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  • El comportamiento errático de Trump se agrava y pone a prueba la lealtad de la derecha cristiana de Estados Unidos

    » La Nacion

    Fecha: 16/04/2026 18:50

    El comportamiento errático de Trump se agrava y pone a prueba la lealtad de la derecha cristiana de Estados Unidos La derecha cristiana sigue apoyando al presidente norteamericano, pero la relación se tensó por sus fanfarronadas, su pelea con el papa León XIV y la imagen que difundió, que lo representa como una figura parecida a Jesús - 6 minutos de lectura' WASHINGTON. El comportamiento cada vez más errático de Donald Trump está sometiendo a una prueba de fuego la voluntad de la derecha cristiana de Estados Unidos para mirar para otro lado ante sus herejías y fanfarronadas. Trump aseguró contar con el apoyo de Dios para su aventurerismo en el extranjero, cuando amenazó con hacer desaparecer una de las civilizaciones más antiguas de la humanidad, y el domingo de Pascua posteó una perorata que incluía malas palabras y se despedía con una Alabado sea Alá. También salió a pelearse con un papa muy popular, el primero nacido en Estados Unidos, y utilizó sus redes sociales para difundir una imagen de estampita donde se lo representaba como Jesús. Entre las muchas sorpresas que nos ha deparado la era Trump, destaca el fervor con el que los conservadores religiosos de Estados Unidos han acogido a un irreverente promotor inmobiliario de Manhattan casado tres veces y propenso a tener frecuentes arrebatos de vulgaridad, mentiras y resentimiento. Pero ahora, está arrastrando a sus seguidores a posiciones incómodas, y si no lo apoyan, los ataca, apunta Erick Erickson, un locutor de radio evangélico conservador que ha elogiado y también criticado al presidente. Esa no es la manera de preservar una alianza, porque son cosas que se van acumulando y empiezan a alejar al votante evangélico. Una cosa era que Trump, por ejemplo, publicara un meme humorístico, como hizo el año pasado durante el cónclave para elegir al nuevo pontífice y donde aparecía vestido de papa. Pero otra muy distinta es lo que hizo el domingo, difundiendo una imagen generada por IA que lo representa con la túnica roja y blanca que suele asociarse con Jesús. Le pedí que la borrara, admitió el presidente republicano de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, un evangélico que rara vez objeta las palabras o acciones de Trump. La explicación de Trump de que creía que esa imagen que luego borró lo representaba como médico no resultó convincente, y tampoco ayudó que en los últimos años algunos líderes religiosos de su entorno fomentaran una cuasi deificación del presidente, especialmente después del intento de magnicidio que sufrió en 2024. La consejera espiritual de Trump, la telepredicadora Paula White-Cain, dijo este mes con el presidente parado a su lado: Con muerte, sepultura y resurrección, Jesús nos enseñó muchas lecciones. Nos mostró que los grandes liderazgos y las grandes transformaciones exigen grandes sacrificios. Y agregó: Señor presidente, nadie ha pagado ese precio como usted: casi le cuesta la vida. Fue traicionado, arrestado y acusado falsamente. Es un patrón que conocemos, porque es lo que hicieron con nuestro Señor y Salvador. During an Easter event at the White House yesterday, Trump's spiritual advisor Paula White-Cain compared him to Jesus: "You were betrayed and arrested and falsely accused. It's a familiar pattern that our Lord and Savior showed us... Because of His resurrection, you rose up." pic.twitter.com/LW1SZ6UGHb Christian Nightmares (@ChristnNitemare) April 2, 2026 A diferencia de los evangélicos blancos, elemento fundamental de la base militante republicana desde la época de Reagan, los católicos suelen ser votantes indecisos. En las elecciones presidenciales de 2020, el demócrata Joe Biden se dividió en partes iguales el voto católico con Trump o ganó por un estrecho margen, según las cifras que se consulten. Cuatro años después, en la preferencia de los católicos Trump superó por 12 puntos a la demócrata Kamala Harris. Así que es difícil imaginar que Trump gane algo fustigando el papa León XIV por citar la doctrina bíblica para criticar la guerra con Irán. Trump atacó al pontífice en las redes sociales como lo haría con cualquier otro crítico, con una diatriba incoherente en la que afirmaba que León XIV es, entre otras cosas, débil contra el crimen y complaciente con la izquierda radicalizada. Es el tipo de bravuconada que podría haber lanzado contra el gobernador o alcalde demócrata de un estado o de una gran ciudad. Y Trump también se atribuyó, sin fundamento alguno, el mérito de la elección del norteamericano León XIV como papa. El ataque al pontífice que se produjo el mismo día en que Trump publicó en redes sociales esa imagen suya representado como Jesús dejó consternados incluso a muchos dirigentes católicos que son acérrimos partidarios del presidente. Las declaraciones del presidente Trump sobre el Papa en la red social Truth Social fueron totalmente inapropiadas e irrespetuosas. No contribuyen en absoluto a un diálogo constructivo. Es prerrogativa del Papa articular la doctrina católica y los principios que rigen la vida moral, escribió en las redes el obispo Robert Barron, miembro de la Comisión de Libertad Religiosa de Trump. Creo que el presidente le debe una disculpa al Papa. De todos modos, Trump tiene mucho crédito de confianza y lealtad entre los conservadores religiosos, porque los puso en primer plano de su coalición y logró victorias en temas que los presidentes republicanos anteriores solo se atrevieron a mencionar, incluyendo la anulación de la protección constitucional sobre el aborto garantizada por el fallo Roe v. Wade, posible gracias a sus nombramientos en la Suprema Corte. Además, los conservadores cristianos sienten una abierta hostilidad del Partido Demócrata hacia sus valores lo que los ha enfrentado a los demócratas en varios temas, incluyendo las políticas relacionadas con las personas trans o si las organizaciones religiosas, como las Hermanitas de los Pobres, pueden abstenerse de prestar servicios sociales que estén fuera del marco de sus creencias religiosas. Solo con la elección de Trump pudieron ganar muchas de esas batallas de la guerra cultural. Bajo el mandato de Trump, los católicos progresistas que defienden a los refugiados y una mejor red de contención social para los pobres vieron como su postura iba perdiendo terreno en esa guerra cultural. Algunos predicen que la polémica por las recientes acciones de Trump probablemente se disipará tan rápido como las anteriores. Para los votantes de fe, nadie ha cumplido más que Trump en materia de defensa de la vida, libertad religiosa, apoyo a Israel y nombramientos en la Justicia, señala Ralph Reed, fundador y presidente de la Coalición Fe y Libertad, una organización conservadora de base, y miembro del grupo asesor religioso de Trump. En la jerarquía de prioridades de las personas de fe, esas victorias políticas son mucho más importantes que cualquier desacuerdo sobre una publicación en redes sociales que luego fue eliminada, agrega Reed. Pero la gratitud por lo que Trump ha hecho en el pasado tiene sus límites. Y a medida que su impotencia como presidente pato rengo se hace más evidente y sus índices de popularidad siguen cayendo, sus seguidores religiosos podrían volverse menos tolerantes con su inestabilidad y sus bravuconadas. En conclusión, empezarán a mirar hacia el futuro más allá de su presidencia, y tal vez comiencen a rezar que llegue alguien que no ponga a prueba su fe constantemente. Traducción de Jaime Arrambide

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