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Parana » AnalisisDigital
Fecha: 18/04/2026 21:51
El crimen de Pedro Larsen, un jubilado de 79 años asesinado en su casa de Bajada Grande, expone una trama de traición, indicios y verdades incompletas. El documental de Memoria Frágil reconstruye el caso, la investigación y una condena que no logró cerrar todas las preguntas. En Bajada Grande, donde las puertas solían quedar entornadas y los vecinos se conocían por el nombre, el crimen de Pedro Larsen quebró una lógica de barrio que parecía inalterable. Tenía 79 años, una vida austera y ordenada, y la rutina de siempre: el casino, la caminata de regreso, la casa. Pero el 1° de diciembre de 2018 alguien lo estaba esperando. El documental que presentó Memoria Frágil (Canal 9, Litoral) reconstruyó ese día con la precisión de la memoria herida y la crudeza de un expediente que nunca logró cerrar del todo sus preguntas. La escena inicial es brutal: Larsen yace con una herida de arma blanca en el tórax. A su lado, Alberto García ensaya una versión que pronto comenzará a resquebrajarse. Dos supuestos intrusos, un golpe que lo deja inconsciente, un robo. Sin embargo, desde el primer momento, los investigadores detectan fisuras. El relato no encaja. Las lesiones no coinciden. La escena no responde al caos de un asalto improvisado, sino a una violencia más íntima, más precisa. A través de los testimonios de su hijo, Cristian Larsen, y del entonces fiscal Juan Francisco Malvasio, el documental avanza sobre una trama donde la confianza se convierte en una grieta fatal. García no era un desconocido: conocía la rutina, sabía del dinero ganado en el casino, frecuentaba la casa. Ese dato, más que cualquier otro, empieza a delinear el contorno de una traición. La investigación se construyó sin testigos directos, sin imágenes, sin confesiones plenas. Solo indicios: contradicciones, pericias médicas, objetos encontrados, relatos cruzados. El hallazgo del televisor y del dinero en poder de García fue el primer anclaje concreto. Después vendrían los nombres de otros dos hombres, las detenciones, los allanamientos, los cuchillos, las manchas. Y, finalmente, el juicio. Pero, la verdad judicial no logró ser completa. Dos debates orales, una sentencia anulada, una segunda condena que resistió. Alberto García fue condenado a prisión perpetua. Los otros dos imputados fueron absueltos por el beneficio de la duda. Para la familia, la Justicia llegó a medias. Para el expediente, el caso quedó cerrado. Para la memoria, no. El crimen de don Pedro Larsen no es solo la reconstrucción de un homicidio. Es, sobre todo, la narración de una ausencia que persiste. De una última conversación inconclusa. De una puerta que ya no se abre. Y de una pregunta -la más difícil- que sigue sin respuesta: quién sostuvo y quién apuñaló en el instante final. En ese margen incierto, donde la verdad se vuelve fragmento, el relato encuentra su fuerza más inquietante. El crimen de don Pedro Larsen Pedro Larsen tenía 79 años y la vida resuelta. Cada tanto iba al casino, jugaba lo suyo, y volvía a su casa en Bajada Grande caminando por las mismas calles de siempre, las que conocía desde hacía décadas. Era jubilado, trabajador de toda la vida, conocido en el barrio, sin problemas. La tarde del 1° de diciembre de 2018, alrededor de las 16.00, alguien lo esperaba. Lo encontraron en su casa. Tenía una herida de arma blanca en el tórax. A su lado, un hombre llamado Alberto García decía haber sido golpeado por dos intrusos que habían entrado a robar. García afirmaba que lo habían aturdido, que perdió el conocimiento, y que cuando volvió en sí ya era tarde: Larsen estaba muerto y los supuestos ladrones se habían ido con dinero en efectivo y un televisor. Cristian Larsen, hijo Eso fue un día sábado, yo terminaba un reparto que tenía al mediodía en el barrio Cáritas. Y de ahí me iba a lo de mi papá a visitarlo un rato y bueno llego tipo 12. A mi papá le habían puesto una bolsita porque no podía orinar y al otro día era el cumpleaños de mi pareja: el 2 de diciembre. Lo que estoy contando ahora es el 1° de diciembre. Mi papá había sacado dos días antes un Bingo de 60 mil pesos en el casino, acá de calle 25 de Mayo (Paraná) Bueno, vuelvo de vuelta yo terminaba el reparto, mi iba, lo visitaba, nos juntábamos con un vecino se llamaba Manuel García a charlar, a hablar un rato. Después, yo me retiraba a mi casa y bueno, ese sábado fui, lo visité, estaba contento porque se había podido acomodar la bolsita porque al otro día era el cumpleaños de mi pareja que iba a poder ir que estaba contento todo por la ´platita´ que había sacado. Yo llego a casa como a la una y media de la tarde. Comí, me acosté a dormir viste como cuando te dormís profundamente Y bueno, como a las dos suena mi teléfono. Miro el teléfono y era una vecina, la señora de Manuel García, que se juntaba con nosotros en la casa de mi papá y me dijo: Cristian -dice- me parece que lo mataron a tu papá. Juan Francisco Malvasio, exfiscal del caso Larsen En ese momento yo era agente fiscal, estaba de turno. Me acuerdo que fue el 1° de diciembre del 2018, alrededor de las 4 de la tarde, recibo un llamado telefónico de la División Homicidios, en donde me ponían en conocimiento de que había una persona en Bajada Grande, concretamente en las calles Procesión Náutica y Cortada H, que tenía una herida de arma blanca y que presumiblemente estábamos ante un homicidio. En función de ello es que me constituyo con la gente de Homicidios en el lugar del hecho. Y nos encontramos con una persona grande de alrededor de 79-80 años, que estaba fallecida. Estaba tendida sobre un comedor con una herida en la zona del tórax. Y había una persona que fue la que se comunicó con el 911 y que estaba esperando la presencia del personal policial. Y nos pone en conocimiento de que él estaba con el señor Larsen, que de repente ingresan dos personas, le dan un golpe muy fuerte sobre la cabeza que él pierde el conocimiento y que luego estas personas lo atacan a Larsen para sustraerle una suma de dinero que se comentaba en el barrio de que había ganado Larsen en el casino. Y también le sustraen un televisor que tenía la víctima. Así es que luego se constituye la gente de Criminalística, como es habitualmente; el médico de Policía para constatar el fallecimiento y que nos dé una aproximación de cuál era la causal de la muerte para ir encarando la investigación. Cristian Larsen, hijo Yo iba por calle Ayacucho, esa zona. Y no sé si fui, porque realmente no me acuerdo si fui por Larramendi o por Laprida, o por abajo, por la Costanera o por el centro de la Bajada. La cosa que llegué y cuando llegué ya estaba la policía, ya había llegado el fiscal Malvasio, que fue donde lo conocí. Y estaba Alberto García adentro de la casa. Alberto García había llamado por teléfono con otro apellido al 911. Y bueno, cuando la Policía llegó enseguida, Alberto García no se había alcanzado a ir. Yo llego, no me dejan entrar, me tuvieron en la puerta, me habían dicho que a mi papá me lo habían matado. Y sale Alberto García afuera y me dice: ´ ¡Yo no fui! ¡Yo no fui! ´. Y dice: ´No puedo decir quién fue´. Y bueno, ahí hubo un cruce de palabras mías hacia él. Después como las 3-4 horas nos dejan entrar. Estaba el cuerpo de mi papá tirado abajo de una mesa que tenía. Había un metro de sangre alrededor. Lo vimos ahí. Alberto García lo habían llevado para el fondo. Habían dado vuelta a la casa. Habían revisado todo y la plata que mi papá había sacado no estaba ahí. Estaba en el banco, la había puesto en el banco conmigo. Después, se lo llevan a Alberto García a mi papá lo llevan a hacerle una autopsia y como a las 4-5 de la mañana, nos entregan el cuerpo. Lo velamos y ahí empieza toda una odisea de dos juicios que se acusaba Alberto García, se acusaba a dos personas más que después no se pudieron asociar. Los vecinos por miedo, no quisieron nunca declarar. Y mi papá era una persona de 80 años. No le hacía mal a nadie. Tenía su pareja porque él vivía solito una señora se llama Marta Aguilar, muy buena persona. Juan Francisco Malvasio, exfiscal del caso Larsen Y en ese momento estábamos con el comisario (Ángel Gervasio) Ricle y el subcomisario (Claudio) Mitchel, en ese momento era el segundo de la División Homicidios, y Ricle era el jefe de Homicidios. Y empezamos a hablar con esta persona que se había comunicado con el 911, concretamente con el hoy condenado Alberto García; quien a medida que le íbamos preguntando detalles de qué es lo que estaba haciendo él con Larsen, cómo fue que llegaron estas dos personas para ingresar a lo de Pedro Larsen y sustraerle dinero y demás, veíamos que entraba en contradicciones. Es así que lo hacemos constatar con el médico de Policía, con el doctor (Damián) Borghetto. Y el doctor Borghetto nos afirma que, si bien esta persona, García, tenía una lesión, esa lesión era prácticamente imposible que lo haya dejado inconsciente. Entonces, es ahí que empezamos a profundizar las preguntas con Alberto García y en un momento quiebra y nos dice que él tenía en su casa parte del dinero y el televisor que se lo habían dado a dos personas que fueron los que le habían dado muerte a Larsen. En ese preciso momento es que lo incomunicamos. Lo apartamos un poco de la casa de Larsen. Dispongo la detención y el traslado hasta la Alcaldía y, obviamente, me pongo en contacto con la defensa oficial a fin de hacerle saber esta situación. La policía llegó. Escuchó. Y casi de inmediato empezó a sospechar de García. Había algo que no cerraba. Los investigadores lo notaron desde el principio: estaba nervioso, sus declaraciones eran imprecisas, y conocía a la víctima. Sabía que Larsen había ido al casino. Sabía cuándo volvía. Esa clase de información no la tiene un extraño. El fiscal a cargo de la investigación, el doctor Malvasio, ordenó un examen médico. El profesional interviniente determinó que la lesión que García decía haber sufrido el golpe que supuestamente lo dejó inconsciente era insuficiente para producir ese efecto. No había sustento fisiológico para la versión que contaba. Cristian Larsen, hijo Era una persona normal, una crianza humilde, pero muy buena. Nos dio estudio a cuatro hermanos, nos ayudó. Una persona de bien, más allá de lo ¿cómo te puedo decir? De lo humilde Nos crió bien. Nos crió bien. Trató de darnos lo que nos tenía que dar. Igual que mi mamá. Mi papá trabajó en el Boletín Oficial y trabajó en la Unidad Penal número uno. Era una persona normal de ir a trabajar. Yo me crié un poco yo nací, mejor dicho, hace 54 años, en el Barrio 25 de Mayo. Y de ahí nos mudamos un tiempito a calle Racedo. Y de calle Racedo yo tenía 12-13 años. Y nos fuimos a vivir a Bajada. Y te vuelvo a repetir, los vecinos éramos una familia más. Era otra Bajada cuando nosotros fuimos a vivir allá. Los vecinos serviciales, no estaba esa maldita droga. Te digo más: yo tengo muy buenos recuerdos de Bajada y de mis padres no me voy a olvidar nunca. Juan Francisco Malvasio, exfiscal del caso Larsen Obviamente que Alberto García negó durante todo el estadío su participación en el hecho. En una de las contradicciones nos reconoce que cuando él retoma su capacidad intelectual es que se encuentra con las dos personas que ingresaron y ahí le entregan el dinero, que el televisor se lo había prestado Larsen a la tarde para que vea un partido de fútbol. Pero, a su vez García no tenía electricidad en su domicilio. Eran todas contradicciones que nos llevaban, digamos, al menos a tenerlo como un actor principal en este macabro hecho que le terminó la vida a una persona de 79 años. Así es que Alberto García nos habilita que ingresemos a su domicilio. Sin perjuicio de ello, nosotros también pedimos la orden de allanamiento y secuestramos el televisor de Larsen y 8.950 pesos. Y eso lo recuerdo con mucha claridad porque esa mañana Larsen había retirado del cajero automático 9.000 pesos y uno de los hijos nos comentó que había comprado, no recuerdo si un Taffrol o una medicina de esas y que tenía en su billetera 8.950 pesos y era el dinero que tenía Alberto García en su domicilio. Thiago Romero, periodista que siguió el juicio Fue un caso muy resonante en la ciudad de Paraná, porque se trató de personas de mal vivir que se aprovecharon de un jubilado, de un hombre que fue trabajador toda la vida, que era muy querido en la zona Oeste, en la zona del barrio Bajada Grande era muy conocido Pedro Larsen por todos los vecinos y que estaba disfrutando de su jubilación. Esa es la realidad. Y hubo personas que -Alberto García principalmente, que fue quien luego resulta condenado-, se aprovechó de la situación de un hombre indefenso que había ganado una suma de dinero que no era exorbitante, pero que estas personas evidentemente conocían de esa ganancia que pudo tener Pedro Larsen. Y con otros dos más, evidentemente, armaron un plan para ingresar a su casa, robarle el dinero y causar la muerte de él con un arma blanca, con un cuchillo. Bajo presión, García fue cediendo. Admitió que en su casa había dinero y un televisor que pertenecían a Larsen. Pero no se los había robado él, aclaró: se los habían entregado los verdaderos asesinos. Y entonces nombró a dos personas: Diego García y Rafael Martínez, cuñado suyo. Era el primer hilo. El allanamiento al domicilio de Alberto García confirmó lo que ya se sospechaba: allí estaban el televisor de la víctima y casi 9.000 pesos en efectivo, una suma que coincidía con lo que Pedro Larsen había retirado días atrás. No era una coincidencia menor. Los investigadores ampliaron los allanamientos. En la casa de Rafael Martínez encontraron cuchillos, uno de ellos con características compatibles con el arma utilizada en el homicidio. En el domicilio de Diego García aparecieron prendas con manchas que, a primera vista, podían ser de sangre. Juan Francisco Malvasio, exfiscal del caso Larsen Lo trasladamos a la fiscalía a Alberto García y le tomamos una declaración informativa. La declaración informativa -para que se entienda- no es una declaración de imputado porque no se le reprocha un hecho delictivo, pero sí se le piden explicaciones sobre un hecho delictivo y tiene la posibilidad de abstenerse. Es decir, tiene todas las garantías constitucionales que tiene la declaración de imputado. Pero, en este caso es una declaración informativa. Bueno, él decide declarar previo asesoramiento con su abogada defensora y nos relata que, efectivamente, él estaba con Larsen. Ahí ya empieza a mutar un poco la versión de que él en realidad no queda inconsciente, pero que sí lo ve ingresar a Diego García y a Rafael Martínez al domicilio y que él con el golpe es como que simula un estado de inconsciencia por miedo. Luego, a lo largo de la pesquisa terminamos aclarando de que Rafael Martínez era cuñado de Alberto García, en función de que Alberto García estaba en una relación de pareja con Nancy Martínez. Y ahí disponemos la detención de Alberto García hasta profundizar la versión que él nos había proporcionado que los ponía como autores del hecho a Rafael Martínez y a Diego García. Ahí solicitamos allanamiento en los domicilios de ambos, previa labor tarea de campo de la Policía que nos determina cuáles son los domicilios. Y secuestramos en la casa de Martínez distintos cuchillos y uno de ellos tenía algunas características que podría haber sido el cuchillo utilizado para acabar con la vida del Larsen. Obviamente, que eso estaba todo sujeto a pericias y demás. No pudimos hacer el allanamiento en lo de Diego García porque no estaba. Pero, sí lo hacemos al otro día a la mañana. Recuerdo que era un día domingo y le secuestramos distintas ropas, distintas vestimentas que tenían aparentemente manchas hemáticas, lo que también las llevamos a someter a pericias. Jorge Sueldo, defensor oficial de Diego García y Rafael Martínez ¿Cómo me entero del caso? Bueno, obviamente, el sistema de la defensa oficial es Uno se encuentra de turno en un período determinado de tiempo y los delitos que se cometen en ese periodo determinado, salvo que porque -obviamente- la idea de la defensa oficial es entrar para aquellos que no tengan defensor particular o no puedan pagar uno. En este caso, de los tres imputados dos designaron defensor oficial. El otro en un principio también tenía defensor oficial. Pero, como había interés encontrado entró otra defensora que era la doctora Fernanda Álvarez. A los pocos días designó defensor particular y eso se llevó adelante en el debate oral y público. A mí me tocó asistir a dos de los imputados por ese delito y la otra persona tenía defensor particular. Te notifican de los detenidos. Yo voy, asisto. Me entrevisto con ellos previo a la declaración. Obviamente, en ese momento se abstuvieron de declarar los dos; la otra persona declaró. Distintas estrategias. Se fue colectando, viendo la prueba que tenía la Fiscalía, lo que se iba produciendo y viendo qué era la estrategia en su momento de lo que fue el devenir de la IPP, o sea la Investigación Penal Preparatoria, que es la primera parte del proceso. La autopsia aportó un dato crucial para la teoría del caso: Larsen no presentaba lesiones defensivas. No había marcas de que se hubiera resistido. Para los forenses y para la Fiscalía, eso significaba una sola cosa: alguien lo sujetó mientras otro lo apuñalaba. No fue una pelea. Fue una ejecución coordinada. Testigos ubicaron a los tres imputados juntos la noche anterior al hecho. No era una prueba directa, pero sumaba al cuadro de indicios que la Fiscalía fue armando con paciencia y método. No había un testigo presencial del crimen, no había registro de imagen, no había confesión. Había una cadena de elementos que, en conjunto, señalaban hacia los tres hombres con suficiente solidez para ir a juicio. Juan Francisco Malvasio, exfiscal del caso Larsen Le imputamos el homicidio agravado a los tres, es decir, a Alberto García, a Diego García y a Rafael Martínez le imputamos un homicidio ´Criminis causa´ en concurso real con un robo calificado por el uso de arma blanca. Terminamos la Investigación Penal Preparatoria y remitimos la causa a juicio. En el juicio sostuvimos la misma acusación, las defensas de los imputados eran diametralmente opuestas. Es decir, Alberto García lo situaba a Rafael Martínez y a Diego García como los autores. Él se seguía colocando en un papel de víctima y nosotros teníamos que demostrar que efectivamente las dos defensas eran contradictorias con la teoría del caso de la Fiscalía, que era justamente que los tres actuaron como coautores. Datos de color: el forense cuando hace la autopsia nos afirma que en el hecho actuaron al menos más de una persona. Eso llega a la conclusión porque afirma en el informe autópsico que Larsen tuvo la cabeza para atrás, como que lo tenían agarrado y tenía una lesión en su cuello con un arma blanca superficial. Pero, tenía una estocada mortal en el tórax y nos afirma que no tenía ninguna lesión defensiva. Es decir, que alguien lo estaba sujetando. Eso también nos permitía sostener nuestra teoría del caso. A su vez, el forense nos había determinado que por cómo ingresó el cuchillo, la morfología del arma blanca podía coincidir con la lesión que tenía Larsen, más la ropa con sangre, más testigos presenciales que los vieron tanto a Diego García como Alberto García y a Rafael Martínez juntos la noche previa nos hacía suponer que esas tres personas habían sido los autores del hecho y así los llevamos a juicio. Jorge Sueldo, defensor oficial de Diego García y Rafael Martínez Lo que sospechaba la Fiscalía y lo que los acusó era que habían intervenido junto con esta persona que también estaba sindicada, que habían participado y que habían colaborado en el robo y el homicidio de esta persona. Y que se habían llevado los elementos. De los allanamientos que se les hizo a los que yo asistí, no encontraron nada. Se secuestraron unos cuchillos que se sospechaba porque había restos biológicos en alguno de los cuchillos, pero se determinó que era sangre animal, lo cual es dentro de la zona de Bajada Grande es normal que los que se dedican a la pesca tengan un cuchillo a mano. Y no se le secuestró ningún elemento que le faltaba a la víctima. Distinto fue al que terminó condenado, que se le encontró el dinero que le faltaba porque se había ganado en la Lotería, creo; con el descuento justo, porque se había comprado después de ganar la lotería, de cobrarlo, había comprado medicamentos y justo ese monto era el que le faltaba. Y también el televisor que lo reconocieron los familiares que eran de la persona fallecida, se le encontró esta persona. Por eso, le permitió a la Fiscalía vincularlo con ese hecho y lograr que se lo condenara. El juicio por el crimen de don Pedro llegó con toda su carga. La familia de Larsen esperaba. El barrio, que lo había conocido como un vecino sin historia negra, esperaba también. El veredicto cayó como una sentencia doble, con dos caras opuestas. Alberto García fue condenado a prisión perpetua. Pero Rafael Martínez y Diego García fueron absueltos. El tribunal aplicó el beneficio de la duda: los indicios no habían alcanzado para condenarlos. Para la familia fue un golpe duro. Habían llegado al juicio con la esperanza de una respuesta completa y se encontraron con media condena. Juan Francisco Malvasio, exfiscal del caso Larsen En el juicio sostenemos la acusación. Lo condenan a Alberto García a la pena de prisión perpetua, acogen la calificación de la Fiscalía, es decir, el robo agravado por el uso de arma concursado por el homicidio ´Criminis causa´, es decir, que lo mata a Larsen porque como lo conocía a Alberto García, necesitaban matarlo para lograr impunidad básicamente, el señor Larsen los sindicaría a García como el autor del hecho. Y el Tribunal por el beneficio de la duda los absuelve a Rafael Martínez y a Diego García. Eso motivó de que tanto la defensa de Alberto García -que fue condenado a prisión perpetua-, más las defensas de Rafael Martínez y Diego García, más nosotros los titulares del Ministerio Público Fiscal, casemos la sentencia. El agravio de la Fiscalía era la absolución de Martínez y García y el agravio de Alberto García era justamente la condena a prisión perpetua. Thiago Romero, periodista que siguió el juicio Recuerdo que parte de las pericias en el juicio que fueron contundentes las pericias con las que contó el Ministerio Público Fiscal, daban cuenta de la participación de Alberto García. Sin lugar a dudas. Sí fue una trama compleja, porque poder determinar en el interior de la casa de Pedro Larsen qué fue lo que ocurrió, fue muy complicado para el Ministerio Público Fiscal, que inclusive derivó en un segundo juicio por la calificación legal que había llevado adelante en su momento el fiscal Juan Malvasio. Y a raíz de ello, bueno, fueron muchas las pruebas. Recuerdo una que sucede hoy en la actualidad, por ejemplo, poder retirar dinero de un banco fue contratado a través de las tarjetas de débito en su momento de Pedro Larsen. Por lo tanto, esos movimientos previos que tuvo Larsen antes de llegar a su casa, antes de que se cometa el crimen, tuvo una correlación los hechos con una verisimilitud bastante importante que llevó adelante la Fiscalía. Jorge Sueldo, defensor oficial de Diego García y Rafael Martínez Se vio que no había muchas pruebas que comprometan a estas dos personas que me tocó asistir a mí. Salvo algún que otro indicio, pero nada determinante. Y fuimos a debate así, y en el debate se logró demostrar eso con testigos que declararon, mostraron la foto del lugar del hecho, los elementos secuestrados y lo que se determinó es: se condenó a uno de los acusados y a los otros dos salieron absueltos. En su momento la Fiscalía interpuso recurso de Casación porque entendió que la absolución no era lo correspondiente no era lo adecuado. La Cámara de Casación le hizo lugar al planteo de la Fiscalía. Bajaron las actuaciones. Se volvió a hacer otro debate con otra integración, con otros tres vocales y el resultado fue el mismo: las dos personas que habían sido absueltas en el primer debate, volvieron a ser absueltas; y la persona que se había condenado en el primer debate, volvió a ser condenada a cadena perpetua porque, obviamente, estamos hablando de un delito de homicidio agravado que la única pena posible es la pena perpetua. Thiago Romero, periodista que siguió el juicio Cuando terminó el juicio hablé con uno de sus hijos y nos dijo: Nos quedamos conforme de que Alberto García haya sido condenado porque se lo merecía, pero no así con lo que pasó con las otras dos personas. Porque, efectivamente, nosotros no terminamos de saber correctamente quién fue la persona que lo asesina a mi papá. Recuerdo de esos dichos del hijo de Larsen, luego de que finalice el juicio y luego de haber pedido Justicia en reiteradas oportunidades, como suele suceder en diferentes causas judiciales. Lamentablemente, con un trabajo que a veces deja mucho que desear por parte de la Justicia entrerriana. Cristian Larsen, hijo Por un lado, sí faltaron, para mí, faltaron algunas cositas puntuales. Pero, sí se hizo Justicia porque la persona que lo entregó si fue así, fue Alberto García, y, bueno, está con perpetua. Así que, creería que sí que se hizo Justicia. La Cámara de Casación resolvió con una decisión que sacudió el proceso entero: anuló la sentencia en todas sus partes. El fallo absolutorio de Martínez y García no estaba suficientemente fundamentado, según el Tribunal de Alzada. Y la calificación legal que sostenía la condena perpetua de Alberto García tampoco tenía el andamiaje argumentativo necesario. Todo para atrás. La familia lo tomó con la dignidad que había mostrado durante toda la investigación. Juan Francisco Malvasio, exfiscal del caso Larsen Así es que la Cámara de Casación, integrada en aquel momento por la doctora (Marcela) Davite, la doctora (Marcela) Badano y el doctor (Hugo) Perotti -el primer voto fue de la doctora Davite-, resuelven anular la sentencia por entender que la absolución no estaba bien argumentada. Es decir, que la propuesta que había llevado la Fiscalía a juicio no había sido confrontada con la totalidad de los elementos probatorios y que no había una explicación racional de por qué la teoría del caso de la Fiscalía no podía tener acogida favorable. Es decir, lo que dice en concreto la Casación es que era una sentencia arbitraria en función de que no había argumentos racionales para desechar nuestra acusación. Y respecto a Alberto García, la anulan porque entienden y consideran que la calificación legal no estaba lo suficientemente argumentada como para que se imponga la pena más gravosa que tiene nuestro catálogo represor, que es la pena de prisión perpetua. Así es que se anula la sentencia en todas sus partes. Nosotros presentamos una impugnación extraordinaria, también lo hace la defensa de Martínez y Diego García. Eso no prospera, no se concede la impugnación y luego la queja tampoco tiene acogida favorable. Y se nos impone hacer un nuevo juicio, con lo difícil que es realizar un nuevo plenario en función del paso del tiempo. Es decir, ya los testigos no tienen el mismo ímpetu para declarar, no tienen la misma memoria para declarar. Es muy difícil la preparación de un juicio luego de una anulación. Pero, bueno, con el doctor (Santiago) Brugo -que participó también en el primer juicio y en la investigación-, empezamos a contactarnos con los testigos, empezamos a elaborar nuestra teoría del caso, que iba a ser exactamente la misma que llevamos al primer juicio. Eduardo Gerard, abogado defensor de Alberto García Este fue un caso en el cual me vino a ver el señor Alberto Daniel García, cuando ya había acontecido un primer juicio que había sido anulado, en lo cual se lo acusaba junto con otras personas de haber cometido un homicidio en la persona del señor Larsen. Un homicidio que habría acontecido en el año 2018. Cuando me viene a ver Daniel, así le llamo yo, Daniel -a pesar de que se llama Alberto Daniel- me cuenta su historia, su versión de los hechos, yo leo el legajo penal y advierto que el juicio ya estaba fijado con fecha, con lo cual no había oportunidad de incorporar nueva prueba con lo cual fuimos a juicio con lo que ya estaba en el auto de remisión a juicio sabiendo las limitaciones que eso tiene para todo defensor, lo cual Daniel lo entendió y a pesar de eso fuimos a juicio. En este nuevo juicio él fue condenado por homicidio agravado por ´Criminis causa´. Este es un homicidio que tiene un agravante cuando el autor mata a una persona para ocultar el delito, para procurar su impunidad o para asegurar los resultados del delito precedente. Así lo entendió el vocal del Tribunal y se hicieron las distintas impugnaciones, casación e impugnación extraordinaria ante el Superior. Sin embargo, ninguno de esos recursos tuvo un resultado favorable a la postura de esta defensa, en la cual sostuvimos la absolución de él. Jorge Sueldo, defensor oficial de Diego García y Rafael Martínez Obviamente, con la sentencia, lo que la Cámara de Casación declara nulo no es el debate sino la sentencia. Lo cual obliga a que para ver una nueva sentencia tenga que hacer un nuevo debate. Porque el nuevo tribunal tiene que ver la prueba Bueno, se volvió a citar a todos los testigos, con la salvedad de que había una de las personas que había declarado en el primer debate ya había fallecido. Lo que solicitamos, si mal no falta ya en la memoria, es que se tomara la declaración, porque obviamente todos los debates son filmados que se tomara la declaración de esa persona que estaba fallecida, porque era imposible que volviera a declarar y que se la tomara. Total, había tenido control, los fiscales lo habían visto, la otra defensa lo había visto que se tomara. Se resolvió como un incidente porque las partes se opusieron. Pero, el Tribunal en ese caso nos hizo lugar y se tomó como otra de las pruebas en favor de mi asistido. Cristian Larsen, hijo Empezamos con el juicio. Después fueron a Concordia todo, porque a García lo querían sacar, a Alberto García lo querían sacar sí o sí ´libre, culpa y cargo´, y no todo daba a favor de que había sido él, el que había facilitado la entrada de las otras dos personas más, que, vuelvo a repetir, nunca se pudieron asociar, porque los vecinos tenían miedo. Y, bueno, la vida de mi papá era tranquila era un hombre jubilado y nosotros lo visitábamos era una persona alegre, con ganas de seguir viviendo. Creo que los vecinos, hasta el día de hoy, lo recuerdan muy bien. No fue una persona mal él trataba de, si podía ayudar a uno, lo ayudaba. A Alberto García lo ayudaba, le daba de comer, lo invitaba a ver partidos en fin. En el segundo juicio, el resultado fue idéntico al primero. Alberto García fue condenado nuevamente a prisión perpetua por homicidio agravado y robo calificado con arma blanca. Rafael Martínez y Diego García fueron absueltos, otra vez, por el beneficio de la duda. Esta vez, sin embargo, la sentencia resistió. Un nuevo Tribunal de Casación con sede en Concordia confirmó el fallo. Los recursos extraordinarios que siguieron no prosperaron. La causa quedó cerrada. Juan Francisco Malvasio, exfiscal del caso Larsen El segundo tribunal estaba conformado por el doctor Gustavo Pimentel, el doctor Alejandro Grippo y el doctor Alejandro Cánepa. Me acuerdo que Alberto García había cambiado su defensa técnica y que Diego García y Rafael Martínez seguían con la misma defensa pública. En el juicio sucedió exactamente lo mismo que en el primero. Es decir, declararon los mismos testigos, salvo una testigo que había fallecido, pero que se nos dejó introducir incluso una entrevista que habíamos recepcionado en la sede del Ministerio Público Fiscal, que era la persona que había visto a los tres imputados juntos en la noche previa al hecho. Y nosotros sostuvimos exactamente la misma teoría del caso. Es decir, que hubo un acuerdo de partes entre los dos García y Martínez, y que ese acuerdo de partes conllevaba una planificación para matarlo a Larsen y poder sustraer el dinero y el televisor que tenía la víctima en su domicilio. Finaliza el juicio con el mismo resultado que el primer juicio. Es decir, se absuelve por el beneficio de la duda a Rafael Martínez y a Diego García. Y a Alberto García se lo condena a la pena de prisión perpetua por la misma calificación: homicidio agravado ´Criminis causa´ en concurso real con robo agravado por el uso de arma blanca. Eduardo Gerard, abogado defensor de Alberto García Es muy importante resaltar, sin perjuicio de la firmeza que tiene esta sentencia y la indiscutibilidad del resultado condena en la persona de Daniel, algunas cuestiones que no me dejaron de hacer ruido en el momento de llevar al juicio, ni me dejan de hacer ruido hoy cuando los analizo de manera retrospectiva. En particular, la gravedad con la cual a él se lo condenó. Porque sin perjuicio de la petición de absolución de esta defensa, también era posible sostener, si el Tribunal así lo hubiese considerado, un homicidio, que sea un homicidio simple y no Criminis causa´, porque no había lógica para entender una situación que permitiera el agravante de la ´Criminis causa por las circunstancias que no se discutieron nunca del proceso y de la participación o el rol que tuvo Daniel García en las circunstancias del hecho. Una, que él era amigo del señor Larsen, que tenía una vinculación, que trabajaba en algunas circunstancias para limpiar su terreno, lo visitaba, colaboraba con él. Segundo, que él fue el que llamó a la Policía, él fue el que dio la noticia a ´criminis´ que el señor Larsen se encontraba allí. Él llamó al 911, esperó que llegara el personal del 911, habló con Investigaciones, habló con la Fiscalía, sin presencia de un abogado, sin necesidad de tener que esconder o armar una historia. Y, en tercer lugar, que García tenía una herida profunda en el medio de la frente, que en su versión fue parte de la agresión de las personas que ultimaron al señor Larsen. Una lesión que fue constatada, que fue acreditada, sin perjuicio de que su gravedad fue discutida por los distintos médicos que lo intervinieron, algunos los cuales pretendieron soslayar su gravedad y otros en realidad entendieron que era de magnitud tal para la pérdida de su conocimiento Entiendo que acá también hubo un error interpretativo respecto del Tribunal, sin perjuicio de ser respetuoso de su resolución de condena, porque al día de hoy, si uno lo ve al señor García, todavía se le ve en la frente la cicatriz de esa lesión, lo que acredita la gravedad de la misma. Thiago Romero, periodista que siguió el juicio El contexto en su momento de lo que declaraban los testigos, es lo que sucede hoy en la actualidad inclusive no ha cambiado nada en el barrio Bajada Grande: y es la inseguridad, principalmente, la inseguridad por situaciones de violencia. Y ahora en la actualidad se suma también por disputas en el barrio por narcomenudeo o por narcotráfico o por venta de droga al menudeo, podríamos decir. Hemos visto en este último tiempo la cantidad de balaceras que hay en el barrio y los reclamos de los vecinos exigiendo seguridad y reuniones con la Comisaría de Bajada Grande, a través de las Comisiones Vecinales, a través de grupos de vecinos que escuchan durante domingo por la tarde más de diez, quince disparos. Eso es lo que sucede en estos últimos cuatro o cinco meses en este barrio. Jorge Sueldo, defensor oficial de Diego García y Rafael Martínez En los dos salió igual, o sea, un condenado y dos absueltos. La segunda se intentó casar, pero ya la Cámara de Casación confirmó, así que quedó firme No lo alcancé a conocer, obviamente, lo que teníamos era ese mismo dato y que había sido apuñalado para intentar robarle el dinero y bueno, el hecho, las fotos del lugar son horribles. Eduardo Gerard, abogado defensor de Alberto García Nosotros sostuvimos la absolución, entendimos que las circunstancias por las cuales el Tribunal se convenció de que había ocurrido esta autoría no era correcta; porque para entender que una persona es autor de un delito no debe haber una explicación distinta para las circunstancias que motivan ese supuesto convencimiento. Y una de ellas era, por ejemplo, que el Tribunal -estoy haciendo memoria- el Tribunal decía que, efectivamente, el televisor del señor Larsen, un televisor de su propiedad, estaba en el domicilio del señor García y decían que bueno que era parte del botín del delito. Y el señor García cuando él declaró, cosa que no evitó ninguna pregunta, ninguna oportunidad que él pudo durante el proceso, explicó que el señor Larsen se lo había prestado porque justamente tenía una relación de amistad. La Fiscalía cuestionó esto diciendo que el señor García no tenía luz en su casa, por lo tanto, era imposible que le haya prestado el televisor. Y ahí hubo una discusión que entiendo que no se pudo interpretar por parte del Tribunal, porque si bien el personal de Investigaciones dijo que cuando hicieron el allanamiento efectivamente no había luz, es decir, no había energía eléctrica eso no significaba que no tenía la aptitud su domicilio para tener un televisor, porque de las fotos del allanamiento se puede advertir claramente que están las instalaciones de luz, que hay focos. Sin embargo, en ese momento no había conexión a energía eléctrica por la razón que lo explicó el propio Daniel García, que él no tenía medidor y que, en palabras de la jerga popular, se ´colgaba´ de la energía eléctrica en algunos momentos y cuando él podía. Por lo tanto, la circunstancia de la posibilidad y la pertinencia de tener el televisor para ver un partido de fútbol particular, que explicó cuál era, no recuerdo cuál era pero explicó cuál era el partido de fútbol en particular que tenía que ver y por eso se lo había prestado Larsen, era fácticamente verificable y, por lo tanto, el argumento de que era imposible que tuviera un televisor porque no tenía luz, se cae como un castillo de naipe. Cinco años después del crimen entre la investigación, el primer juicio, la anulación, el segundo juicio y las apelaciones la familia Larsen tuvo una condena. Alberto García está preso de por vida. La Justicia hizo lo que pudo con lo que tenía. Una condena perpetua firme para Alberto García, acusado por el homicidio y el robo. Dos absoluciones que la familia no termina de entender, aunque entienda los límites del proceso penal. Lo que no tiene respuesta, y probablemente no la vaya a tener, es si Pedro Larsen murió en brazos de quien fue condenado o en manos de quien quedó libre. Es esa incertidumbre la más profunda, la que ningún Tribunal puede resolver con certeza la que la familia carga desde aquel 1° de diciembre de 2018. Juan Francisco Malvasio, exfiscal del caso Larsen Otra vez vamos a Casación. Ya un nuevo Tribunal de Casación. En este caso el Tribunal de Casación de Concordia, la Sala 2, integrado en aquel momento por el doctor (Gustavo) Perroud, la doctora (María Evangelina) Bruzzo y la doctora (María del Luján) Giorgio, confirman la sentencia del Tribunal que había condenado a perpetua a Alberto García y que había absuelto a los otros dos. Y ahí finalizó la causa. Porque nos fuimos todos en impugnación extraordinaria y nos abrieron los recursos. Jorge Sueldo, defensor oficial de Diego García y Rafael Martínez A uno le genera como antecedente el hecho de ir dos veces a juicio por un mismo caso. No es muy común pero, bueno, puede pasar. Son las reglas de juego. Cada parte que se considera agraviada o que no está de acuerdo a una sentencia tiene el derecho al recurso, tanto la Fiscalía como la defensa. En ese caso la ejerció la Fiscalía, la Cámara de Casación hizo lugar y bueno, fuimos de vuelta a debate. Eduardo Gerard, abogado defensor de Alberto García Yo no tomé contacto con la familia de Larsen. El único contacto que tomé fue a partir del interrogatorio que se hizo en la audiencia de juicio. Pero, no tomé contacto con ellos ni antes ni después. Pero, sí puedo afirmar que, como lo manifestara el propio Daniel García, se verificó en el proceso penal la relación que tenía García Daniel con el señor Larsen. Juan Francisco Malvasio, exfiscal del caso Larsen Con la familia Larsen, como con todas las víctimas que hemos tenido que representar a lo largo de mi rol como fiscal -he sido fiscal varios años y me han tocado causas muy sensibles como esta- con la familia Larsen generamos un vínculo muy cercano. Ellos incluso han colaborado muchísimo con la investigación. Cuando no podíamos contactarnos con algún testigo, colaboraban con la búsqueda, eran muy recurrentes en ir a la Fiscalía para ver cómo iba el estado de la causa. También para nosotros es un compromiso y un desafío dar un pronóstico a los familiares de cómo puede resultar un juicio. Esto no fue una investigación fácil, no había prueba directa, no había testigos. Se hizo una reconstrucción con un número muy importante de indicios, pero que no teníamos ninguna prueba directa, salvo obviamente el secuestro del televisor y el dinero en la casa de Alberto García. Cristian Larsen, hijo Y si hay gente que tengo que agradecer es a Malvasio. La verdad que no puedo recordar el apellido de la otra persona que estaba al lado de él. Todo lo que hicieron, porque realmente se movieron para todos lados. Thiago Romero, periodista que siguió el juicio La familia se quedó con un gusto amargo, podríamos decirlo, con la resolución de la condena. Porque entendieron que las otras dos personas tuvieron una participación en el hecho y finalmente resultaron absueltos en la condena. Y sí se mostraron conformes con la condena a Alberto García y desilusionados principalmente por el accionar que tuvo García en aprovechar de esa confianza que tenía con Pedro Larsen para luego cometer el crimen finalmente. Cristian Larsen, hijo No te olvidés que el lunes vamos a ir a comprar los materiales para hacer el galponcito para las herramientas. Y después bueno me dijo: mañana tenés que venir a buscarme que es el cumpleaños de Coti Coti es mi pareja. Eso fue lo último. Bueno, pa´ chau hasta mañana Nos dimos un beso y me fui Cuando volví a mi casa, lo vi debajo de la mesa, que lo habían matado. Memoria Frágil: El crimen de don Pedro Larsen
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