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Fecha: 18/04/2026 06:02
Un gran riesgo en el estudio del pasado es el encapsulamiento de los hechos históricos en una individualidad que anula la contextualización y el proceso histórico. Vale decir que la presentación de la historia argentina ha mejorado mucho en los últimos años, de la mano de historiadores profesionales que aplican el método científico de forma completa y ordenada. Esto permite comprender con mayor amplitud la sucesión de acontecimientos, aceptar sus particularidades y reconocer los rasgos propios de cada sociedad y su evolución, con una mirada más amplia que la de aquellos libros que presentaban los hechos desde la centralidad de una nacionalidad en formación. En los últimos años, la explicación de los grandes acontecimientos que dieron origen a la Argentina comenzó a iluminarse en relación con los procesos simultáneos ocurridos en la región, el continente y el mundo. Perdón por la autorreferencia, pero recuerdo cuando Jorge Lanata, en un reportaje de 2010, me propuso pensar la historia como un Google Maps, observando el conjunto del mundo al mismo tiempo. Fue un ejercicio inesperado, pero muy útil para lograr una comprensión más profunda de la historia nacional. En los prolegómenos de la celebración de los 216 años de la Revolución de Mayo, intentaremos situar nuestra gesta independentista en el contexto más amplio de la disolución del imperio español, desencadenada por la invasión francesa a la península ibérica en 1808, ordenada por Napoleón Bonaparte. Este proceso se vincula, sobre todo, con la aplicación de la solución juntista, primero en España y luego en América. La invasión francesa de la España europea El 18 de octubre de 1807, a partir del tratado de Fontainebleau firmado entre Francia y España por impulso de Napoleón y del primer ministro Manuel Godoy, en nombre del rey Carlos IV, las tropas francesas ingresaron en territorio español para invadir Portugal. Este hecho desató una grave crisis política que culminó con la abdicación de Carlos IV el 19 de marzo de 1808, tras el motín de Aranjuez, promovido por su hijo Fernando VII. Fernando, conocido como el Deseado, fue presionado por Napoleón: intentó devolver la corona a su padre el 5 de mayo, pero terminó provocando la cesión de los derechos sucesorios a la familia Bonaparte el día 9. El proceso concluyó con la coronación de José I, hermano de Napoleón, como rey de España el 6 de junio. Carlos IV y Fernando VII fueron prisioneros en el castillo de Valençay, en Francia, durante seis años, hasta 1814. Mientras tanto, las tropas francesas avanzaron sobre España, pero la resistencia del pueblo y de sus dirigentes dio origen a la llamada guerra de la Independencia, distinta de la que luego se desarrollaría en América. Fue la primera vez que Napoleón enfrentó la rebelión sostenida de un pueblo a sus ansias conquistadoras. Para enfrentar la desaparición de un rey español y la desaparición del gobierno central, los españoles encontraron una forma eficaz para resistir a los franceses en los inicios de este proceso: la creación de la Junta Suprema de España e Indias, que se estableció en Sevilla el 27 de junio de 1808, ciudad desde la que se manejaba la relación del imperio con las colonias de ultramar, y que fue presidida por Francisco de Saavedra, un antiguo secretario de Estado. Esta junta logró funcionar cerca de dos años como el gobierno central de la resistencia española. El 15 de junio fueron enviadas notificaciones formales a todas las autoridades del imperio en el mundo, sobre todo a los virreyes y los capitanes generales de América. Juntas de Gobierno en la España europea Como la guerra contra los franceses se desarrollaba en distintos escenarios a lo largo y a lo ancho de todo el territorio español; cada región que consolidaba una fuerza militar capaz de combatir a los invasores organizó una Junta de Gobierno que aceptaba la autoridad de la de Sevilla, pero que operaba con gran autonomía. Así fueron surgiendo las juntas de Asturias, de Valencia, de Aragón, de Cataluña y otras regiones, que enviaron diputados a una reunión, que se produjo en dos ciudades: Madrid y Aranjuez, por la diferencia entre ellos de compartir o no la sede de la monarquía con el gobierno de la resistencia. Una gran curiosidad en el almanaque es que la primera junta establecida fue en la capital asturiana de Oviedo, donde se reunieron los personajes más influyentes en la sala capitular de la Catedral y formaron ese organismo el 25 de mayo de 1808, exactamente dos años antes que en Buenos Aires se procediera de igual forma. La victoria de las tropas españolas en Bailén (donde se destacó el oficial americano José de San Martín), que el 19 de julio de 1808 constituyó la primera derrota histórica de un mariscal de Napoleón, impulsó la creación de una nueva Junta Suprema Central Gubernativa del Reino, que asumió el 25 de setiembre de 1808 en el palacio real de Aranjuez bajo la presidencia del conde de Floridablanca, antiguo primer ministro de España. Como curiosidad, en 1779, la expedición de Francisco de Viedma a la Patagonia, enviada por el virrey del Río de la Plata, Juan José Vértiz, había fundado una población (cercana a la actual ciudad santacruceña de Puerto San Julián) a la que llamó Floridablanca en honor del gobernante español. Esta Junta actuará hasta su disolución el 30 de enero de 1810, habiendo cambiado su emplazamiento a Sevilla, y luego a Cádiz, ante el avance francés, y su reemplazo por un Consejo de Regencia, fue el último eslabón de la cadena que condujo al reguero de revoluciones de ese año en América. Leé también: La historia desconocida de los sabios extranjeros que Bernardino Rivadavia trajo al país Juntas de Gobierno en la España americana La explicación de nuestro proceso revolucionario omitió, generalmente, el proceso juntista anterior a 1810 que se dio en el continente americano. Debido a su importancia, nos detendremos en todas las juntas que se crearon antes de la caída de la Junta Suprema a inicios de ese año. Cuando se conoció en América la abdicación de los reyes de la casa de Borbón Carlos IV y Fernando VII, y su reemplazo por José I Bonaparte, las élites de cada capital americana se dividieron en dos grupos: uno vinculado a los altos funcionarios reales, el clero y los comerciantes defensores del monopolio comercial, que tendieron a establecer un status quo manteniendo en sus cargos a los virreyes y capitanes generales que intentaron seguir respondiendo al gobierno de la Junta Central; y otro vinculado a los comerciantes defensores del libre comercio, a los universitarios formados en las ideas revolucionarias francesas y estadounidenses, y a los burgueses criollos, que auspiciaron la solución juntista propuesta en las regiones españolas peninsulares. Este conflicto se dio en la América española desde mediados hasta fines de 1808. Sigue un repaso de esos procesos generalmente poco conocidos. - La Habana: 26 y 27 de julio de 1808 En la capitanía general de Cuba, un grupo de criollos encabezados por Francisco de Arango y Salvador José Muro intentaron formar una Junta de Gobierno, al conocerse la noticia del motín de Aranjuez, pero la reacción de las instituciones coloniales impidió la organización. - México: 5 a 15 de septiembre de 1808 La capital del virreinato de Nueva España será testigo de la primera Junta constituida en América. Francisco Primo de Verdad, Melchor de Talamantes y José de Iturrigaray encabezaron un movimiento para asumir el gobierno por medio de una Junta a la usanza peninsular, logrando hacerse del poder durante diez días, pero fueron reprimidos por las tropas regulares del imperio, nombrándose a Pedro Garibay como virrey provisorio en reemplazo del anterior destituido, José de Iturrigaray Aróstegui. - Montevideo: 22 de setiembre de 1808 al 30 de junio de 1809 Ante la sospecha de la amistad del virrey del Río de la Plata, el francés Santiago de Liniers, con el emperador invasor Napoleón Bonaparte, el gobernador de Montevideo Francisco Javier de Elío promueve la formación de una Junta Gubernativa que respondiera directamente a la Junta Central de Aranjuez. Así, el gobierno oriental se mantuvo autónomo de Buenos Aires hasta la llegada del nuevo virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros a mediados de 1809, momento en que Elío disolvió la Junta de Montevideo y aceptó nuevamente la autoridad porteña. Estos hechos son el primer gesto separatista del territorio oriental, antecedente de su futura independencia en 1830. - Caracas: 24 y 25 de noviembre de 1808 Francisco Rodríguez del Toro, José Félix Ribas, José Tovar Ponte, Mariano Montilla y Luis López Méndez encabezaron el movimiento que intentó formar una Junta y que la historia venezolana recuerda como la Conjuración de los Mantuanos. La firma de un documento por parte de los más encumbrados personajes de la sociedad caraqueña a principios de noviembre propuso la constitución de una Junta Suprema, suplantando al virrey de Nueva Granada y al gobernador de Caracas, Juan de Casas, que reprimió el movimiento, encarcelando a todos los signatarios del pronunciamiento. El próximo fin de semana, si Dios quiere, avanzaremos en el camino que llevó a la gran revolución de Buenos Aires del 25 de mayo de 1810. Hoy hemos conocido a personajes olvidados por la historia, y que sin su actuación, ni el pasado argentino ni el presente nacional hubieran sido posible tal como lo vivimos y lo relatamos.
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