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Concordia » Diario Junio
Fecha: 18/04/2026 02:31
La crítica apunta al corazón del relato libertario. Para Sarubbi y otros referentes digitales, el oficialismo habría dejado de ser ruptura para convertirse en una versión aggiornada de lo que fue Mauricio Macri. Una mutación que, dicen, no están dispuestos a tolerar. Para tibios, lo voto a Macri, sintetizó el malestar. La disputa tomó forma de guerra abierta en redes sociales. La diputada Lilia Lemoine y el influencer Daniel Parisini, alias El Gordo Dan, protagonizaron un cruce sin filtros. El conflicto escaló a partir de la citación judicial a un grupo de tuiteros por presuntas amenazas contra Sebastián Pareja, armador bonaerense cercano a Karina Milei. Lo que para el entorno oficial es un límite necesario, para la militancia digital representa una suerte de disciplinamiento interno. En otras palabras, los soldados de la batalla cultural empiezan a sentir que el fuego amigo también los alcanza. En paralelo, el antecedente de Marcela Pagano sigue operando como una herida abierta. Su ruptura con el bloque oficialista y sus denuncias sobre un entorno copado por obsecuentes y oportunistas no hicieron más que amplificar una sensación que hoy parece expandirse: la de una promesa original que se diluye en la lógica del poder. Así, el mapa libertario aparece partido en dos grandes tribus. Por un lado, la estructura que responde a Karina Milei, con vocación de institucionalizar el espacio. Por el otro, una militancia digital que responde al asesor Santiago Caputo que se reivindica como guardiana de la pureza original y al parecer empieza a desconocer la conducción. En medio del ruido asoma la duda si se está ante una interna genuina o frente a una sobreactuación funcional. Los cruces llegan en un momento particularmente sensible para el Gobierno, una inflación que sigue en alza, caída de la imagen y aprobación según casi todas las encuestas conocidas, el caso Libra y las coimas en el Andis que no merman en novedades que salpican cada vez más a la «pareja presidencial» de Milei y su hermana, y ahora también los insesantes escándalos del vocero estrella, Manuel Adorni. En ese contexto, la exposición de la interna con ribetes casi espectaculares podría leerse también como una forma de correr el eje. De ocupar la agenda con peleas intestinas mientras se intenta que otros temas, más incómodos, quedan en segundo plano. No sería la primera vez que la política recurre a ese recurso. Tampoco sería extraño que, en la antesala de un evento de alto impacto emocional como la próxima Copa Mundial de la FIFA 2026, se intente llegar con el menor nivel de desgaste posible, apostando a que la euforia colectiva funcione como bálsamo social.
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