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» Nova Entre Rios
Fecha: 17/04/2026 19:19
La caída internacional del crudo reconfigura el escenario energético y pone el foco en los surtidores. Cómo impactará en Argentina y por qué los precios aún no reflejan el descenso global. El mercado energético global registró una fuerte corrección a la baja luego de la reapertura parcial del estrecho de Ormuz, una de las rutas más estratégicas para el comercio de hidrocarburos. La distensión entre Irán y Estados Unidos permitió reanudar parcialmente el tránsito marítimo, lo que impactó de inmediato en los precios internacionales. El barril de Brent cayó a 89,43 dólares, con una baja cercana al 9%, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) descendió hasta los 81,53 dólares, acumulando una caída superior al 10% en una sola jornada. El efecto se trasladó también a los mercados financieros, donde las acciones de grandes petroleras globales reflejaron el retroceso. ¿Qué puede pasar con la nafta y el gasoil en Argentina? En la Argentina, el impacto de esta baja no es inmediato. El precio internacional del crudo es un factor clave en la formación de los valores locales, pero no el único. La petrolera estatal YPF mantiene una política de amortiguación que busca evitar saltos bruscos en los surtidores. En ese marco, recientemente aplicó un congelamiento de precios por 45 días cuando el barril superó los 100 dólares. Ese esquema funcionó como un freno a las subas, aunque desde la compañía ya anticiparon que los precios no volverán a niveles previos, debido a la necesidad de compensar pérdidas acumuladas durante ese período. Combustibles: subas, atraso y presión sobre los surtidores. Desde el inicio del conflicto en Medio Oriente, los combustibles en el país acumularon un aumento cercano al 23%. Sin embargo, aún existe una brecha estimada en torno al 15% respecto de los valores internacionales. Distintos analistas del sector coinciden en que, sin intervención estatal, los incrementos habrían sido mayores. Además, la decisión del Gobierno de postergar la actualización de impuestos también contribuyó a contener los precios. De haberse aplicado ese ajuste fiscal, el litro de nafta súper en la Ciudad de Buenos Aires podría haber superado los $2.200, según estimaciones privadas. ¿Por qué la baja del petróleo no se traduce en una reducción inmediata? A pesar de la caída reciente del crudo, en el sector energético descartan una baja automática en los surtidores. La principal razón es que los precios locales responden a múltiples variables: costos internos, tipo de cambio, carga impositiva y estrategias comerciales. Además, especialistas señalan que para ver una reducción significativa en la nafta y el gasoil, el barril debería descender a niveles cercanos a los 60 dólares, un escenario que hoy luce poco probable. Las tensiones en Medio Oriente continúan latentes, y la reapertura del corredor marítimo aún es parcial. Los daños en la infraestructura energética y la dificultad para recuperar la producción limitan una caída más pronunciada. El comportamiento del petróleo sigue condicionado por la evolución del conflicto en la región. La tregua temporal y el alto el fuego entre actores clave redujeron la presión sobre los precios, pero la incertidumbre persiste. En ese contexto, cualquier alteración en el flujo del estrecho de Ormuz tiene impacto inmediato en los mercados globales y, en consecuencia, en la planificación de las petroleras.
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