parana » 2 Florines

    Fecha: 19/04/2026 08:07

    Qué se construye y cuánto sale edificar en Entre Ríos, en tiempos de fuerte caída de la inversión 19/04/2026 El desarrollador Gastón Grand explicó que persisten, con dificultades, dos modelos de financiamiento privados de nuevos edificios, cuyas características se adaptan a la suba de costos en dólares, la falta de crédito y la caída del poder adquisitivo de las familias. Advirtió por la incertidumbre del programa económico para aquellos que tienen ahorros en dólares y cuestionó la ausencia de incentivos al sector. Por Nahuel Amore La inversión privada en la construcción de Entre Ríos se sostiene a cuenta gotas, ante una caída generalizada de la actividad. El sector se resiente por la fuerte suba de costos en dólares, dificultades de financiamiento, valores bajos del stock de inmuebles en venta y precios de comercialización de unidades nuevas muy ajustados. De allí que los desarrolladores apuestan por un modelo de negocio adaptado al contexto, con nuevas características de edificación y en lugares estratégicos que puedan movilizar la demanda, acotada por la pérdida de poder adquisitivo y la falta de créditos. Gastón Grand, referente del sector en la provincia, presidente de la cooperativa Vicoer y vocal en la Delegación Entre Ríos de la Cámara Argentina de Construcción, sostuvo que, a pesar de la retracción de la actividad, existen construcciones en los lugares de mayor capacidad de generar plusvalía de las ciudades. En ese sentido, especificó que se trata de lugares ABC1 de las ciudades de nuestra provincia, que tienen capacidad de generar valor agregado y la gente que invierte tiene un buen retorno. Consultado por DOS FLORINES sobre aquellos lugares con mayores complicaciones para traccionar nuevas construcciones, puso como ejemplo Paraná: Lo que no es zona parque, centro o Bajada Grande, los demás lugares como zona sur y alrededores, tienen muchas dificultades, porque los costos de producción de un metro cuadrado son muy parecidos entre zonas, pero la capacidad de agregar valor que te provee la ciudad no es lo mismo en una zona que otra. Esos lugares que no son prioritarios, no están siendo permeables a recibir nuevas inversiones en general, añadió. Modelos de negocio Las obras que permanecen en marcha o están por iniciar, puntualizó, se sostienen fundamentalmente gracias a dos formas de financiamiento netamente privado, no bancario, a pesar de las promesas de herramientas financieras. Todo lo que se invierte en edificios, que es muy poco a lo que supo ser, está hecho de dos maneras. Uno, son empresas con capital propio que invierten con la idea de que en algún momento los inmuebles van a tener un salto de valor. Y los otros son esquemas de consorcios al costo que suman muchas partes pequeñas, distinguió. Respecto de la primera alternativa, señaló que se trata de un riesgo asumido por un único inversor con espalda financiera para afrontar la obra, mientras que en el segundo esquema las utilidades son divididas e implica juntar muchas voluntades. Hay que hacer docencia todo el tiempo, afirmó respecto de este modelo de consorcios al costo. El contexto incluso obligó a proponer otro tipo de proyectos. Indicó que antes se levantaban edificios de entre 10 y 14 pisos, con tres o cuatro departamentos por piso que hacían entre 30 y 60 unidades habitacionales. En cambio hoy, ante lo difícil que es juntar voluntades, tienen más sentido los edificios con menos unidades y menos metros cuadrados. De allí que se levantan edificios de menores alturas, cuyos costos no son homogéneos sino que dependerá de las particularidades de los inmuebles. Costos en dólares y tipo de edificios El desarrollador explicó que los consorcios al costo para un edificio más chico termina siendo más costoso porque la amortización del terreno y de tareas profesionales, se debe hacer en menos metros cuadrados. Al mismo tiempo, señaló que las obras pensadas y financiadas con un modelo macroeconómico anterior, que ya venían en proceso de construcción, sufren un desfasaje de costos ante el cambio de políticas y los nuevos valores que deben afrontar por un dólar quieto y un ritmo de inflación en pesos que no se detiene. En ese sentido, advirtió que los índices de precios por metro cuadrado, que son públicos como los de la Cámara de la Construcción, no alcanzan a explicar los saltos de costos de los edificios. A modo de ejemplo, explicó que cuando se habla de 1.500 dólares el metro cuadrado, sólo refiere materiales y mano de obra. Si se suma terreno, honorarios profesionales e impuestos, elevan el precio del metro cuadrado propio (contabilizando espacios compartidos) de un departamento a promedios de entre 2.300 y 2.700 dólares, dependiendo de la ubicación y otros detalles. Con esos valores, advirtió que los precios de venta no pueden superar los 3.000 dólares en ciudades como Paraná porque, de lo contrario, es imposible. Para los desarrolladores e inversores, la pregunta es qué tipo de unidades construir: ¿grandes o chicas? Si hacés unidades grandes, la demanda es muy pequeña. Si se hacen unidades chicas, la demanda se agranda, pero no tiene capacidad de acceso a financiamiento para producir metros cuadrados nuevos, planteó. En ocasiones, agregó, surgen créditos para compra de stock, pero que están por debajo del costo real. Hay un problema claro de mercado y no hay ninguna política pública que lo resuelta, criticó. Además, hizo una advertencia especial respecto de la incidencia de los impuestos que se llevan una parte muy importante. No vemos desde el sector público alguna política de promoción, tanto de los municipios como de la Provincia. Es necesario promover la inversión privada, planteó. Puntualizó que afecta a la cadena no sólo Ingresos Brutos, sino la burocracia estatal para escriturar, la conformación de los fideicomisos en Personas Jurídicas, las gestiones en Catastro y hasta la estación transformadora de energía en el frente del edificio; a lo que se suman las tasas municipales. Hay un castigo a la inversión, lamentó. Caída de la actividad El empresario aclaró que si bien no hay indicadores precisos de la actividad, con datos de los permisos de obra otorgados en la provincia, de los proyectos efectivamente en ejecución y nuevas escrituras, el termómetro de la calle es determinante y preocupa. Muchos estudios profesionales aprovechan este tipo para hacer nuevos proyectos, pero por ahora no tienen viabilidad financiera para llevarse adelante, aseguró. Como presidente de Vicoer, apuntó que sólo basta con preguntar en los corralones para saber del escaso movimiento de la construcción hoy. Las ventas están absolutamente caídas y en esa caída hay una línea sostenida. Ha dejado de caer y está en un nivel bajísimo, estancado hace más de un año y no hay repuntes, a pesar de algunos meses, consideró. Al respecto, dijo que en Paraná y las ciudades más importantes de la provincia, se sostienen obras en lugares estratégicos con mayor capacidad de agregar valor. Sin embargo, esa fotografía no es la película completa. En general hay una caída absoluta de la inversión, porque hay mucho stock de gente que necesita vender para paliar su propia crisis de economía familiar y están malvendiendo los inmuebles. Hay gente que vende inmuebles que, si necesitara reponerlos, no podría a esos valores, alertó. Financiamiento e incertidumbre La situación de la construcción privada responde a una problemática de falta financiamiento, que se agrava ante la caída generalizada de la actividad económica, a excepción de aquellos sectores extractivos con potencial exportador. Grand recordó que la necesidad habitacional existe y afecta al menos a 3,4 millones de hogares en el país. Pero el problema es quién puede pagar una inversión mensual. Además, sin financiamiento bancario, tenés que poner el dinero como mínimo durante el período de construcción, con plazos de 30 a 36 meses que son los departamentos que accede la clase media, planteó. Ese contexto, insistió, deriva en una merma de la inversión privada en construcción: Los recursos que van a la construcción son el resultado de lo bien o mal que le van a los otros sectores, señaló, y acotó que se abre un signo de pregunta hacia el futuro inmediato que redunda en un wait and see. Los indicadores de empleo y producción están mal, salvo los indicadores macroeconómicos fiscales. Es esperable que haya un nivel de corrección. Por lo tanto, quienes tienen que tomar decisiones en términos financieros, están esperando: ¿Este modelo se va a sostener?, evaluó. Desde esa óptica, el desarrollador sostuvo que quienes tienen dólares guardados para invertir deciden esperar. Esta especulación deriva de un tipo de cambio bajo en términos comparativos y la pérdida de capital que sufrieron si calculan la suba de costos en moneda fuerte respecto de otros momentos del país. ¿Espero, gasto los dólares, los deposito, me paso a pesos?. Esas preguntas, sin ser inversores sofisticados, se las hacen los argentinos que tienen ahorros y habitualmente los derivaban en ladrillos. Hoy están con la incertidumbre que es el signo de este tiempo, observó. Frente a este panorama, estimó que el mercado debería regularizarse con el tiempo, a medida que los valores de las unidades existentes aumenten, una vez terminado el stock que está regalado empieza a terminarse, y si aparece el crédito. Los valores de las propiedades tienen que subir porque no existe producir por arriba de los costos de mercado. Y no se puede importar un departamento, con una demanda habitacional enorme. Si mejoraran las herramientas financieras y el mercado empezara a regularizar la relación entre costo y precio, tenderá a mejorar. Esto puede pasar cuando las expectativas estén en que la estabilidad del modelo y la posibilidad de crecimiento te den los fundamentos para generar confianza. Ahí empieza el círculo virtuoso, pero por ahora el escenario es incertidumbre, finalizó.

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