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Buenos Aires » Infobae
Fecha: 17/04/2026 00:54
En el marco del juicio por el femicidio de Mercedes Kvedaras que ocurrió en en el barrio privado El Tipal en 2023, se sumaron este jueves nuevos elementos al caso con la nueva dedclaración de las asistentes sociales Mirna Tolaba y Mónica Descals, quienes elaboraron un informe socioambiental. El proceso judicial continúa en el Juzgado de Garantías 6 y el avance del debate oral mantiene el enfoque en la dinámica de pareja y en las circunstancias previas al hecho. Durante la audiencia contra José Eduardo Jota Figueroa, imputado por homicidio doblemente calificado, quedó en evidencia que el estudio presentado por las profesionales resultó parcial, al centrarse exclusivamente en el entorno del imputado. Las especialistas explicaron que el estudio solo incluyó entrevistas a personas del círculo cercano al hombre: como familiares, compañeros de trabajo, vecinos y hasta una persona encargada de cobrar el estacionamiento en la zona. En este marco, tanto la fiscalía como la querella remarcaron que el informe carecía de una visión integral. Según reportó El Tribuno, durante la audiencia quedó en evidencia que el estudio presentado en la sala resultó parcial, al omitir a familiares y allegados de la víctima. Uno de los puntos centrales de la jornada fue el testimonio sobre una entrevista con el propio Figueroa, donde relató una crisis matrimonial ocurrida en 2017. El imputado afirmó haber descubierto una infidelidad de su esposa a través de una conversación telefónica, lo que describió como un golpazo que le provocó dolor y humillación. Añadió que, tras dialogar, asumió parte de la responsabilidad por considerar que no le dedicó suficiente tiempo a la relación. De acuerdo con lo expuesto por las asistentes sociales, el imputado por femicidio alegó: Salta es una sociedad machista, se perdona la infidelidad de un hombre y no de una mujer. Las profesionales interpretaron que esta frase buscaba proteger a Mercedes Kvedaras, ya que nunca se refirió a ella de modo descalificativo durante el encuentro. Durante la audiencia, la fiscal Luján Sodero Calvet solicitó precisiones al interrogar sobre las afirmaciones contenidas en el informe. Entre ellas, se indicó que Kvedaras tuvo oportunidades de emancipación, que el acusado la complació al facilitarle un emprendimiento comercial (una dietética) y que no había obstáculos para su desarrollo como mujer. Estas declaraciones generaron preguntas sobre los criterios aplicados para evaluar el desarrollo personal de la víctima, lo que llevó a una ampliación de la explicación por parte de una de las profesionales. Además, las profesionales señalaron que la relación entre Kvedaras y Figueroa era una: independencia dentro de una dependencia económica, concepto que fue puesto en discusión por la parte acusatoria. Las asistentes sociales reconocieron que el requerimiento judicial limitó el alcance del informe al entorno del imputado. A principios de semana, se incorporó el testimonio del médico forense jefe del Cuerpo de Investigaciones Fiscales (CIF), quien confirmó que Mercedes Kvedaras agonizó entre 3 y 5 minutos tras sufrir asfixia mecánica mixta. La causa de muerte fue provocada por una combinación de estrangulamiento, sofocación y compresión torácica. El informe pericial, firmado por todos los especialistas, no presentó discrepancias y descartó la versión del acusado, también invalidada por la reconstrucción propuesta por la defensa. La autopsia reveló múltiples lesiones y fue ratificada por la médica anatomopatóloga del CIF y el perito de la querella. El médico de confianza de la defensa, que inicialmente objetó el peritaje, terminó reconociendo la validez de la autopsia tras el interrogatorio de la fiscal penal de la Unidad de Femicidios, María Luján Sodero Calvet. Ante la exposición de las pericias, Figueroa solicitó retirarse de la sala. La licenciada en criminalística Paula Geipel aportó datos relevantes sobre los indicios materiales hallados en la escena, que no respaldan la versión del imputado. La evidencia ubica el lugar que todo comenzó en el antebaño de la vivienda y no en el baño, como planteó la defensa. Entre los elementos principales, se encontraron una huella palmaria en una ventana y un aro de la víctima en un sector diferente al señalado por Figueroa. En el baño, no se identificaron rastros relevantes. El análisis de la escena incorporó la revisión de objetos secuestrados, entre ellos dos teléfonos celulares, un cuchillo con manchas de sangre y un buzo con restos hemáticos. El estudio microscópico de las lesiones confirmó que fueron producidas en vida y en un contexto de violencia sostenida, con signos de compresión y desgarros en el cuello, fracturas del hueso hioides y un cuadro pulmonar compatible con asfixia.
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