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Gualeguaychu » El Dia
Fecha: 18/04/2026 21:25
A más de dos años de la sanción de la institución del Día del Chaná y de la Preservación de la Cultura Chaná, referentes culturales y educativos de Gualeguaychú impulsan nuevas acciones para fortalecer la implementación de la norma y, lograr que la historia y herencia de este pueblo tengan un lugar real en la comunidad y en las escuelas. Durante gran parte de su historia, Gualeguaychú desconoció sus raíces originarias y quiénes fueron realmente los chaná: un pueblo seminómada de hábiles canoeros y artesanos que habitó los ríos y montes entrerrianos, sustentándose en la pesca, la caza, la recolección y algunos cultivos elementales. Su presencia en el territorio comenzó a ser rescatada del olvido gracias al trabajo arqueológico del profesor Manuel Almeida. A partir de sus investigaciones y de la labor de quienes continuaron su camino, una cultura arrasada durante la Conquista e invisibilizada por el relato dominante empezó a recuperar su lugar en la historia local. Dos décadas atrás, un hecho clave fortaleció ese proceso de recuperación: el nogoyaense Blas Jaime reveló que conservaba la lengua chaná, considerada extinta desde hacía casi dos siglos. Según relató, el idioma había sido transmitido en secreto de generación en generación, especialmente entre mujeres, reconocidas como guardianas de la memoria. A partir de ese hallazgo, los estudios sobre el pueblo chaná cobraron un nuevo impulso y crecieron el interés y la curiosidad de muchos entrerrianos por redescubrir su pasado y, en algunos casos, sus posibles vínculos ancestrales. En la ciudad, ese interés se tradujo en acciones concretas. Músicos, escritores, docentes y vecinos de distintas edades impulsaron producciones artísticas y propuestas pedagógicas que, año a año, fueron ganando visibilidad. En ese marco, en 2023 la docente de Historia y Geografía Noelia Echeverría, junto a estudiantes del Colegio Malvina Seguí de Clavarino, llevó a la Banca Abierta del Concejo Deliberante un proyecto que derivó en la sanción de la Ordenanza Nº 12840, que instituyó el 26 de marzo como el Día del Chaná y de la Preservación de la Cultura Chaná. El reconocimiento marcó un punto de inflexión. A partir de entonces se conformó el Comité Opatimá, que hace menos de un mes organizó, por tercer año consecutivo, una jornada abierta de reflexión, debate y expresión artística en el Teatro del Puerto y sus alrededores. Entre las actividades se destacó la realización de un mural en la Plaza Almeida, a cargo de la artista Victoria Frigo, quien recrea escenas de la vida cotidiana del pueblo chaná a través de su obra. En la previa del Día del Aborigen Americano, que se conmemora cada 19 de abril en toda Latinoamérica desde 1940, Ahora ElDía dialogó con Echeverría sobre los desafíos actuales del comité y la necesidad de profundizar la implementación de la iniciativa, con el objetivo de ampliar su alcance educativo y cultural. Sentimos que la Ordenanza no logra tener el alcance de impacto educativo ni cultural que quisiéramos. Siempre nos planteamos el temor de que esta iniciativa caduque en algunos agentes interesados y que por lo tanto la normativa pierda vitalidad. Por eso, se nos planteó la posibilidad de establecer que estas jornadas de diálogo y preservación de la cultura chaná puedan designarse como de interés cultural. Todavía nos falta lograr el ensamblaje con la parte educativa, porque la Ordenanza debería ser parte del Área de Educación y de Cultura para que ejecuten su articulación. Como eso no es visiblemente palpable nosotros generamos todo tipo de propuestas y actividades, contó Echeverría, e indicó que si bien no redactaron un plan de acción ni establecieron un protocolo, la jornada sostuvo un nutrido diálogo en torno a pensar cómo ampliar los involucrados. El comité es muy autogestivo. Entendemos que la única forma de mantener esto vivo es que crezca, y nuestro deseo es que lo haga cada vez más. Por eso, revitalizamos la idea de ampliar la comunicación, creando un perfil en redes sociales y dejando a la mano de los docentes y asistentes al encuentro una guía de difusión con información importante para abordarlo en las escuelas. También estamos abiertos a sugerencias y otras instancias de socialización y trabajo compartido y comunitario, amplió. Acerca de la ordenanza En noviembre de 2023, el Honorable Concejo Deliberante de Gualeguaychú sancionó la Ordenanza Nº 12840 con el objetivo de saldar una deuda histórica con la nación chaná. A más de dos años de su aprobación, la normativa continúa siendo una herramienta clave en el proceso de recuperación de la memoria y el reconocimiento de esta cultura. La ordenanza estableció el 26 de marzo como fecha conmemorativa, en referencia a la presentación del diccionario bilingüe chaná-español de Blas Wilfredo Don Omar Jaime, considerado el último hablante registrado de esta lengua en Entre Ríos. En sus fundamentos, la norma subrayó que los chaná fueron una sociedad organizada, con normas, autoridades y una cosmovisión profundamente ligada a la naturaleza. Los hallazgos arqueológicos, con más de 2000 años de antigüedad, evidencian una presencia sostenida previa a las narrativas coloniales que estructuraron la historia oficial. Asimismo, advirtió sobre el desconocimiento persistente en torno a esta cultura, reflejado en su escasa presencia en la currícula educativa y en los relatos institucionales. En respuesta, la ordenanza promovió la incorporación de contenidos específicos en las escuelas, junto con la realización de actividades, talleres y políticas públicas orientadas a su visibilización. La iniciativa también planteó la necesidad de fortalecer la identidad regional desde sus raíces, reconociendo que la relación con el río y el entorno natural, tan característica del ser entrerriano, tiene profundas bases en estas culturas originarias. Además, impulsó la articulación entre el Estado, instituciones educativas, organizaciones sociales y universidades, e incorporó una perspectiva de género en las acciones vinculadas. A más de dos años de su sanción, la ordenanza no solo sumó una efeméride al calendario local, sino que abrió un proceso más amplio de revisión histórica. En un contexto donde los debates sobre memoria e identidad ganan centralidad, recuperar el legado chaná sigue siendo un desafío vigente. Porque en esa reconstrucción no solo se revisa el pasado, también se redefine la identidad presente de Gualeguaychú desde una mirada más inclusiva y consciente de sus raíces. Miradas que sostienen el rescate de la memoria El proceso de recuperación de la cultura chaná en Gualeguaychú no es reciente ni aislado, sino el resultado de años de trabajo de artistas, docentes e investigadores que vienen impulsando una reparación histórica e identitaria desde distintos ámbitos. En ese sentido, la artista y docente Paulina Lemes remarcó en una entrevista anterior con este medio la necesidad de romper con las imágenes estereotipadas construidas desde la Conquista. A través de proyectos visuales y pedagógicos, planteó la importancia de reconstruir escenas cotidianas que permitan imaginar a una mamá o abuela haciendo cerámica y a los gurises alrededor, en contraposición a la figura del indígena asociada exclusivamente a la guerra. Desde una perspectiva similar, el profesor y editor Amadeo Nicolás Darchez subrayó que el rescate de esta historia no solo amplía el conocimiento del pasado, sino que también interpela el presente: entender que la sociedad se construyó sobre un borramiento histórico permite mirarse de forma más crítica y reconocer otras formas de vínculo con el entorno, más armónicas y sostenibles. Sin embargo, también advirtió que se trata de un proceso en desarrollo, con avances, pero aún con desafíos. En la misma línea, el antropólogo Axel Weissler consideró que la recuperación de la memoria indígena implica ampliar la idea de identidad local. Señaló que la historia de la ciudad no puede entenderse únicamente desde su herencia europea o criolla, sino que debe incorporar las raíces originarias como parte constitutiva del territorio. Sin esa recuperación, se está contando solo una parte de la historia, planteó. Además, destacó que este proceso es también una forma de enfrentar el olvido producto del genocidio y de construir una identidad más inclusiva, donde convivan las distintas tradiciones que dieron forma a la región. Las distintas voces coinciden en un punto central: visibilizar el legado chaná no es solo una tarea cultural, sino también política y educativa. Y, en ese sentido, el desafío actual, tal como hoy señalan desde el Comité Opatimá, es lograr que ese camino de recuperación histórica se sostenga en el tiempo y se traduzca en acciones concretas que alcancen a toda la comunidad.
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