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» La Nacion
Fecha: 17/04/2026 07:34
Un olor nauseabundo acompaña el trayecto de tierra que los pescadores recorren para llegar a la costa del Río de la Plata, a la altura de Berisso y cerca de playas en la zona. A la vera del camino, que abandona el asfalto en el cruce de las avenidas Montevideo y 66, arroyos transportan hacia el río, a cielo abierto, los desechos cloacales sin tratar que provienen de La Plata. El vertido, que se desborda en la costa por las roturas hace décadas de un emisario, pertenece a solo uno de los dos colectores que a diario reciben los residuos generados por alrededor de un millón de personas en Ensenada, Berisso y La Plata. El problema empieza cuando se aprieta el botón del inodoro, resumió Marcelo Martínez Pulpo, presidente de la Asociación Civil Nuevo Ambiente. Hace más de dos décadas que esa entidad, apoyada en estudios y peritajes, pide que la provincia de Buenos Aires construya para las tres localidades del Gran La Plata una planta que cumpla con todos los procesos de depuración básicos no solo el pretratamiento de un porcentaje mínimo de los residuos para mejorar la calidad física, química y bacteriológica del vertido al Río de la Plata y cuidar la salud del agua y de la población. Los datos de la única evaluación disponible en el país que puso en cifras el riesgo sanitario y el impacto ambiental de ese vertido son contundentes. Muestras de agua, tejidos de peces y arena de las playas de la zona revelaron una alta carga de bacterias, virus, parásitos, toxinas, microplásticos y medicamentos de uso humano que, una vez en el río, recién pierden concentración por la corriente a unos 100 metros de la costa. En las playas, esa agua llega y, también, contamina. Los granos de arena, que actúan como un filtro, retienen hasta 10 veces más esa contaminación, lo que potencia la exposición ambiental. El análisis de riesgo estuvo a cargo de un grupo de la Red de Seguridad Alimentaria (RSA) del Conicet. Fue a pedido del municipio de Berisso para fundamentar un reclamo al Gobierno provincial que no avanzó. Hace un mes, en otra presentación de un particular, la Justicia dictó la primera medida por el vertido de efluentes sin tratar y residuos sólidos urbanos al sistema hídrico que forman el río Santiago, el arroyo El Gato y el Río de la Plata. En este caso, el Juzgado Federal N° 4 de La Plata tuvo en cuenta un informe pericial de la Universidad Nacional de la Plata (UNLP) y trabó un embargo por daño ambiental contra el Estado bonaerense de más de U$S 110 millones. El gobierno de Axel Kicillof apeló. Sistema de saneamiento de la ciudad de La Plata y alrededores La red cloacal del Gran La Plata se divide en dos grandes zonas que descargan residuos urbanos, hospitalarios y de industrias agrícolas y pesadas. Al noroeste esos líquidos se vuelcan sobre un arroyo a cielo abierto y en el sudeste, sobre un colector cloacal. En la región viven alrededor de 1.000.000 de personas. La descarga en el noroeste recibe desechos urbanos e industriales de Villa Elisa, City Bell, Gonnet, Villa Castells y Ringuelet que llegan sin tratamiento al arroyo El Gato. Los efluentes cloacales se van mezclando en su trayecto hasta el punto de vertido desde donde salen al Río de Plata o, según la marea, siguen hasta el polo industrial para una segunda descarga en el acceso al puerto. A 1,6 km está la toma de abastecimiento de agua. En el sudeste, el colector cloacal recibe los desechos del casco urbano de La Plata y de los barrios de Villa Elvira, El Progreso, Altos de San Lorenzo, Los Hornos, Gambier, San Carlos y La Cumbre. Los líquidos avanzan por el colector y solo el 38,5% de los 13.000 m3 por hora de esos residuos ingresan a la planta de pretratamiento para luego volver a incorporarse al trayecto que descarga en el Río de la Plata. A menos de 2 km de la planta, en la intersección de las Av. Montevideo y Río de la Plata (66) se une al colector cloacal la descarga de un colector secundario desde Ensenada y Berisso. Estos residuos se unen sin tratamiento alguno. Los efluentes continúan hasta el punto de vertido en el Río de la Plata donde una mancha oscura que desborda desde el emisario a lo largo de la costa llega hasta lugares de uso público donde van pescadores y bañistas. De acuerdo con la evaluación de la RSA, solo en las playas Bagliardi y La Balandra las más cercanas al punto de vertido en Berisso, por ejemplo una cantidad difícil de estimar, pero que va desde los miles a los cientos de bañistas, podrían enfermar cada verano al tener contacto con bacterias fecales, como salmonella, shigella o Escherichia coli, parásitos o, también, cianobacterias, cuya floración favorece, justamente, las condiciones ambientales. Problemas gastrointestinales (náuseas, vómitos, diarrea), sarpullido corporal o irritación de ojos y mucosas están entre los síntomas de alarma. La simulación para el análisis tuvo en cuenta el peor escenario: entre diciembre y febrero, unas 400.000 personas, entre chicos y adultos, pasan el día en esas playas. Eso, sin tener en cuenta a los pescadores que, durante todo el año, lanzan sus líneas a pocos metros del punto de vertido, desde donde la corriente y el viento dispersa río adentro una mancha oscura por la costa. Hay pescadores deportivos y, también, artesanales. Unas 30 familias se dedican a comercializar especies de acuerdo con la temporada. En tejidos de peces recolectados en la zona se detectaron microplásticos y rastros de fármacos de uso humano, como los hallados en las muestras de agua del efluente cloacal desde La Plata. Ibuprofeno, diclofenac, atenolol, carbamazepina excepto por el diclofenac, todos en valores más altos que en otros efluentes cloacales de la región, etinilestradiol (presente en píldoras anticonceptivas y terapia de reemplazo hormonal) y amonio. A menos de un kilómetro del punto de descarga, se mantenían detectables. En el tejido de peces expuestos a los líquidos cloacales provenientes de Berazategui y La Plata, en tanto, también había rastros de sildenafil y enalapril. Todos los cuerpos de agua, abiertos o entubados, que atraviesan el Gran La Plata terminan contaminados y desembocan en el Río de la Plata La preocupación crece desde 1976, según pudo desandar LA NACION, cuando un bacteriólogo del Instituto de Limnología Dr. Raúl A. Ringuelet (UNLP y Conicet), empezó a estudiar esta fuente de contaminación que afecta al Gran La Plata. El spray en el aire es cloaca pura, advierte, 50 años después, Alejandro Mariñelarena, especialista en tratamientos de aguas residuales e investigador jubilado de la Comisión de Investigaciones Científicas (CIC) en el Instituto de Limnología. Lo hace junto a un cartel que dice Prohibido ingresar a toda persona ajena a la empresa que Aguas Bonaerenses S.A. (ABSA) colocó en el camino de tierra que termina en una suerte de espigón de cemento, donde unos pocos pescadores prueban suerte ese mediodía, junto al emisario en el río. Es un problema sistemático que atenta contra la calidad de vida en la región, sostuvo Martínez Pulpo. Deben tomarse las medidas necesarias para la construcción de una planta integral de tratamiento de residuos cloacales, como así también las medidas preventivas para los bañistas y las personas que viven en la zona ribereña de Berisso y Ensenada para evitar un problema sanitario aún mayor, agregó el presidente de Nuevo Ambiente. Aguas contaminadas Cantidad de personas por cada 100.000 que concurren a cada playa y podrían enfermar Gerardo Leotta, director de la RSA, avaló el informe técnico del Conicet. Sería oportuno que la política deje de jugar a la pulseada y advierta que este problema lleva décadas. Hay un impacto directo en la salud de la población no solo de Berisso, sino del área metropolitana de Buenos Aires (AMBA) que, cada verano, llega a las playas de la zona que están contaminadas. Y, también, está impactando muy negativamente en un ecosistema costero riquísimo, sostuvo el investigador y miembro de número de la Academia Nacional de Agronomía y Veterinaria. El Gran La Plata tiene un problema ambiental de vuelco de líquidos cloacales crudos en el Río de la Plata desde hace por lo menos 50 años, sumó Mariñelarena. Hay dos problemas concretos. Uno es de toda la ciudad de La Plata y alrededores hacia el sur, que vierte en las playas de Berisso. El otro es de la zona norte de La Plata, con Villa Elisa, City Bell, Gonnet, Gorina y Ringuelet, que vuelca en el arroyo El Gato y, desde ahí, en el río Santiago y el Río de la Plata. En ambos casos siguió el bacteriólogo, hay que dar una solución técnica, que existe. Tenemos una Escuela de Ingeniería Sanitaria en la UNLP y proyectos de plantas de tratamiento más que factibles, totalmente calculadas y diseñadas, con estudios de impacto ambiental donde se pueden ubicar y un costo mucho menor que el de las plantas convencionales. Uno de esos proyectos incluye una red de lagunas de estabilización, un mecanismo sustentable que remueve las sustancias contaminantes del líquido cloacal por sedimentación, biodegradación y desinfección, con bajo consumo energético. Los lodos sépticos generados se degradan naturalmente dentro de las lagunas y se remueven cada cinco años. Las plantas convencionales requieren un tratamiento especial para prevenir el riesgo sanitario. El costo estimado de esa opción era de unos US$40 millones en 2022, cuando tres alumnos de la carrera de Ingeniería Hidráulica lo propusieron. Eso es apenas una parte de los casi US$270 millones estimados por las autoridades bonaerenses para completar la obra a cinco años, de acuerdo con la nota que la Subsecretaría de Finanzas bonaerense envió al Ministerio de Economía de la Nación para solicitar el aval a un préstamo del Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF) por ese monto. Desde 2021, fueron dos los pedidos, pero ninguno se concretó aún, según afirmaron a este medio en el Ejecutivo provincial. Todo esto redunda en un problema más serio que es el sanitario, que está exponiendo a la población a estar en contacto con agua contaminada. Por supuesto, no hay estadísticas ni estudios epidemiológicos de las enfermedades que pueden aparecer, planteó Mariñelarena. De eso da cuenta la experiencia de un periodista de LA NACION que nadaba en aguas a la altura del Club Regatas, de La Plata, antes de que rigiera la prohibición. Resultó en una alergia cutánea durante varios días, vómitos y descompostura, de acuerdo con su relato. La gente, que no tiene directivas. Solo un cartel que dice «Prohibido bañarse» y no se sabe cuánta enferma ni cómo evolucionan. Mientras tanto, las personas siguen yendo a las playas. Hay bibliotecas escritas sobre cómo se puede solucionar esto, con tecnologías sencillas, naturales, que permiten limpiar el agua con una calidad de vuelco que exige la ley o mejor. No es necesario ser un país de punta para eso, agregó. ABSA, la empresa encargada del servicio cloacal, admitió ante la Justicia provincial que la descarga del efluente se genera prácticamente sin tratamiento. Junto con el Ministerio de Infraestructura de la Provincia de Buenos Aires esperan el fondo proveniente del Banco Mundial para comenzar las obras y que desató un conflicto con el gobierno de Javier Milei, que terminó en una disputa legal. La falta de tratamiento de aguas residuales es un problema, también, a lo largo del país y desde hace décadas. El último reporte nacional, publicado en 2024, sobre el estado de las cloacas en el país ubicó a Buenos Aires entre las tres provincias con menos aguas residuales tratadas. Le siguen Córdoba y Santa Fe. Pero, en el Gran La Plata, el fenómeno se reproduce e incluso se complejiza. La red cloacal de esta ciudad se compone de dos caudales principales, que se nutren de ramas secundarias. Ahí viajan los residuos urbanos, hospitalarios y de industrias agrícolas y pesadas de los 772.618 habitantes de La Plata, los 100.930 de Berisso y los 63.997 de Ensenada, de acuerdo con el Censo 2022. Industrias instaladas cerca de los cauces Algunas de las compañías que operan a un lado del agua En ABSA, derivaron toda consulta a la cartera de Infraestructura bonaerense. Estamos avanzando en las plantas depuradoras de La Plata y Berisso. El ritmo para la modernización depende de la asfixia económica a la que está sometido el gobierno provincial, porque los fondos provienen del Tesoro, respondieron a LA NACION desde el ministerio a cargo de Gabriel Katopodis. Estas obras harán posible la siguiente etapa, que es el caño colector de efluentes de la zona norte de la ciudad, que traslada los líquidos a la planta de Berisso y desde allí, una vez tratados, al futuro emisario kilómetros adentro del Río de la Plata continuaron. Mientras, se van a reforzar trabajos diarios de cooperativas de limpieza del arroyo El Gato y los controles de la Autoridad del Agua (ADA) sobre las industrias de la región. Esa agencia bonaerense no respondió la consulta de este medio. La provincia ya eludió este año un embargo por $157.164.287.201,64 en la demanda presentada en 2021 con impulso de Fernando Monticelli, abogado ambientalista y kayakista, contra ABSA. La Cámara Federal de Apelaciones de La Plata revocó esa medida dictada por el Juzgado Federal en lo Civil, Comercial y Contencioso Administrativo N° 4. Sólo el líquido cloacal proveniente de La Plata recibe un tratamiento antes de ser volcado al río, aunque el mismo ni siquiera alcanza, hoy en día, una efectividad del 5% de remoción de la demanda bioquímica de oxígeno (DBO) y la demanda química de oxígeno (DQO), reconoció ABSA en un primer escrito en la causa judicial sobre dos parámetros clave de eficiencia operativa. La empresa propuso, entonces, dos alternativas. La primera era construir una planta de tratamiento primario avanzado que removiera entre el 10% y el 15% de DBO a cinco días en el predio de la planta existente sobre la avenida 66, en Berisso, y un emisario subfluvial que ingrese 6 km en el Río de la Plata. La segunda, construir una planta de tratamiento secundario biológico completa más un emisario subfluvial a hasta 3 km en el río, que incluyera, en parte, la primera opción. Por la recusación del juez Alberto Recondo que había dictado el embargo, la causa está, ahora, en el Juzgado Civil y Comercial N° 2 que subroga Alejo Ramos Padilla. No podemos tirar toda nuestra basura como si fueras un conducto cloacal del río. Estamos comprometiendo nuestro vínculo con Uruguay, expresó Recondo a LA NACION, ya fuera de la causa. En tanto, sobre la cuestión de fondo, la Sala III de la Cámara Federal de Apelaciones de La Plata, determinó que la contaminación se halla prima facie acreditada y que la inacción de las demandadas [por ABSA y la Provincia] tampoco es objeto de discusión. No hicieron nada. No hay planta de efluentes cloacales eficientes en la región. Hay un caño directo al río sin tratamiento directamente a las playas, refirió Monticelli a este medio. El sistema cloacal de la región confluye en un conducto que llega directamente a la costa de Berisso, como en las playas Bagliardi y Palo Blanco. Existía un emisario que se internaba unos 600 metros en el Río de la Plata, pero se encuentra deteriorado o inexistente, por lo que hoy la descarga se produce prácticamente en la playa. Informes del Conicet y organizaciones ambientales confirman que los efluentes cloacales llegan sin tratamiento suficiente, lo que genera contaminación bacteriológica extremadamente alta y riesgo sanitario, continuó el abogado. Eso sería una infracción a las leyes provinciales que protegen los cursos de agua y el ambiente, además de la ley de presupuestos mínimos ambientales. De hecho, además de los residuos orgánicos que abundan en esas aguas, un estudio publicado en septiembre de 2023 por el Laboratorio de Química Ambiental y Biogeoquímica de la UNLP detectó en distintos puntos de muestreo niveles elevados de metales pesados disueltos y sedimentados. Fueron cinc, cobre y bifenilos policlorados (polímeros usados en industrias pesadas) e hidrocarburos, en especial en los afluentes del Canal Santiago y el arroyo El Gato, que cruza de oeste a este el Gran La Plata, por barrios y áreas de recreación. Alejo Pérez Carrera, director del Centro de Estudios Transdisciplinarios del Agua de la Universidad de Buenos Aires (UBA) e investigador independiente del Conicet, explicó que, en general, esas sustancias químicas son resistentes en el ambiente y pueden acumularse en los tejidos animales. Permanecen en la cadena alimentaria -advirtió-. Y estos metales y componentes petrogénicos [derivados de hidrocarburos] pueden volver al ser humano. La mayor concentración de cinc y de cobre particulado apareció en El Gato. Las concentraciones más altas de manganeso disuelto estaban en las zonas de vuelco del Canal Santiago, en particular cerca de los arroyos Doña Flora en sus márgenes, está el Club Náutico de Ensenada, por ejemplo, Canal Oeste y Saladero, tributarios del río Santiago. Si bien Pérez aclara que varios de estos metales se encuentran normalmente en la corteza terrestre, las concentraciones son tales que, en general, se asocian a las industrias pesadas. En un relevamiento que hizo LA NACION a través de imágenes satelitales, se identificaron al menos 27 industrias y depósitos instalados a menos de cinco metros tanto del arroyo El Gato como del Canal Santiago y la colectora que corre por la avenida Río de la Plata (o 66). Sobre todo existen ahí industrias asociadas a la producción y el procesamiento petrolero, metalúrgicas, termoeléctricas e importantes depósitos de residuos. Uno de los más importantes es el Ceamse Ensenada, que está en el borde del arroyo El Gato. De acuerdo con el estudio ambiental de la UNLP, el Canal Oeste es uno de los más contaminados. Los muestreos ahí revelan concentraciones de 293 µg/g de hidrocarburos alifáticos resueltos, un valor 10 veces mayor que el estándar de hidrocarburos totales estipulados en la Resolución N° 336/2003 de la ADA. El propio reporte mencionó que la contaminación está asociada a los residuos petrogénicos degradados aportados por el complejo petroquímico de YPF. Ubicada a un lado de la refinería de la empresa estatal, entre las industrias del lugar, esa planta es la más grande. Según lo que estipula el Código de Aguas provincial, la industria no puede volcar efluente alguno en cursos de agua sin la previa autorización de la ADA. Desde la dependencia provincial explicaron que estos cuerpos de agua se encuentran en los planes de monitoreo regulares de la Autoridad del Agua. Respecto del Polo Industrial de La Plata, realizamos fiscalizaciones periódicas. En los casos en los que algún parámetro se identifique fuera de norma, la Autoridad del Agua resuelve generar una multa. Además, cuenta con el programa Gelfi, que acompaña a los establecimientos industriales en la regularización de sus sistemas de tratamiento y representa una medida para mitigar posibles impactos en los cuerpos de agua frente a acciones antrópicas específicas, añadieron. Créditos - Edición periodística Nicolás Cassese @nicocassese - Edición visual e infografía Mariana Trigo Viera @mariantv - Edición fotográfica Aníbal Greco @anibalgreco - Fotografía Ignacio Amiconi - Agradecimientos Gerardo Leotta, Director de la Red de Seguridad Alimentaria (RSA) del CONICET. Compartir Copyright 2026 - SA LA NACION | Todos los derechos reservados
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