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  • Shakespeare en Buenos Aires, el festival que cumple 15 años: "Su obra es un manual de la conducta humana"

    » Clarin

    Fecha: 18/04/2026 13:48

    Patricio Orozco mira en retrospectiva. Pasaron quince años desde que surgió una idea motivada por su pasión: compartir a William Shakespeare con el mundo. Era febrero de 2011 cuando, en un pequeño teatro porteño, nació el Festival Shakespeare en Buenos Aires. El experimento tuvo una recepción asombrosa y pronto Patricio comprobó que, como él, había muchos que vivían apasionados por la figura de Shakespeare. Ahora se cumplen 15 años del Festival Shakespeare en Buenos Aires, que transita una nueva edición desde el 15 hasta el 25 de abril. De nuevo, el universo shakespeariano invita a redescubrir los clásicos con una vuelta de tuerca entre lo actual y lo emotivo. Esa llama que Patricio quiso transmitir desde la primera vez que se realizó este evento en la ciudad. Orozco es argentino, vive en Londres y recibió el título de caballero inglés por difundir la obra de William Shakespeare. No es sobre la única figura histórica que construye conocimiento: también tiene trabajos centrados en el General José de San Martín, como el tour virtual por la casa en la que murió en Francia y el de la casa en donde nació el padre del prócer en España. ¿Cómo es que empezó esta idea de hacer un festival sobre Shakespeare acá? Empezamos en febrero de 2011 en un teatro muy chiquito del Abasto que se llama El Extranjero, con 50 localidades. Un experimento, incluso ahí nadie tenía mucha fe de qué iba a pasar. Lo que me animó en principio fue saber si había otros como yo tan fanatizados con Shakespeare y si nos podríamos reunir una vez al año para compartir trabajo y conferencias, para enriquecernos. Arrancamos y se agotó. Enseguida empezaron las repercusiones con notas periodísticas que hablaban sobre el festival. Un tiempo después, Patricio recibía una propuesta del Ministerio de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires para que el festival pasara a ser oficial en la ciudad. Él aceptó con dos condiciones: que el control artístico del proyecto continuara en sus manos y que todos los participantes del mismo cobraran antes de subirse al escenario. Ambas se cumplieron. Estuvimos en museos de la ciudad, en parques, trajimos elencos de afuera. Repetimos en 2013, e hicimos el teatro Shakespeare con andamios. Muchas sedes, caminatas, bicicleteadas, recuerda Patricio. Después hubo tensiones dentro del gobierno con el festival, el cual demostró que con poco presupuesto -solo recibía el 1% del Festival Internacional de Buenos Aires (FIBA)- se podía hacer mucho. El gobierno decidió que el festival no iba a ser oficial, pero que iba a coproducirlo, a brindar espacios y presupuesto para la artística, pero no al 100%. Nunca fue así igual. Para nosotros Shakespeare en nuestra propuesta es suficiente. Devolvemos Shakespeare y una buena oferta para los vecinos de la ciudad, añade. Así el festival pasó a mantenerse de forma independiente, aunque siempre con el apoyo de la Embajada Británica en Buenos Aires y de los sponsors. Hay gente que nos manda mail diciendo vengo del interior y como voy a Buenos Aires quiero saber qué días cae el festival, cuenta Patricio. Con entradas súper económicas a $3.000 y algunas actividades gratuitas, la programación de esta edición tiene todo: conferencias, obras de teatro presenciales y otras filmadas y subtituladas, varias películas. El público infantil no queda afuera de la oferta, que puede leerse completa en festivalshakespeare.org/programacion-2026. El festival inició este miércoles en la AMIA con el ciclo Shakespeare & Verdi, centrado en el análisis de la obra Otelo. Ya el jueves comenzaron a presentarse las obras de teatro; la primera La Sra. Macbeth, de la autora Griselda Gambaro, en el Centro Británico de Arte. Allí también se entregó el premio Shakespeare a Susana Cart, Antonio Grimau y Oscar Barney Finn, y el internacional a Dame Harriet Walter. Una visión diferente William Shakespeare estuvo en el centro del debate estos últimos meses, luego del estreno de la película Hamnet, dirigida por Chloé Zhao. Ahí se muestra, desde la perspectiva de su esposa, a un Shakespeare más íntimo, construido a partir del libro del mismo nombre, escrito por Maggie O' Farrell. Shakespeare funciona para los investigadores como una Cámara Gesell, sabés que hay alguien detrás y cuanto más te acercás al espejo mejor te ves reflejado. Yo estoy bastante más cerca de la idea de que Shakespeare fue un padre de familia. Me lo quiero imaginar a él mandándole una carta a la mujer, en 15 días voy a estrenar Sueño de una noche de verano, vení con los chicos'. Esa cuestión de la distancia con la mujer está por verse, analiza Orozco sobre esta pieza. ¿Por qué alguien debería ir a disfrutar del festival, ir a ver alguna de las propuestas que tiene esta programación? Shakespeare en su trabajo y en sus obras completas hizo un manual de la conducta humana, de la humanidad. Dentro de este manual uno encuentra al envidioso, al enamorado, al asesino, al cobarde, al valiente, al borracho. Tener un encuentro con Shakespeare dentro del festival o durante el acto hace que ejercitemos o repasemos ese manual, ese catálogo de personajes humanos. Orozco señala que así es como logramos tener la posibilidad de anticiparnos en la vida real a ese tipo de conductas. Podemos decir que los clásicos, de cierta manera, siguen trazando paralelismos con lo que pasa en la actualidad. Están esas cuestiones de qué pasa con las mujeres cuando quedan aisladas en una situación violenta, como Desdémona, u Ofelia. Tuvimos ciclos de charlas online, y tratamos el suicidio en los adolescentes, con Romeo y Julieta. Costó mucho encontrar expertos para armar el tema. Fuimos tratando temas a lo largo de los años para ver qué nos pasa ahora con estos planteos bastante arquetípicos. Que por algo son clásicos. AA Sobre la firma Newsletter Clarín

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